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Acción de Greenpeace en las oficinas centrales de Nestle en Suiza por 
el descubrimiento de ingredientes transgénicos en los productos de esa 
marcan que se venden en Asia.

Acción de Greenpeace en las oficinas centrales de Nestle en Suiza por el descubrimiento de ingredientes transgénicos en los productos de esa marcan que se venden en Asia.

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Ginebra, Suiza — Suiza acaba de optar por una moratoria de 5 años que prohíbe el cultivo de plantas genéticamente modificadas en su territorio. Además, en el referéndum, el 55.7% de los votantes así como los 22 cantones que integran la federación suiza, votaron por la no utilización de animales transgénicos en la agricultura. El referéndum fue resultado de una iniciativa popular lanzada en febrero de 2003 titulada "Por alimentos producidos sin manipulaciones genéticas".

La moratoria constituye un hecho único en Europa ya que, aún no siendo miembro de la Unión Europea, es el único país de ese continente que ha decidido en las urnas una prohibición temporal sobre la utilización de organismos transgénicos en la agricultura.

Fue en nombre del principio precautorio que los suizos –entre los cuales según los sondeos más del 80% no quiere alimentos transgénicos en sus mesas- se negaron a seguir las consignas de sus dirigentes. El Consejo Federal (Gobierno) -sostenido por la derecha liberal, los industriales y una parte de la comunidad científica- había alegado que una prórroga sería "inútil" ante la reciente ley sobre la ingeniería genética, una de las más severas del mundo.

Adoptado en enero de 2004, este texto ya prohíbe la utilización de animales genéticamente modificados en la agricultura. Además, exige la realización de pruebas de varios años en laboratorio y sobre el terreno antes de que una solicitud de cultivo de planta transgénica sea acordada.

Pero estos argumentos no tuvieron peso para encarar a una alianza inédita que reunió a todas las organizaciones agrícolas suizas, las asociaciones de consumidores y los movimientos ecologistas.

En México está prohibido sembrar maíz transgénico, ya que nuestro país es centro de origen y diversidad de este cultivo. La moratoria se instauró en 1998 debido a los temores de contaminación genética del maíz mexicano a partir de variedades transgénicas. En 2003, la Secretaría de Agricultura debilitó la moratoria al permitir la siembra experimental de maíz transgénico. Sin embargo, no fue hasta octubre de 2005 cuando esta secretaría autorizó las primeras siembras del transgénico a solicitud de las corporaciones biotecnológicas Monsanto, Pioneer y Dow. Dichos permisos fueron cancelados una vez que Greenpeace dio a conocer las irregularidades del caso.
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