Sagarpa reconoce que es competencia de la Secretaría de Salud “establecer las medidas estratégicas para
evitar que el arroz transgénico LL601 pueda ser importado a México y puesto en la cadena alimenticia”. Añade que “Sagarpa no tiene facultades ni atribuciones para regular las actividades de comercialización, importación y exportación de OGMs, cuando éstos se traten de productos que se destinen para uso o consumo humano (...) puesto que esta actividad le corresponde exclusivamente a la Secretaría de Salud en coordinación con la SHCP”.
Ayer, Greenpeace dio a conocer que los arroces marca propia de Soriana y Chedraui, así como los que se venden a granel en la Central de Abastos, están contaminados con arroces transgénicos no aprobados para el consumo humano (variedad LL601 de Bayer), y que, enteradas de esta situación desde el año pasado, las autoridades sanitarias mexicanas no lo habían informado ni habían tomado medidas para proteger a la ciudadanía. Sagarpa admitió que en 2006 tomó muestras de arroz a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y que las entregó a la Comisión Federal de Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) de la Secretaría de Salud, responsable de dar los resultados.
“La Cofepris no puede seguir callando ni rehuyendo de sus obligaciones. Debe cumplir con la ley y retirar el arroz transgénico ilegal que se encuentra en supermercados y en la Central de Abastos. No aceptaremos que se pretenda legalizar
fast track este transgénico experimental”, dijo Gustavo Ampugani, coordinador de transgénicos de Greenpeace.
¿Qué son los
transgénicos? Los transgénicos son nuevas
formas de vida creadas en laboratorio con una técnica que
permite alterar la estructura molecular del alimento insertando genes
ajenos (de bacterias, otras plantas o incluso de animales). Por
ejemplo, el maíz transgénico que México importa
de Estados Unidos contiene genes de una bacteria que le hace producir
una sustancia insecticida, característica que el maíz
nunca tendría de manera natural. El problema es que hasta la
fecha no se han estudiado los efectos a largo plazo del consumo de
transgénicos. Lo que se ha documentado es el riesgo de
contaminación para las especies nativas por el cultivo de
transgénicos, lo cual entraña graves amenazas para la
riqueza biológica del maíz mexicano y para millones de
campesinos. Más información.