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Greenpeace te invita a la presentación del informe: "Gas 
Natural Licuado. Fin de la independencia energética"

Greenpeace te invita a la presentación del informe:

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DF, México — Por no responder a la demanda energética de Baja California, por poner en riesgo la única posibilidad de cambio en la política energética de Estados Unidos, por traer a México una industria altamente riesgosa y colocar al país como simple eslabón en un esquema energético trasnacional, los proyectos de gas natural licuado (GNL) para Baja California fueron drásticamente criticados durante la presentación del documento Gas natural licuado: El fin de la independencia energética, elaborado por Greenpeace México.

En el acto, realizado la noche del lunes, participaron Alfredo Jalife Rahme, analista político y catedrático universitario, Bill Powers, especialista en temas energéticos y co-presidente del Grupo de Trabajo de Termoeléctricas Fronterizas, Alejandro Calvillo, director de la oficina mexicana de Greenpeace, y Arturo Moreno, coordinador de la campaña de energía y cambio climático.

Los comentaristas coincidieron en señalar que ni California ni Baja California necesitan del GNL, un combustible riesgoso, con precios sumamente volátiles, proveniente de regiones políticamente inestables. California, por ejemplo, cuenta con los proyectos más ambiciosos de promoción de energías renovables; esto, que podría dar un giro a la política energética de Estados Unidos, sería trastocado por un uso generalizado de gas.

Por otra parte, Baja California tiene una reducida demanda de gas y sus necesidades energéticas podrían ser cubiertas con energía eólica y solar. Pese a ello, se han promovido dos proyectos para instalar plantas regasificadoras de GNL, en Costa Azul, cerca de Ensenada, y en las Islas Coronado, frente a las playas de Tijuana. Debido a su peligrosidad, estos proyectos fueron rechazados por varias poblaciones californianas. Ahora, se les pretende instalar en territorio mexicano para abastecer el mercado estadounidense.

Aprovechando la laxitud de las regulaciones mexicanas, estos proyectos de GNL han sido indiferentes a las indispensables medidas de seguridad. Además, podrían convertir a México en un basurero ambiental y contable, al tiempo que lo insertarían en un esquema de trasnacionalización energética ya definido desde 2001 en el documento Nuevos Horizontes, elaborado por el gobierno de Estados Unidos.

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