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Los manglares actúan como "incubadora" para una gran variedad de 
especies marinas, muchas de las cuales tienen una destacada 
importancia comercial.

Un ecosistema fundamental que debe ser protegido escrupulosamente.

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DF, México — El manglar es el ecosistema más diverso, más complejo, más útil y más pequeño del mundo, por ello resulta fundamental protegerlo. Sin embargo, las últimas modificaciones a la norma NOM 022 van en sentido opuesto. En este señalamiento coincidieron los mayores expertos de México en ese ecosistema, quienes participaron en el foro "Manglares: situación y amenazas", organizado por Greenpeace.

Este foro fue convocado a raíz de que el pasado 7 de mayo la Semarnat modificó ilegalmente la norma oficial NOM 022, de protección a los humedales costeros. Con el cambio, la norma que antes protegía este importante ecosistema ahora admite una "compensación" económica a cambio de autorizar la realización de obras y actividades antes prohibidas. Así, las restricciones "podrán exceptuarse siempre que en el informe preventivo o en la manifestación de impacto ambiental, según sea el caso, se establezcan medidas de compensación en beneficio de los humedales y se obtenga la autorización de cambio de uso de suelo correspondiente". La modificación deja sin efecto el espíritu de conservación que tenía originalmente la norma y la Semarnat evidencia que está más interesada en atraer inversiones que en proteger el medio ambiente, considera Greenpeace.

Los especialistas reunidos en el foro comentaron al respecto:

"La adición hecha a la NOM 022 representa un retroceso a antes de 1997. El status de este ecosistema debe ser de preservación, pues no hay beneficio económico que compense la importante labor de filtración que el manglar lleva a cabo, además de muchos otros beneficios y recursos que nos brinda. Asimismo, este ecosistema tiene un importante valor cultural y simbólico para las comunidades pesqueras. Cabe añadir que los desarrollos turísticos que se están construyendo en las áreas que albergan al manglar son excluyentes, concentradores de la riqueza, promueven la marginación, la emigración y agotan los recursos", aseveró Eduardo Batlloli, del CINVESTAV-Mérida.

Por su parte, Cristian Tovilla, de El Colegio de la Frontera Sur, afirmó: "El documento original de la norma era muy bueno, no había comparación con ninguna otra legislación del mundo. El cambio está muy mal. Yo llevo cinco años tratando de recuperar manglar y, definitivamente, no es posible pues a la naturaleza le llevó por lo menos 6 mil años edificarlo como un sistema de bosque. Si lo recuperamos no obtendremos lo mismo de antes, además de que se requiere mucho dinero y tiempo. En los manglares recuperados la biodiversidad es pobre. Es como matar a alguien y quererlo revivir. Desafortunadamente, los académicos no hemos tenido voz en lo que está pasando, porque a los tomadores de decisiones no les gusta oírnos y desconocen los temas".

Arturo Zaldívar, del CIVESTAV-Mérida, señaló: "La información técnica debe regir las decisiones y en el caso de la modificación no fue así. Definitivamente, la protección de la línea de costa es un tema de seguridad nacional y los académicos tenemos la responsabilidad de hacérselo entender a quienes deciden".

Jorge López Portillo, del Instituto de Ecología AC, subrayó: "El manglar alberga 10 mil años de historia, en sistemas lagunares. ¿Cómo se puede compensar eso? No hay compensación posible. Con la modificación legal todos perdemos, los únicos que ganan son los que utilizan esos terrenos. Aunque los tomadores de decisiones tengan presiones económicas, no pueden dejar de pensar en la gente. Hay muchas comunidades que están trabajando en reforestación y que no pueden ser sustituidas por empresarios que llegan con su yate. Los desarrollos turísticos tienen que ser hechos con pinzas. Las autoridades deben tener presente que el porcentaje de manglares que tenemos es mínimo. El manglar es una membrana que nos protege, si se maltrata a través de ella entran los virus. Recordemos que por ley el manglar es propiedad federal y es nuestra obligación protegerlo".

Juan Ignacio Valdez, del Colegio de Posgraduados, señaló: "La norma tardó siete años en estar lista (de 1996 a 2003) y con la adición hecha por la Semarnat se vino abajo todo el trabajo que se hizo para hacer una norma que realmente fuera de conservación y de aprovechamiento sustentable. No era conservación a ultranza, pero era mantener al mangle como bosque, que es como está ahora, y mantener sus valores intangibles, más allá de precios y costos".

Con respecto a otros temas del manglar, los especialistas señalaron:

- Los manglares de todo el mundo abarcan tan sólo 16 millones de hectáreas, lo que no es nada en comparación con las dimensiones de otros ecosistemas.
- Casi 80% de los especies costeras pasan un tiempo importante en el manglar. Hay sistemas, como el de Yucatán, que albergan hasta 19 mil especies de organismos por hectárea.
- Las principales amenazas para los manglares son: desarrollos turísticos, carreteras, granjas de acuacultura, avance de la frontera agropecuaria, huracanes, cableado eléctrico, desvío del agua para regar cultivos, introducción de fertilizantes y agroquímicos, incendios, construcción de hidroeléctricas y crecimiento de la mancha urbana.
- En la restauración de manglar el trabajo de las comunidades es fundamental. Este tipo de labores se está dando en: San Felipe, Chabihau, Progreso e Isla Aguada.
- Los manglares son un sistema estuarino que requiere un aporte de agua continental y otro de agua marina para conseguir la salinidad adecuada.
- Todos los manglares son zona federal, es decir, son un bien común.
- Los manglares son una importante línea costera de protección contra la erosión.
- Ofrecen hábitat y refugio para flora y fauna terrestre y acuática. Por su enorme diversidad, son refugios únicos en el mundo.
- Proporcionan muchos productos: carbón, leña, madera, pulpa, taninos, peces, moluscos, entre otros.
- Fusionan lo terrestre y lo marino. Ningún otro ecosistema del mundo genera semejante riqueza económica y ecológica por unidad de volumen.