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Costalazo de maíz transgénico en Secretaría de Medio Ambiente y 
Recursos Naturales.

Costalazo de maíz transgénico en Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales.

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D.F., México — Activistas de Greenpeace acudieron a la Secretaría de Medio Ambiente para exigirle a Alberto Cárdenas, titular de esa dependencia, que cumpla con su trabajo y acate cuanto antes las recomendaciones para proteger el maíz emitidas por la Comisión de Cooperación Ambiental (CCA). Entre otros puntos, la CCA reconoce la contaminación genética del maíz mexicano y recomienda que para detener la contaminación genética de los maíces nativos y sus parientes silvestres el maíz importado que ingrese a México sea molido en la frontera (1).

Los activistas colocaron una tonelada de semillas de maíz importado (mezcla de maíz convencional y transgénico) procedente de Estados Unidos en costales en la entrada de la Semarnat y exigieron que este grano ya no entre quebrado o entero, pues es la principal causa de la contaminación genética del maíz nativo. Los costales cubrieron la puerta principal de la dependencia. Bajo el letrero de Semarnat, activistas colocaron mantas con los mensajes: "Detén la contaminación del maíz mexicano" y "Stop the corn pollution: follow CEC recomendations".

De acuerdo con informes que se han filtrado a diversos medios, moler el maíz que ingresa a territorio mexicano es una de las medidas que el informe inédito de la CCA recomienda para evitar que se desvíe para siembra y contamine las variedades nativas de este grano. Actualmente, parte de las 6 millones de toneladas de maíz que entran a México están quebradas, pero científicos han señalado que las semillas parcialmente quebradas puedan germinar y liberar polen transgénico.

"Alberto Cárdenas, al igual que los ministros de medio ambiente de Canadá y Estados Unidos, conoce el informe final y sus recomendaciones por lo menos desde mayo. Estamos aquí para exigirle que lo publique ya y que acate sus recomendaciones de inmediato, en especial la de no permitir el ingreso de semillas viables a territorio mexicano (es decir moler completamente el maíz importado), así como mantener la moratoria a la siembra comercial de maíz transgénico en México, centro de origen y diversidad de ese grano", afirmó Liza Covantes, coordinadora de la campaña de ingeniería genética de Greenpeace México.

Los capítulos del informe de la CCA hechos públicos desde marzo reconocen la contaminación transgénica del maíz y señalan que ésta se propagará si se deja sin supervisión. Igualmente, reconocen que falta información y estudios, particularmente sobre impactos a la salud y efectos en el ambiente. De estas averiguaciones y de diversas versiones de prensa, se desprenden recomendaciones entre las que destacan suspender las importaciones de maíz transgénico, seguir aplicando la moratoria a la siembra de maíz transgénico en México e informar a los campesinos para que no usen semillas genéticamente modificadas.

"Hemos venido hoy a exigir que se empiecen a cumplir las recomendaciones de los expertos para proteger el maíz. La Semarnat debe publicar ya el informe, puesto que las recomendaciones más importantes contenidas en el mismo ya han salido a la luz. En estas semanas el Congreso está elaborando el dictamen de Ley de Bioseguridad sobre Organismos Genéticamente Modificados, y para hacer un dictamen riguroso, de interés público, responsable y científicamente fundamentado, es indispensable que los legisladores conozcan este informe ", añadió Covantes.

"Los nueve diputados que están elaborando el dictamen de Ley de Bioseguridad deben solicitar a la CCA que haga público el estudio "Maíz y Biodiversidad", pues las recomendaciones de los expertos contenidas en el mismo deben ser consideradas para elaborar el marco legal. Sería irresponsable que la Cámara de Diputados se precipite y dictamine la ley de bioseguridad sin conocer el estudio de la CCA", afirmó Alejandro Calvillo, director de Greenpeace México.

"Este es el mayor estudio internacional realizado sobre los posibles impactos de los cultivos transgénicos en las variedades locales de maíz. Fue hecho por un grupo de expertos -la mayoría de ellos independiente (2)- encabezados por el doctor José Sarukhán. Es el informe más importante de la CCA, tuvo un costo de 450 mil dólares, que fueron pagados con recursos públicos y se refiere al cultivo más relevante para México, base de nuestra alimentación. Es un tema de interés público que ningún gobierno tiene derecho de vetar, por lo que el Consejo de Ministros de la CCA no puede retrasar más su publicación, que debió ocurrir desde junio ", afirmó Covantes.

El propio doctor Sarukhán, presidente del Grupo Asesor que elaboró la investigación, señaló en una entrevista (3) que: "Era totalmente inaceptable" que la publicación del informe estuviera siendo pospuesta debido a las presiones del gobierno estadounidense. Y de acuerdo con la misma nota, "Sarukhán dijo que planeaba consultar con otros miembros del Grupo Asesor para ver si considerarían la posibilidad de liberar el informe de manera independiente".

"Los retrasos injustificados para dar a conocer esta información ponen en evidencia lo que hemos denunciado en diversas ocasiones: que los gobiernos de Estados Unidos y Canadá buscan modificar las recomendaciones o descalificar el proceso con el que fueron elaboradas para proteger sus intereses comerciales a costa de la afectación ambiental de México. El gobierno mexicano no puede ceder a las presiones de estos gobiernos extranjeros", dijo Covantes.

Notas

1. De acuerdo con la carta de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) del 23 de julio pasado a la CCA, en la que se cuestiona el proceso de elaboración del informe y las recomendaciones del mismo (difundida por dos medios: La Jornada, 20-09-2004, y Chicago Tribune, 29-09-2004).

2. Aunque por definición este grupo de expertos debe ser independiente, algunos de sus miembros tienen graves conflictos de interés, entre ellos: Andrew Baum, presidente y director de SemByoSys Genetics Inc., empresa canadiense de biotecnología y antes trabajaba para Monsanto; José Luis Solleiro, director técnico de AgroBio, organización que agrupa a Dow AgroScience, Dupont, Monsanto y Sygenta; Luis Herrera Estrella, quien tiene por lo menos cinco patentes de invenciones biotecnológicas, ha estado en los comités consultivos de Pulsar, Paradigm Genetics y algunas de sus investigaciones dentro del Cinvestav han sido financiadas por Monsanto; Peter Raven, director del Jardín Botánico de Missouri, el cual recibe enorme sumas de recursos de Monsanto. Pese a esta fuerte presencia de los intereses corporativos, la honestidad y rigor de los científicos independientes se impone y la investigación de la CCA reconoce la contaminación genética del maíz mexicano.

3. "Report could put a crimp in corn exports; Caution urged for transgenic crop", nota publicada por Hugh Dellios el pasado 29 de septiembre en el Chicago Tribune.

Para más información llamar a Cecilia Navarro a los teléfonos 5530-2165 ext. 120 o 04455-5172-9869 o visitar la página www.greenpeace.org.mx.

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