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Galeana, Nuevo León._Greenpeace demostró durante una investigación realizada este año, el fraude de Proárbol
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Sólo 7.6% de los 250 millones de árboles plantados en el marco del programa ProÁrbol de 2007 están en condiciones adecuadas para sobrevivir un año más, dio a conocer Greenpeace, luego de monitorear lo sembrado al amparo de este programa de gobierno durante más de seis meses.
En respuesta a los datos duros presentados por Greenpeace, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) se limitó a decir que Greenpeace miente, busca notoriedad y sólo quiere espacios en los medios de comunicación.
Al respecto, cabe señalar que Greenpeace no busca notoriedad ni espacios públicos por un afán protagonista, tal y como señala la desafortunada reacción de la Semarnat.
(Primera parte del video)
Para ello es clave el rol que juegan los diputados federales en reasignar los fondos del presupuesto forestal que se discute en el Congreso, reforzando el manejo forestal sustentable más que la reforestación sin ton ni son.
Además, consideramos que el programa ProÁrbol requiere ser discutido públicamente, y por eso nuestras denuncias, puesto que en 2007 se gastaron 2 mil 300 millones de pesos del erario en plantar árboles de los cuáles, en los casos muestreados, apenas 7.6% están en condiciones de sobrevivir el año próximo. Así que sencillamente es dinero tirado a la basura.
El estudio busca poner sobre la mesa de discusión la viabilidad ambiental y financiera de la reforestación como la principal estrategia del gobierno para detener la irreversible pérdida de bosques y selvas en el país. La reforestación de ProÁrbol es una salida fácil, clientelar y propagandística a la fuerte crisis por la que atraviesan los bosques y selvas mexicanos.
Sin embargo, la mejor política dirigida a dar una solución estructural a ese problema pasa por una visión integral de manejo forestal sustentable en la que comunidades, gobierno y consumidores reviertan la deforestación.
Los datos hablan por sí mismos. El ProÁrbol debe ser auditado y evaluado, y los legisladores deben buscar la forma de que los pocos recursos que se destinan a la protección de nuestros bosques cumplan efectivamente el cometido que tienen.