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Descarga submarina de drenajes.

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DF, México — Los vertidos de aguas negras al mar no se han reducido: cada segundo llegan al mar 205,882 litros de aguas negras. CADA SEGUNDO. Con estas cifras, Greenpeace pone en duda los resultados del monitoreo de playas que ha presentado la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

Según la Semarnat, de las 236 playas muestreadas en junio únicamente cinco rebasaban los límites de contaminación. Sin embargo, en la misma temporada del año pasado, 17 playas de Colima, Chiapas, Guerrero, Jalisco, Michoacán y Veracruz representaron un riesgo sanitario, y en todo el año un total de 37 playas presentaban contaminación.

La principal causa de la contaminación de las playas es el vertido de aguas negras y otros contaminantes a los mares. Una de sus principales soluciones, el tratamiento de aguas negras en los municipios costeros, no ha mejorado. Según la Comisión Nacional del Agua (Conagua) en el 2004, al término del año, se procesaban únicamente 31.5% de las aguas residuales colectadas en los sistemas de alcantarillado de todo el país, es decir, incluyendo a todos los municipios no costeros. En 2005 dicha cobertura llegó al 34 por ciento.

“¿Qué ha hecho la Semarnat para mejorar la calidad de las playas? No es posible que esta temporada vacacional sólo sean cinco las playas contaminadas. No se puede tapar el sol con un dedo. Ahora resulta que Acapulco no está contaminado, cuando mucha gente ha sido testigo y ha padecido el problema sanitario de este destino turístico. Además, se sabe que en la temporada de lluvias la contaminación aumenta, por todos los escurrimientos provenientes de las poblaciones costeras. Greenpeace pone en duda la veracidad de los muestreos que se realizan, ya que la cobertura de tratamiento de aguas sigue con un rezago impresionante y miles de litros de aguas residuales son descargados poniendo en riesgo sanitario a la población, afirmó Alejandro Olivera, coordinador de la campaña de océanos de Greenpeace.

Para Greenpeace resultaría muy preocupante que haya una complicidad entre autoridades locales y federales para minimizar o incluso ocultar los verdaderos resultados del estado de las playas. Esta situación, a la larga, perjudicará al sector turístico aunque lo que se pretenda en estos momentos sea no afectarlo.

Por su parte, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) pretende que los muestreos se lleven a cabo cada 4 meses cuando no se presente contaminación por un año en una playa, pese a que la Organización Mundial de la Salud establece que las playas deben monitorearse varias veces en los periodos vacacionales.

“Esta reducción en el monitoreo es una estrategia para ocultar el estado de las playas y los mares mexicanos. Es lamentable que la Cofepris se esté prestando a este intento de autoridades locales y ambientales por no reconocer el verdadero estado de las playas y por no dar información precisa a la ciudadanía. La contaminación de las playas es también un problema de salud pública, ¿cómo es posible que las autoridades de salud le hagan juego a otros intereses? Greenpeace considera que la Cofepris debe presionar para que se cierren las playas contaminadas y para que se implemente un sistema de banderolas (o semáforos) para alertar a la población”, agregó Olivera.

En lo relativo a la Norma mexicana para la certificación de playas limpias, Greenpeace cuestionó su carácter voluntario: “La Norma no es de carácter obligatorio y por tanto difícilmente será adoptada. No ataca el problema de raíz. Es absurdo que la norma ponga un límite de 100 enterococos por 100 mililitros en vez del actual de 500 enterococos por 100 mililitros y lo haga voluntario. Es evidente que el reporte va a ser mínimo. Ahí está la trampa. Es necesario que se combata el rezago en el tratamiento de aguas negras y que las autoridades apliquen la ley para clausurar los desagües ilegales”, finalizó Olivera.

Greenpeace exige a los tres niveles de gobierno tomar las siguientes medidas:
1. Hacienda debe crear una partida especial para atender la insuficiencia en la infraestructura para tratar el agua de los municipios costeros;
2. Los planes de desarrollo urbano deben contar con programas para tratar aguas negras;
3. Legalizar, coordinar y delimitar las responsabilidades y facultades sobre este rubro de Semarnat, Conagua, Profepa, Semarnat, Sectur, Cofrepris y estados y municipios;
4. La Semarnat debe establecer un sistema de banderas indicadoras (semáforos) para que la gente esté informada in situ de la calidad del agua;
5. Deben establecerse obligatoriamente programas de saneamiento en cada destino turístico;
6. Se debe establecer una norma oficial mexicana para la certificación de playas;
7. Se deben desarrollar campañas públicas en espacios oficiales para que no se deje basura en las playas al tiempo de que se establece mobiliario (basureros) adecuados y suficientes.
8. Dar información veraz a la sociedad sobre la calidad de las playas mexicanas.

DESCARGA el podcast y escucha la entrevista que le hizo Fernanda Tapia a nuestro coordinador de la campaña de Océanos, Alejandro Olivera.
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