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Un ecosistema fundamental para gran cantidad de especies marinas, que 
además protege a las poblaciones costeras ante fenómenos 
meteorológicos.

Quien destruya este ecosistema, protegido por las leyes, ya no será un delincuente ambiental.

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DF, México — Varias organizaciones ambientalistas decidieron actuar legalmente contra la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) por dejar sin efecto la norma que protege manglares, con el único fin de permitir a empresas turísticas que devasten ese ecosistema.

El Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Defenders of Wildlife, Greenpeace y Bios Iguana anunciaron hoy su decisión por considerar ilegal la modificación de la norma oficial NOM-022 sobre la protección de los humedales costeros en zona de manglar, norma que apenas tenía un año de haber entrado en vigor.

Explicaron que, para efectuar dicha modificación, la Semarnat debería haber realizado una consulta pública. En cambio, de manera unilateral y arbitraria, publicó el 7 de mayo en el Diario Oficial una adición que deja sin efecto la norma misma.

Por ejemplo, permite destruir manglares para edificar infraestrucutra marina, acuícola y de comunicación, para impulsar obras urbanas o incluso actividades agropecuarias. Prácticamente no hay límites para la devastación, a pesar de tratarse de un ecosistema fundamental pues actúa como barrera contra la erosión, protege a las poblaciones costeras de huracanes y tormentas y es sitio de crianza y reproducción de numerosas especies marinas de importancia comercial. Según un estudio publicado en Nature (febrero de 2004), la destrucción del manglar en el Caribe mexicano amenaza gravemente la producción pesquera y la integridad de los arrecifes de coral.

"Con esta modificación a la norma se legalizan todos los proyectos que han arrasado o pretenden arrasar con los manglares de México", afirmó Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace México. "Ya habíamos denunciado la intenciones del secretario de Medio Ambiente, Alberto Cárdenas, de modificar esta norma con el argumento de que estaba deteniendo inversiones por 500 millones de dólares. Es incomprensible que la Semarnat esté más interesada en atraer inversiones que en proteger el medio ambiente", agregó.

Senda de ilegalidad

Con su proceder, la Semarnat violó los procedimientos establecidos en la Ley Federal de Procedimiento Administrativo, al no presentar ante la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer) el anteproyecto y la Manifestación de Impacto Regulatorio del acuerdo 30 días antes de la publicación en el Diario Oficial. También transgredió la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental y su reglamento, al no publicar el anteproyecto.

"En particular, la Semarnat ignoró la disposición de la Ley Federal sobre Metrología y Normalización que establece que para modificar una norma es necesario seguir el mismo procedimiento que para publicarla por primera vez. Es decir, es necesario abrir el proceso a la consulta de la sociedad publicando el proyecto en el Diario Oficial y abriendo un periodo de 60 días para recibir comentarios", explicó Gustavo Alanís, presidente del Cemda. "La ley prevé una excepción, cuando no subsistan las causas que motivaron la expedición de la norma. Este no era el caso. A un año de haberse publicado la NOM- 022, dichas circunstancias no han cambiado, pues las graves amenazas que enfrentan los manglares en nuestro país subsisten. Por ello, hemos decidido interponer un recurso de revisión ante la Semarnat, a fin de que esta modificación, por ilegal, sea anulada".

Y es que la subsecretaría de Fomento y Normatividad Ambiental de la Semarnat, además de violar disposiciones de carácter público, violó el derecho de cualquier persona y de las organizaciones a participar en las modificaciones a la NOM, evidenciando parcialidad, dolo y mala fe, conductas constitutivas de delitos ambientales y de responsabilidad administrativa.

Por un puñado de dólares

La modificación de la NOM-022 es la puesta en práctica de una intención recaudatoria expresada por la Semarnat, a través de su director de Impacto y Riesgo Ambiental, Ricardo Juárez. Este funcionario intentó justificar el proceder ilegal de la Semarnat cuando, violando la norma 022, autorizó la tercera etapa del proyecto Costa Cancún el 23 de febrero de 2004. En esa ocasión dijo: "Sólo con programas turísticos como éste puede asegurarse la conservación y rescate de las zonas naturales, debido a los escasos recursos de la dependencia para cumplir estas tareas".

"Con las modificaciones hechas por la Semarnat, quienes destruyan este ecosistema ya no serán delincuentes ambientales, simplemente deberán "arreglarse" con los funcionarios de la Semarnat", afirmó en esa ocasión Alejandro Calvillo, director de Greenpeace México.

Hoy sabemos que la autorización de Costa Cancún se dio pese a las opiniones en contra de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y del Instituto de Impacto y Riesgo Ambiental de Quintana Roo.

"Se trata de una lógica perversa que en los hechos significa que nuestros recursos pueden ser destruidos siempre y cuando se pague por ello. Y una vez destruidos, ¿qué se va proteger? Es aberrante que la propia Semarnat argumente motivos económicos para permitir la destrucción de uno de los ecosistemas más importantes y frágiles de nuestro país. Ni siquiera en términos económicos conviene su devastación, ya que se estima que cada año los manglares de nuestro país proporcionan beneficios con un valor que va de 8 mil 860 millones a 14 mil 850 millones de dólares (sólo en servicios a la pesca)", cuestionó Juan Cantú, director de programas de Defenders of Wildlife.

Como se temía, el cambio a la norma 022 alentó las prácticas depredatorias de manglares. Por ejemplo, las autoridades de la Administración Portuaria Integral de Manzanillo pretenden ampliar sus instalaciones afectando 30 hectáreas de manglares. Asimismo, el gobierno de Colima anunció la construcción de una marina en la Laguna de Juluapan, para lo cual destruirá 70 hectáreas de este ecosistema.

Los principales beneficiarios de la modificación a la NOM-022 no son los recursos naturales sino los promoventes de proyectos como el de Costa Cancún. Así se desprende del correo electrónico que circuló entre ellos: "Finalmente, con la publicación del diario oficial del 7 de mayo del 2004, hemos concluido exitosamente la modificación a la norma 022, con una serie de adiciones que hacen factible los proyectos en zonas de manglar. Para realizar esta modificación, el grupo de la Semarnat que se avocó a solucionar las incongruencias de la norma, tomó estrictamente como base, las propuestas y las soluciones técnicas y legales que le dimos nosotros al proyecto de Costa Cancún. Por este medio, felicitamos a todo el equipo de Costa Cancún y nos congratulamos ampliamente, al haber ganado una más de la batallas necesarias para la realización de este proyecto. Atentamente, Ing. Aurelio Ahumada R. Director Corporativo. Grupo Eco Red".

Lo anterior evidencia que funcionarios de la Semarnat están coludidos con empresarios y demuestra que la norma se adecuó al proyecto Costa Cancún. Todo indica que ésta es la línea de la Semarnat: adecuar normas y leyes a los proyectos, en vez de exigir que los proyectos cumplan la ley.


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