Fachada principal del Centro Integralmente Planeado en el Estado de Sinaloa
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DF, México —
Calderón y Gómez Mont, incongruentes al permitir la construcción de un desarrollo turístico que viola la ley ambiental: ONG
Por permitir violaciones a la ley ambiental y avalar la construcción
del Centro Integralmente Planeado (CIP) en el Estado de Sinaloa, las
organizaciones Centro Mexicano de Derecho Ambiental (Cemda) y
Greenpeace presentaron una denuncia ante la Procuraduría Federal de
Protección al Ambiente (Profepa) en contra del desarrollo avalado por
el presidente Felipe Calderón y Miguel Ángel Gómez Mont, director de
Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur).
Las organizaciones señalaron que Calderón y Gómez Mont infringieron la
Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente (LGEEPA),
al permitir que se inauguren las obras de este desarrollo sin contar
con una Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) como lo demanda la
legislación vigente (1). El nuevo centro, que se pretende construir
sobre una duna costera en el poblado de Teacapán, municipio de
Escuinapa, también carece de un plan de desarrollo, levantamiento
batimétrico, estudios geohidrológicos y de hidrodinámica y de dictamen
de seguridad jurídica inmobiliaria del predio (2).
Este martes, al inaugurar el CIP, el presidente Calderón afirmó: “y que
sea este Centro Integral un polo de atracción también por su respeto al
medio ambiente” (5). También, el 29 de septiembre de 2008, cuando se
anunció este CIP en el marco de la Expo Mexicana de Inversión
Inmobiliaria y Turística (EMIIT), Gómez Mont dijo que: “en todos los
proyectos que emprenda o avale FONATUR, actuará bajo estricto respeto
al medio ambiente” (6). Tanto Presidencia como Fonatur usan discursos
mediáticos para comprometerse con el medio ambiente, pero en los hechos
demuestran poco interés y la facilidad con la que actúan para promover
delitos ambientales y la impunidad.
“Es muy claro que la política del sector turismo está permitiendo la
construcción de desarrollos inmobiliarios ilegales sin respeto al medio
ambiente. Es lamentable que Jesús Alberto Aguilar Padilla, gobernador
de Sinaloa y Rodolfo Elizondo, secretario de Turismo, den su respado a
este tipo de proyectos sin medir las consecuencias negativas que
tendrán para esa región del país (4)”, dijo Alejandro Olivera,
coordinador de la campaña de océanos y costas de Greenpeace México.
“Solicitamos que se remueva la maquinaria de trabajo, las plantillas de
trabajadores y, a su vez, se garantice la legal protección de la
clausura de obras hasta que Fonatur legalmente esté facultada a
realizar obras o actividades, conforme a la LGEEPA”, dijo Pablo Uribe,
del Centro Mexicano de Derecho Ambiental sede Noroeste.
CIP en Sinaloa, más grande y menos planeado
El CIP en Escuinapa, Sinaloa será del doble de tamaño que el de Cancún
(5), ya que contará con una superficie de 2,381 hectáreas, tendrá una
capacidad de 44,200 cuartos y estará orientado hacia los segmentos de:
salud, náutico-deportivo, naturaleza, sol y playa, cultural-educativo,
así como turismo residencial.
La inversión pública para este proyecto será de 4,986 millones de
pesos, además de mil 212 millones de pesos provenientes del Fondo
Nacional de Infraestructura, pero hasta la fecha carece de instrumentos
de planeación y trámites ambientales.
Para el año 2025 este nuevo centro recibirá a casi 3 millones de
turistas (7), sin embargo nada de esto está sustentado ambiental, legal
y técnicamente.
Pero la fecha, Sinaloa carece de un ordenamiento ecológico costero y el
municipio de Escuinapa no está listo para recibir este desarrollo ya
que actualmente en la región hay una gran escasez de vivienda, y sigue
aumentando la migración a ese municipio. Sólo hay un inspector de obra
y el Plan Municipal de Escuinapa 2008-2010 no cuenta con líneas
estratégicas de preservación de medio ambiente, pero sí con mecanismos
para hacer cambios de uso de suelo (8).
Cemda y Greenpeace exigieron a los gobiernos federal y al de Sinaloa
respetar la legislación ambiental vigente; y a la Profepa la clausura
inmediata de las obras de este desarrollo ilegal antes de que se
produzcan daños irreversibles a los ecosistemas costeros de la región.