La comunidad veracruzana de El Higo en la clausura de las instalaciones de Altecín, la empresa que pretende incinerar askareles y otros desechos peligrosos.
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El Higo, Veracruz, México —
A regañadientes, la Profepa anunció que reubicará la planta incineradora de askareles y otros residuos peligrosos que la Secretaría de Medio Ambiente había autorizado en El Higo, Veracruz. El rechazo de la comunidad, que contó con el apoyo de Greenpeace, fue determinante para esta resolución que las autoridades ambientales han aderezado con una serie de declaraciones absurdas.
La empresa Altecín no operará en El Higo, Veracruz, y deberá sacar los
169 tambos de askareles (policlorobifenilos o PBC) que almacenó en sus
instalaciones y darles un tratamiento adecuado. Así se cierra este
episodio que provocó un amplio rechazo por parte de los habitantes de
ese municipio, los ganaderos y agricultores, e incluso de las
autoridades municipales.
Cabe señalar que la autorización de la que sería la primera planta
incineradora de residuos peligrosos en México infringió la Ley General
para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos, la Ley de
Desarrollo Regional y Urbano de Veracruz y el Convenio de Estocolmo,
que obligan a México a desarrollar opciones de menor impacto ambiental
y a eliminar las fuentes de generación de los tóxicos más peligrosos.
Pese a ello, las autoridades ambientales aprovecharon el anuncio de
reubicación de Altecín para lanzar ataques a las organizaciones que,
como Greenpeace, criticaron el intento de poner en marcha esta
incineradora tóxica.
Increíble pero cierto
Al anunciar la reubicación, las autoridades ambientales fingieron
desconocer los riesgos que conlleva la incineración de desechos
tóxicos. Luis Luege Tamargo, titular de la Profepa, afirmó que el
rechazo a la incineradora era producto de desinformación y "grilla".
Francisco Giner de los Ríos, subsecretario de Gestión en la Semarnat,
fue más lejos al asegurar que los askareles no son más peligrosos que
los pollos rostizados.
Sin embargo, no es casualidad que los askareles estén incluidos en la
lista internacional de las sustancias consideradas más peligrosas. (Su
toxicidad es reconocida por el Instituto Nacional de
Ecología.) Está plenamente documentado que la incineración de askareles
genera dioxinas y furanos, los cuales se acumulan en los seres vivos,
son cancerígenos y dañan diversas glándulas y órganos vitales.
Por ello, Greenpeace rechaza toda forma de tratamiento térmico de los
residuos peligrosos y se opone a que los policlorobifenilos sean
incinerados ya sea en Veracruz, o cualquier otra parte. Celebramos el
triunfo de la comunidad de El Higo, actor fundamental en la cancelación
definitiva de la operación de esta incineradora y esperamos que el
gobierno de Veracruz cumpla con su palabra de no permitir en esa
entidad la incineración de askareles.