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Instalación de 25 metates creada por Mari Olguín y titulada "Oaxaca Cuna Sagrada del Maíz". La autora sugiere: Observen con cuidado el maíz y los metates porque son el resumen y símbolo de nuestra nación.
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Posición de Sin maíz no hay país frente a crisis alimentaria
Las “Acciones en apoyo a la economía familiar” que dio a conocer el gobierno federal el pasado 24 de mayo, no son otra cosa que las viejas políticas que han seguido estas administraciones: apertura de fronteras a granos básicos, eliminación de aranceles, impulso de una agricultura industrial; es decir, reforzar la crisis en la que nos encontramos.
Es decir, a pesar de la crisis, la política del gobierno federal sigue siendo la de desmantelar la soberanía alimentaria del país, agudizar la dependencia del exterior e incrementar las importaciones en lugar de fortalecer nuestra producción interna y por ende nuestra soberanía alimentaria.
Después de ignorar las demandas de millones de campesinos y consumidores mexicanos, al gobierno de Felipe Calderón no le quedó más remedio que aceptar lo que había estado tratando de ocultar: la profunda crisis alimentaria de nuestro país.
Desafortunadamente, las propuestas del ejecutivo federal para resolver la crisis no van a resolver los problemas que enfrentamos. Es urgente la reconfiguración de las políticas agroalimentarias. La crisis alimentaria es estructural; por lo tanto, las medidas deben ser estructurales.
En Greenpeace nos pronunciamos por un verdadero cambio estructural en la política agroalimentaria y exigimos al gobierno federal:
Incrementar la inversión pública en investigación y desarrollo agrícola que priorice la agroecología y formas biodiversas de agricultura.
Evitar las recetas de la "Revolución verde" y construir sobre la base del conocimiento local y la experiencia campesina.
Descartar el uso de cultivos trasngénicos porque se ha demostrado que no son una solución al hambre y la pobreza. Los cultivos genéticamente modificados están exacerbando los errores de 30 años de agricultura industrial.
Acabar con los monopolios alimentarios y la publicidad engañosa en los alimentos.
Impedir el uso de alimentos para producir bioetanol.
Aprobación por el Senado de la República de la minuta de Ley de Planeación para la Soberanía y la Seguridad Alimentaria y Nutricional y de la minuta de Ley de Gas Natural de Proceso.
Está claro que la agricultura industrial, los transgénicos y otras propuestas tecnológicas benefician a unos cuantos pero afectan a la mayoría y no resuelven los problemas del campo mexicano.
La agricultura industrial crea ganancias para un sector reducido, no es sustentable en el largo plazo y daña las áreas rurales de las que depende nuestra provisión de alimentos; además, no cubre las necesidades de ingreso, seguridad alimentaria y alimentación diversa y saludable de las comunidades locales.
Desde la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha prevalecido una política de desmantelamiento de la soberanía alimentaria -vista ésta como el derecho de los pueblos a producir sus propios alimentos y a organizar la producción alimentaria y el consumo interno basado en políticas para la agricultura, la pesca, el consumo y el comercio, social, económica y ecológicamente sostenibles-.
Exigimos al gobierno y a las corporaciones biotecnológicas que no se aprovechen de la crisis alimentaria para que las autoridades autoricen aceptar la siembra de maíz transgénico en México argumentando la falacia de mayor producción, cuando sus intereses reales son las jugosas ganancias que implica el monopolio del principal grano de la alimentación a nivel mundial.
Es falso que los maíces transgénicos produzcan más, pues requieren de condiciones productivas inexistentes en México. Lo que se requiere con urgencia es el apoyo decidido a la producción interna de maíz, la cual ha demostrado que se pueden obtener importantes rendimientos.
El propio gobierno anunció que se ha logrado un incremento del 25% en la producción de maíz, cabe aclarar, sin un verdadero apoyo gubernamental. ¿Por qué nuestro productores tendrían que implementar cultivos con semillas transgénicas que son más caras que las tradicionales, con alto margen de incertidumbre y patentadas por transnacionales, las cuales tendrían el monopolio de los cultivos?
Las verdaderas soluciones a la crisis de los precios y al desabasto de alimentos en México no están en la mayor dependencia hacia el exterior sino fomentando la producción y consumo interno, con maíces nacionales, sin patentes transgénicas de las corporaciones.
La capacidad productiva del campo mexicano ha demostrado ser suficiente para abastecer las necesidades internas. El desabasto en realidad responde a malas políticas tanto de especulación como de la falta de un mecanismo para la distribución de los alimentos existentes especificamente de los estados del norte. Sinaloa, cuentan con una producción que va de 14 a 16 ton/ha de las cuales únicamente se tienen colocadas en el mercado poco más de la mitad, el resto se encuentra en almacenes.
El futuro de la soberanía alimentaria no está en la sobre explotación de la tierra ni en la implementación de tecnologías inseguras como los transgénicos sino en una agricultura basada en la biodiversidad; una agricultura intensiva que trabaje con la naturaleza, no contra ella; una agricultura que se pueda adaptar a un clima cambiante a partir del mejoramiento de nuestras variedades nativas.
Millones de agricultores en todos los continentes están dando testimonio de que los cultivos orgánicos y biodiversos pueden incrementar la seguridad alimentaria, reponer recursos naturales y proveer de una mejor vida a los productores y a las comunidades locales.
¡CONSUMAMOS PRODUCTOS NACIONALES!
¡DEFENDAMOS NUESTRA SOBERANÍA ALIMENTARIA!