Aunque este fenómeno global ha sido considerado recientemente como un
problema de seguridad nacional en la Estrategia Nacional de Cambio
Climático, elaborada por el Comisión Intersecretarial de Cambio
Climático, conformada por 7 secretarías de Estado, son escasos los
avances y aún carecemos de una respuesta gubernamental efectiva.
En
ello coincidieron Ricardo Zapata, de la Comisión Económica para América
Latina (CEPAL); Cecilia Conde y Lourdes Villers, del Centro de Ciencias
de la Atmósfera de la UNAM, Ana Rosa Moreno, del Departamento de Salud
Pública de la UNAM y la consultora Olga Ojeda, entre otros.
“Durante
el foro quedó claro que México es un país vulnerable al cambio
climático, que es indispensable generar espacios de discusión sobre
este tema y que existe una imperante necesidad de diseñar políticas
públicas que estén encaminadas a combatir la creciente vulnerabilidad
de nuestro país frente a la principal amenaza ambiental en el siglo
XXI”, afirmó Arturo Moreno, coordinador de la campaña de energía y
cambio climático de Greenpeace.
Entre las recomendaciones realizadas por los expertos destacan:
- Aumentar
la cantidad y calidad de la información disponible sobre los impactos,
ya que la eficacia en el diseño de políticas y eficiencia en el uso de
recursos dependen críticamente de la información;
- Elaborar
mapas de vulnerabilidad y riesgo a nivel local o municipal que permitan
presentar la vulnerabilidad regionalizada - y no generalizada - para
todo el país;
- Reforzar y asegurar la aplicación de las normas,
especialmente acerca de: asentamientos humanos y uso del territorio,
códigos de construcción, responsabilidad del riesgo generado por las
inversiones, penalización por el riesgo generado o no asumido;
- Incorporar
la variabilidad y cambio climáticos en la planeación del desarrollo del
país (a todos los niveles y en todos los sectores);
- Reconstruir
y fortalecer la infraestructura de salud pública (recursos financieros
y humanos) debido la propagación de enfermedades causadas por el cambio
climático;
- Para el diseño y la puesta en marcha de una
Estrategia Nacional de Acción Climática se requiere que se especifique
claramente las fuentes de financiamiento y las responsabilidades de
cada instancia involucrada. Además que esta estrategia se integre a los
programas de desarrollo sustentable y de combate a la pobreza;
- Proteger ecosistemas frágiles y prioritarios como manglares, bosques, vegetación en playas, arrecifes de coral y dunas costeras;
- Promover
programas de educación ambiental y campañas de difusión para dar a
conocer el cambio climático a la mayor parte de la ciudadanía;
- Fomentar
la transversalidad y la formación de equipos multidisciplinarios en la
realización de investigaciones y en la implementación de acciones
preventivas.
“Éstas son solo las recomendaciones
principales que permitirán al país combatir la creciente vulnerabilidad
frente al cambio climático. Es indispensable que se pase de los
discursos a los hechos y que las declaraciones de la Comisión
Intersecretarial de Cambio Climático y el enfoque de su trabajo
realmente tengan un reflejo tangible y se implementen acciones
concretas para combatir la creciente vulnerabilidad frente al cambio
climático que impacta a los sectores sociales más débiles, a sectores
productivos y de servicios”, afirmó Moreno.
Para ver la animación sobre los efectos del cambio climático,
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