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La Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa) declaró como probable causa de muerte el enmallamiento en redes de pesca. Sin embargo, aunque se encontraron marcas de redes, los golpes contusos son indicativos de que los cetáceos fueron golpeados. Incluso a uno de ellos le faltaba la aleta caudal.
Las leyes mexicanas establecen una pena de seis meses a tres años de cárcel a quien mate un delfín. Sin embargo, estas leyes no se han aplicado hasta ahora.
Además de la mortalidad incidental, existe la sospecha de que algunos pescadores están utilizando delfines para pescar tiburones. De ser así, estarían atrapando a los cetáceos y desangrándolos para atraer tiburones.
Por ello, Greenpeace demanda a las autoridades que apliquen con rigor las leyes, que realicen un monitoreo continuo y que prohíban el uso de redes de deriva que son auténticas trampas de muerte para delfines y una gran variedad de criaturas marinas. Exigimos a la la Comisión Nacional de la Pesca y la Acuacultura (Conapesca), adscrita a la Secretaría de Agricultura, no retener por más tiempo la norma que regulará la pesca de tiburón, norma que mejoraría las prácticas pesqueras y que inexplicablemente sigue guardada en un escritorio de esa Comisión mientras siguen muriendo en mares mexicanos especies que supuestamente están protegidas.