Greenpeace entregó al Servicio Nacional de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) 7 expedientes de 50 páginas. Entre los principales argumentos destacan:
- La necesidad de establecer el régimen de protección especial de maíz, previo a cualquier consideración de Sagarpa y Semarnat para autorizar la siembra experimental de maíz transgénico.
- Dicho régimen debe ser cero tolerante con las variedades transgénicas de este cultivo y ser el resultado de un ejercicio interdisciplinario y transparente de cara a la sociedad.
- Existe documentación científica que da fundamento a las principales preocupaciones ambientales acerca de los transgénicos que se pretenden autorizar. Por ejemplo: los tolerantes a herbicidas incrementan la aplicación del herbicida sobre las plantas, lo cual contamina suelos y cauces de agua; los que producen su propio insecticida (Bt) han generado resistencia en aquellos insectos que buscan combatir, lo que los hace ineficientes en el corto plazo, al tiempo que han afectado a insectos no-blanco.
“Es evidente que no podemos arriesgar la valiosa diversidad genética de México para sembrar transgénicos que han sido fuertemente cuestionados en México y alrededor del mundo, que causarían irreversibles consecuencias ambientales y cuyo cultivo sólo busca que un grupo de corporaciones controlen el abasto de semillas de maíz en nuestro país”, expresó Gustavo Ampugnani, coordinador de la campaña de Transgénicos de Greenpeace México.
Para consultar el documento
Comentarios de Greenpeace a la consulta sobre siembra experimental de maíz
transgénico en México, haga click aquí.
Conviene recordarDesde octubre de 2005, tres empresas trasnacionales buscan doblegar a las autoridades mexicanas para que les permitan sembrar 5 variedades de maíz transgénico, con el fin de comercializar transgénicos a gran escala en el mercado mexicano de semillas. Desde entonces, Greenpeace ha advertido que esas semillas ponen en riesgo de contaminación genética la diversidad de maíces criollos y nativos. Cabe recordar que México, como centro de origen, es un país estratégico para la conservación de las especies nativas del maíz. Por otro lado, el maíz transgénico no resuelve los problemas que enfrenta el campo mexicano, y su siembra se pretende llevar a cabo infringiendo el débil marco regulatorio que tiene México en términos de bioseguridad.