En forma deliberada, el buque ballenero japonés Nisshin Maru se dirigió hacia el barco Arctic Sunrise, de Greenpeace, y lo golpeó en la proa, poniendo con ello en riesgo a los integrantes de la organización ambientalista y violando leyes marítimas internacionales. Esta acción tuvo tintes de represalia ya que el Arctic Sunrise y el Esperanza son los barcos de Greenpeace que están demandando a los arponeros japoneses que suspendan su matanza dentro del Santuario Ballenero Austral.