Utilizando tecnología de punta como un robot submarino, un micrófono
computarizado que detecta ballenas cachalote, y una cámara capaz de
operar hasta a 1,000 metros de profundidad, los científicos podrán
monitorear a las criaturas de las profundidades marinas y obtener
información acerca de sus hábitos y su distribución. Estos datos
permitirán ampliar el escaso conocimiento que se tiene de las
profundidades marinas y apreciar su importancia como parte de la vida
en los mares.
Se sabe que en las islas Azores habitan 26 especies de delfines y
ballenas, como la ballena cachalote, además del misterioso calamar
gigante. En esta ocasión, Greenpeace trabajará en conjunto con el Fondo
Internacional para el Bienestar de los Animales (IFAW) y la Universidad
de las Azores.
Aunque esta investigación apoyará al programa de desarrolla la UAC con
la finalidad de aportar conocimiento científico de los hábitats
submarinos y de la vida que se desarrolla en los llamados montes
submarinos de Portugal, los resultados serán de utilidad para todos los
países.
“Conocemos más de la superficie de la luna que de las profundidades
marinas. México no es la excepción, ya que posee hábitats submarinos
todavía inexplorados, los cuales pudieran albergar especies
desconocidas. Con la asesoría de expertos europeos, podríamos aplicar
las mismas técnicas en México”, señaló Olivera.
Esta actividad en islas Azores se llevará a cabo a partir del 26 de
abril, cuando el barco Esperanza de Greenpeace zarpe del puerto Horta,
y forma parte de la expedición “En defensa de nuestro océanos”, que
comenzó con la protesta por la caza de ballenas en el océano Austral y
continuó con acciones contra la pesca pirata en África. El objetivo de
esta expedición es documentar las amenazas a la vida de los mares y
proponer una red de reservas marinas que proteja el 40% de los océanos
del mundo.
Más información:
Montes submarinos, centros de gran biodiversidad.
Cachalote, el animal con dientes más grande del planeta.
En busca de un gigante marino: el calamar.