Antes de que finalice el año, y a pesar de que la legislación en materia de bioseguridad está incompleta, corporaciones como Monsanto, Pioneer y Dow Agrosciences esperan recibir del Ejecutivo el visto bueno para sembrar y comercializar sus semillas transgénicas.
“Lo que está en juego es nada menos que el futuro del campo mexicano. Por ello, le pedimos al presidente Fox no avalar la ilegalidad en aras de favorecer a un puñado de empresas. Por ley, México necesita un régimen especial para la protección del maíz y este régimen aún no ha sido elaborado. También falta establecer las zonas en las que se prohibirá la liberación de los cultivos transgénicos de los cuales México es centro de origen. Con este vacío legal no es posible bajo ninguna circunstancia permitir las siembras transgénicas”, dijo Gustavo Ampugnani, coordinador de la campaña de transgénicos de Greenpeace.
Ante la incertidumbre política que impera en el país, las empresas interesadas en promover el maíz transgénico están intentando ignorar la de por sí débil legislación que ellas mismas promovieron. Esperan obtener permisos de siembra a pesar de que la Ley de Bioseguridad no esté reglamentada, el régimen especial de protección de maíz no existe y la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem) opera deficientemente.
“Se ha engañado a algunos productores haciéndoles creer que el maíz transgénico dará mayores rendimientos o requerirá menos pesticidas tóxicos, pero en realidad esta tecnología conlleva contaminación de variedades criollas, envenenamiento de suelos y cuerpos de agua y pérdida de potenciales mercados. Queda claro que nuestro país no necesita esa tecnología”, destacó Ampugnani.
De acuerdo con académicos, científicos, organizaciones de productores y ambientalistas, México no debe permitir el cultivo de maíz transgénico pues hay grandes posibilidades de contaminación de la extensa diversidad de variedades de maíz mexicano.
PARTICIPA con Greenpeace:
envía tu carta vía internet al presidente Fox y solicítale que en vez de autorizar la siembra de maíz transgénico promueva estrictas medidas que garanticen la bioseguridad de todas las variedades de maíz mexicano.