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El desastre en el río Coatzacoalcos es una más de las varias emergencias ambientales que cada semana provoca Pemex.
Ver imagen1.- Censura de información del Instututo Mexicano del Petróleo. Greenpeace dio a conocer el 5 de enero de 2005 que más de 25 mil kilómetros de ductos de PEMEX habían cumplido su vida útil, estimada entre 25 y 30 años. La información provenía del propio Programa de Investigación y Desarrollo de Ductos del Instituto Mexicano del Petróleo, que en su introducción, accesible en internet, admitía: "Cerca de la mitad de los ductos tienen más de 30 años de operación, y, a pesar del constante mantenimiento, ocurren problemas provocados por la corrosión y fallas del material". Un par de días después, esta página introductoria al Programa de Investigación y Desarrollo de Ductos del IMP había sufrido la mutilación de la información referida entre comillas.
2.- La UNAM no tiene acceso a la zona para estudiar los impactos de PEMEX en Veracruz. Tras el derrame de petróleo en Coatzacoalcos, el 22 de diciembre, Pemex anunció que la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Veracruzana realizarían un estudio de los impactos del derrame. Pero la UNAM no pudo llegar a la zona afectada. En el puerto de Veracruz, el 5 de enero, Mariano Gutiérrez Rojas, jefe del Laboratorio de Residuos Sólidos de la UNAM, integrante de la división de Ciencias Biológicas y de la Salud y comisionado del Departamento de Biotecnología y Tecnología Ambiental, señaló que la Universidad Veracruzana impide a otras instituciones realizar estudios sobre la contaminación de PEMEX en el estado. "Son ellos mismos quienes se niegan a que otras universidades vengan a investigar los grados de contaminación y no sabemos el por qué".
3.- El propio gobierno de Veracruz carece de un plano estatal de los ductos. Desde octubre de 2004, el entonces gobernador de Veracruz, Miguel Alemán Velasco, frente a los severos impactos ocasionados por la fuga de combustibles e incendio en Omealca, comentó: "el gobierno estatal ha solicitado en numerosas ocasiones a la paraestatal el plano completo de los ductos que atraviesan el estado de Veracruz, pero no nos lo ha proporcionado".
4. El Instituto Nacional de Ecología sin acceso a Coatzacoalcos. El Instituto Nacional de Ecología cuenta con estaciones de monitoreo atmosférico en diversas ciudades del país. Estas estaciones se administran en conjunto con las autoridades locales. La excepción son Manzanillo y Coatzacoalcos, que son controladas por CFE y PEMEX, respectivamente. A la estación de monitoreo de Coatzacoalcos, el INE no tiene acceso, pues ésta era controlada por PEMEX hasta que fue cerrada hace dos años. Únicamente reportaba tres contaminantes: monóxido de carbono, ozono y óxidos de nitrógeno. No incluía óxidos de azufre ni partículas suspendidas, reportadas por las demás estaciones de monitoreo, y menos aún reportaba hidrocarburos, a pesar de que esta es una de las zonas con mayor contaminación por estos compuestos.
5.- Las empresas remediadoras no remedian y no están autorizadas. De las ocho empresas remediadoras que PEMEX anunció haber contratado, Greenpeace identificó a cinco. De ellas, sólo dos aparecen en el Registro Federal de Empresas Autorizadas para la Restauración de Suelos Contaminados de la Semarnat. Estas dos empresas, Saint Martin y Urbis, han sido denunciadas por realizar "falsas restauraciones". Las tres restantes, Lico Ambiental, Resago y Recover, no han demostrado capacidad para restaurar sitios contaminados.