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No oigo, no veo, no hablo. Ese parece ser el lema de los ministros de 
medio ambiente respecto al tema de la contaminación genética del maíz 
mexicano.

No oigo, no veo, no hablo. Ese parece ser el lema de los ministros de medio ambiente respecto al tema de la contaminación genética del maíz mexicano.

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Puebla, México — Con tres activistas disfrazados de chimpancés y representando cada uno al ministro de medio ambiente de Estados Unidos, Canadá y México, controlados por representantes de la industria agrobiotecnológica, la organización Greenpeace denunció que la Comisión de Cooperación Ambiental llegaba a la reunión en la que celebra sus diez años de existencia sin dar a conocer el caso más importante que ha tratado hasta ahora, es decir el de la contaminación genética del maíz mexicano.

"La CCA terminó ya su investigación y tiene listas sus recomendaciones, de hecho, las iba a presentar en la ciudad de México el pasado 7 de junio, sin embargo, no lo hizo cediendo a la presión del gobierno estadounidense y de las empresas agrobiotecnológicas. Este cambio de decisión nos hace preguntar: ¿cuál es el respeto que le deben a la CCA los gobiernos de los tres países que acordaron la creación de este organismo? La CCA se constituyó gracias a la presión ciudadana que hubo durante las negociaciones del TLC, para exigir que se revisaran los impactos ambientales del tratado comercial. Se debe a los ciudadanos de los tres países y opera con los impuestos pagados por ellos, no está ahí para subordinarse a los principales beneficiarios de este acuerdo", advirtió Liza Covantes, coordinadora de la campaña de ingeniería genética de Greenpeace México.

"Qué ocultan?, No más maíz transgénico", decía la manta colocada junto a los activistas en la sede donde se llevará a cabo la reunión.

¿Por qué hay presiones para que este estudio realizado por la CCA se mantenga oculto? Porque, a pesar de que las corporaciones agrobiotecnológicas lograron introducir en el equipo de trabajo (tanto en el grupo asesor como entre los autores de los capítulos) a científicos ligados a sus intereses, otros investigadores establecieron al menos tres señalamientos contundentes y suficientes para demandar una solución inmediata:

1. La contaminación es un hecho (Berthaud y Gepts, capítulo 3, Evaluación de los efectos en diversidad genética). 2. La contaminación sigue ocurriendo y se propagará si se deja sin supervisión (Turrent y Serratos, capítulo 1, Contexto y antecedentes del maíz silvestre y cultivado en México). 3. Nadie sabe aún cuáles pueden ser las consecuencias ecológicas y para la salud humana de la contaminación del maíz mexicano (Wolfenberger y González Espinosa, capítulo 4, Evaluación de los efectos en ecosistemas naturales; Bourges y Lehrer, capítulo 7, Evaluación de los efectos en la salud humana y animal).

No conocemos el contenido del informe, sus recomendaciones, ni si está siendo modificado para hacerlo más cómodo para los intereses de los gobiernos y las corporaciones. Lo que sabemos es que la investigación realizada por la CCA confirma lo que las organizaciones civiles, ecólogos y genetistas de maíz hemos advertido: existen riesgos y una gran incertidumbre pues no se dispone del conocimiento suficiente para evaluar los impactos del maíz transgénico en la salud y en el medio ambiente. De lo anterior se desprende la necesidad de atender la propia recomendación que realizó el Comité Consultivo Público Conjunto de la CCA (representación ciudadana de los tres países) en abril de 2004, el cual llama a aplicar una moratoria en las importaciones de maíz transgénico a México, centro de origen de ese cultivo.

"Es grave que los funcionarios de los gobiernos de Estados Unidos, Canadá y México vengan aquí a celebrar los diez años de existencia de la CCA borrando de la agenda el tema con el cual se juega su reputación este organismo: la contaminación genética de maíces nativos de México por variedades de maíz transgénico importado de Estados Unidos. Exigimos a los ministros de medio ambiente y a la CCA que sean congruentes y anuncien las medidas que se requieren para proteger la diversidad del maíz, un recurso no sólo fundamental para los mexicanos sino para toda la humanidad", afirmó Covantes.

La causa por la que el tema no está en la agenda de la reunión es la presión ejercida por las corporaciones agrobiotecnológicas, que a través del gobierno de los Estados Unidos impidieron la divulgación de las recomendaciones de la CCA. De hecho, los gobiernos mexicano y canadiense estaban de acuerdo en dar a conocer el informe antes de esta reunión, el 7 de junio en la Ciudad de México. Esta posición fue cambiada debido a la presión del gobierno estadounidense y de las corporaciones.

Las presiones de las agroindustrias comenzaron desde que la CCA aceptó, a petición de las comunidades afectadas de Oaxaca y de algunas organizaciones, estudiar la contaminación: se colaron al grupo asesor (1) que definiría los términos de referencia del estudio, también se colaron al entre los autores de los capítulos.

Otra de las razones por las que se está vetando la publicación del estudio es el caso legal que Estados Unidos presentó contra la Unión Europea ante la Organización Mundial del Comercio y su relación con el informe de la CCA: el 13 de mayo de 2003 el gobierno de Estados Unidos interpuso una queja formal ante la OMC por la supuesta moratoria de facto de la Unión Europea a la liberación comercial de algunos organismos genéticamente modificados (OGM). Como parte de su defensa en este caso, la Unión Europea argumentó la recomendación emitida por el Comité Consultivo Publico Conjunto (conformado por 15 ciudadanos independientes de los tres países de Norteamérica) en el sentido de que, como medida precautoria, se debe establecer una moratoria a la importación de maíz transgénico procedente de Estados Unidos hacia México, tomando en cuenta que es centro de origen de dicho cultivo y por lo menos hasta que sean entendidos los riesgos a la salud humana, a la integridad cultural de los productores de maíz y al ambiente en general.

"Pedimos aquí a la CCA y a los ministros de medio ambiente de los tres países, especialmente a Alberto Cárdenas, emitir recomendaciones y tomar medidas para efectivamente revertir la contaminación genética del maíz mexicano sin mayor dilación. Es claro que esta contaminación ha ocurrido precisamente al amparo del libre comercio. La importación de maíz transgénico de Estados Unidos a precios dumping no sólo está arruinado a los campesinos mexicanos, sino que además está poniendo el peligro el cultivo más importante que le hemos dado al mundo. Hay que detener esto ya", finalizó Covantes.


Notas 1. Un ejemplo de esto es Peter Raven, miembro del grupo asesor y uno de los investigadores consentidos de la transnacional Monsanto , la cual financió la creación de un centro de investigación del Jardín Botánico de Missouri, el cual es dirigido por este científico. Otro caso es el mexicano José Luis Solleiro, ex director de Agrobio.


Más información con Cecilia Navarro, en los teléfonos 5530-32165 ext. 220 y 04455-5172-9869.

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