Con el mensaje: La ciencia no necesita ningún arpón, fin a a cacería sin sentido, activistas de Greenpeace instalaron frente a la embajada de Japón en Alemania el cadáver de una ballena de 17 metros de largo y 20 toneladas de peso. El cetáceo fue hallado muerto en el Mar Báltico.
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Internacional —
Activistas de Greenpeace instalaron frente a la embajada de Japón en Alemania el cadáver de una ballena de 17 metros de largo y 20 toneladas de peso, con el mensaje: "La ciencia no necesita ningún arpón, fin a la cacería sin sentido". El cetáceo fue hallado muerto en el Mar Báltico el pasado fin de semana y entregado al Museo Oceanográfico Alemán después de la protesta.
Esta acción se suma a la que realizan simpatizantes de Greenpeace de
países de todo el mundo para respaldar la labor que realizan los
activistas que permanecen en la Antártida desde el pasado mes de
noviembre, interponiéndose entre los arpones y las ballenas para evitar
que sean cazadas.
Y las acciones se multiplican. El 17 de enero Greenpeace organizó el
Día de Acción Global en contra de la caza de ballenas. Esta actividad
movilizó a miles de personas de España, Holanda, India, Nueva Zelanda,
Japón y Alemania. La organización ecologista ha lanzado una
campaña en internet en la que todos los ciudadanos pueden convertirse
en "Defensores de los Océanos", ciberactuar en contra de las empresas
que financian la matanza de ballenas, participar en todas las
actividades que Greenpeace promueve para salvar los océanos, o
comunicarse con políticos, empresas o consumidores para frenar la
destrucción a la que están expuestos nuestros océanos.
Ahora tenemos la oportunidad de presionar a las empresas propietarias
de la flota ballenera para que abandonen esta cruel actividad. Son
compañías que venden sus productos pesqueros en Europa, Estados Unidos
y otras naciones.
Al mismo tiempo, 17 gobiernos han solicitado a Japón que suspenda la
matanza. Ellos son: Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica,
Brasil, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Luxemburgo,
México, Nueva Zelanda, Portugal, Reino Unido y Suecia.
La caza ilegal de ballenas en el Santuario Ballenero Austral es sólo la
punta del iceberg de la destrucción a la que están expuestos nuestros
océanos. Si no queremos océanos desprovistos de vida y belleza, debemos
actuar para salvarlos ahora.