Isidro Baldenegro, rarámuri defensor de los bosques de la sierra tarahumara.
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San Francisco, Estados unidos de america —
En la ciudad de San Francisco, el indígena mexicano y defensor del medio ambiente Isidro Baldenegro López recibió el Premio Ambiental Goldman de 2005 para Norteamérica, por su labor en defensa de los bosques de la sierra tarahumara.
Isidro Baldenegro fue galardonado por la Fundación
Goldman por dedicar gran parte de su vida a la defensa de los bosques
antiguos ante la devastadora tala no regulada, en una región desgarrada
por la violencia, la corrupción y el narcotráfico: Chihuahua.
Baldenegro, de 38 años de edad, es un agricultor de subsistencia que
impulsó con su comunidad, integrada por indígenas tarahumaras, la
protección de la región montañosa de la Sierra Madre Occidental. En
esta espectacular cordillera se encuentra uno de los ecosistemas más
diversos del mundo, que incluye desde nevados hasta cuatro cañones
diferentes, cada uno de ellos más profundo que el Gran Cañón de los
Estados Unidos. Además de las 120 especies de aves migratorias que cada
año pasan el invierno ahí, esta región también alberga 26 especies bajo
amenaza o en peligro de extinción, incluyendo la cotorra serrana, el
búho manchado, el gavilán azor, la guacamaya verde y varios peces,
reptiles y anfibios nativos.
La región es también tierra de los rarámuris (tarahumaras), uno de los
grupos indígenas más grandes de Norteamérica. Pero el extenso historial
de extracción de recursos, violencia y corrupción que caracteriza a
esta región ha puesto en riesgo no sólo a los bosques sino también a
las comunidades indígenas. Actualmente, madereros y ganaderos buscan
leña y tierras a cualquier costo, forzando la huida de muchos y
destruyendo el bosque antiguo. De hecho el 99 por ciento de los bosques
de la región ya han sido talados.
A lo anterior se suman cacicazgos y cruentos episodios de narcotráfico.
Trágicamente, Baldenegro conoce bien los riesgos que conlleva la
defensa de los bosques. De niño fue testigo presencial del asesinato de
su padre, muerto por oponerse a la tala. No obstante, Baldenegro ha
elegido mantenerse firme en la defensa del bosque y las tierras
ancestrales donde su comunidad ha vivido durante cientos de años.
Una historia de lucha
En 1993, Baldenegro formó un movimiento de base dedicado a la
resistencia no violenta contra la tala de árboles, consiguiendo el
apoyo de organizaciones civiles, locales e internacionales. En 2002
organizó manifestaciones y marchas pacíficas, hasta lograr que el
gobierno ordenara la suspensión temporal de la tala en la zona. Al
siguiente año movilizó un masivo bloqueo humano compuesto en su mayoría
de viudas cuyos maridos habían sido asesinados, con el resultado de que
un tribunal especial declaró ilegal la tala de árboles en esa zona.
Luego del bloqueo de 2003, Baldenegro fue sorpresivamente encarcelado y
acusado de posesión de armas y drogas, cargos que posteriormente se
comprobó eran falsos. Diversas organizaciones, entre ellas Greenpeace,
impulsaron una campaña de apoyo a Baldenegro exigiendo su liberación.
Amnistía Internacional lo declaró prisionero de conciencia. A los 15
meses de su arresto finalmente logró su libertad en junio de 2004. Al
salir de prisión sus convicciones eran aún más firmes.
Poco después, él y sus partidarios lograron que el gobierno suspendiera
dos veces más la tala de árboles. Entusiasmado, Baldenegro estableció
una organización de justicia ambiental, la cual tiene varios casos
pendientes en los juzgados federales.
Baldenegro logró que el mundo prestara atención tanto a los hermosos y
valiosos bosques antiguos de la Sierra Madre, como a la sobrevivencia
de los rarámuris. Gracias a la labor realizada por Baldenegro se han
dictado nuevas prohibiciones contra la tala de árboles por toda la
región de la Sierra Madre.
El Premio Ambiental Goldman hace posible que individuos particulares
continúen con su activismo a favor del medio ambiente al mismo tiempo
que estimula a otras personas comunes y corrientes a actuar de forma
extraordinaria para proteger el mundo natural. El Premio Ambiental
Goldman fue creado en 1990 por los líderes cívicos y filántropos
Richard N. Goldman y su finada esposa, Rhoda H. Goldman.
Los ganadores del Premio Ambiental Goldman son seleccionados por un
jurado internacional a partir de nominaciones secretas remitidas por
una red mundial de organizaciones e individuos ecologistas. Los
galardonados participan en una gira de 10 días en San Francisco y
Washington, D.C., asistiendo a ceremonias de premiación en ambas
ciudades, celebrando conferencias de prensa, sesiones informativas con
los medios noticiosos y encuentros con dirigentes políticos y del mundo
de las finanzas, líderes en el campo de la política pública y
defensores del medio ambiente.