Estás aquí:
Los industriales aseguran que recomendaciones como el fortalecimiento de la moratoria al cultivo comercial de maíz genéticamente "mejorado" (como las industrias llaman al maíz transgénico) incorporaría "un factor más de desventaja para el campo y la industria nacional, condenándolos con ello al rezago productivo".
"El rezago productivo es resultado de la falta de políticas adecuadas al campo, incluyendo el permitir la entrada de maíz transgénico a México y el retiro de apoyos agrícolas gracias al cual los campesinos mexicanos enfrentan una competencia desleal de sus homólogos en Estados Unidos que gozan de múltiples subsidios para el cultivo del maíz en su país", afirmó Areli Carreón, coordinadora de la campaña de consumidores.
Peor aún, las corporaciones firmantes de la carta manifestaron que el etiquetado, la certificación libre de transgénicos, la certificación de uso final y la minimización de importaciones de maíz transgénico vivo constituyen medidas "discriminatorias restrictivas del comercio" y que
"carecen de un fundamento técnico y científico". Los industriales también se pronuncian "en contra de la posibilidad de modificar la minuta de Ley de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados, a la luz de estas recomendaciones".
"Estas transnacionales, que dicen representar a "toda la cadena agroalimentaria" nacional, están presionando a los legisladores para que protejan sus intereses privados, en lugar de aplicar las recomendaciones de los científicos para proteger la biodiversidad, a los campesinos y a los consumidores mexicanos. La pretensión de presentar las recomendaciones como inconsistentes científicamente es un esfuerzo desesperado por atemorizar a los legisladores con argumentos sin sustento alguno. La realidad es que el informe de la CCA es el estudio más importante y más riguroso hecho en el mundo sobre los impactos de los organismos transgénicos para un centro de diversidad.
Cabe añadir que la industria estuvo fuertemente representada en el grupo asesor que elaboró la investigación (participaron José Luis Solleiro, Andrew Baum, Luis Herrera-Estrella, Peter Raven, Áriel Alvarez y Don Doering, entre otros). De hecho, José Luis Solleiro, director técnico de Agrobio y miembro del Grupo Asesor de la CCA, revisó 6 de los 10 capítulos del informe, más que cualquiera de los otros integrantes. Si el informe es contundente en cuanto a sus conclusiones esto se debe a la honestidad y al rigor de algunos de los científicos que participaron en su elaboración (por ejemplo, el doctor José Sarukhán)" dijo Carreón.
Las empresas aseguran que si se aplican las recomendaciones del informe enfrentaremos pérdida de empleos, incremento en el déficit de producción de maíz y dependencia a las importaciones de alimentos, impactos en la canasta de consumo popular y traslado de valor agregado a los Estados Unidos, importación de bienes con valor agregado en detrimento de la industria nacional, dificultades en el control de calidad del grano, disminución del nivel de competitividad en ese sector agroindustrial, incremento en el gasto de alimentos básicos, aparición de potentes micotoxinas ante la molienda del grano y su reducción de vida en anaquel, entre otros. La realidad es que esos problemas los estamos enfrentando precisamente con las actuales políticas para el campo. Por supuesto, el ejemplo más dramático de esto es que debido a la importación de millones de toneladas de maíz transgénico mezclado con convencional a precio dumping cada año miles campesinos mexicanos son expulsados del campo.
"Otra mentira de los industriales es que etiquetar los transgénicos "elevaría el costo final al consumidor hasta en un 30%". La realidad es que la experiencia de la Unión Europea, Japón y otros mercados demuestra fehacientemente que el etiquetado obligatorio NO incrementa los precios al
consumidor (3). Al no incremento de costos, se añade el hecho de que los ciudadanos tenemos derecho a saber qué es lo que contienen nuestros alimentos. Si los industriales quieren mantener la competitividad de sus empresas, garantizar la calidad de sus productos, colaborar con la protección al maíz, respetar a los consumidores y lo que tienen que hacer es comprar maíz no transgénico preferentemente nacional, o de importación de Estados Unidos, donde se produce suficiente maíz no transgénico (4)", dijo Carreón.
"El informe es tan contundente, que sabíamos que la industria y el gobierno, completamente subordinado a la industria y a los intereses de Estados Unidos, intentarían desacreditarlo. Por eso, llamamos a los legisladores a no ceder a estas presiones de la industria y a elaborar una ley que considere a todos los mexicanos, que realmente sea de bioseguridad y no de promoción de transgénicos y que realmente proteja al maíz", afirmó María Colín, asesora legal de la campaña de ingeniería genética de Greenpeace México.
"Cabe decir que con esta carta, las industrias están diciéndole a los legisladores que no se modifique la propuesta de ley que actualmente se discute en la Cámara de Diputados. A este respecto, es necesario señalar que numerosas organizaciones ambientalistas, grupos indígenas y campesinos, artistas, intelectuales, escritores y consumidores en general nos hemos pronunciado en contra de dicha iniciativa. Las industrias señalan que esta iniciativa fue desarrollada "con el apoyo de la Academia Mexicana de Ciencias". La realidad es que el grupo de investigadores beneficiados por la industria agrobiotecnológica que forma parte de la Academia secuestró el nombre de ésta para impulsar esa ley. Hay muchos miembros de la Academia que han cuestionado fuertemente su contenido, con el resto de la sociedad. Nuevamente, exigimos a los diputados no escuchar a las industrias que sólo ven por su beneficio particular y les demandamos ocuparse en hacer una ley que realmente sea de interés público y aplique el principio precautorio para todo lo relativo al manejo de transgénicos", finalizó Colín.
¿A quiénes representan?
Agrobio México es la asociación para "crear un ambiente favorable" a los transgénicos formada por Bayer, Dupont, Monsanto, DowAgrosciences y Syngenta, principales transnacionales creadoras de esta tecnología.
CONMEXICO representa a 41compañías productoras de alimentos y bebidas en México y esta íntimamente ligada con empresas de Estados Unidos y Canadá, entre las que destacan Bacardí, Maseca, Barcel, Bimbo, Cervecería Cuauhtémoc, Coca Cola, La Costeña, Danone, Alpura, Jumex, Herdez, Gamesa, Kellogg's, Sabritas, Sygma y Unilever, entre otras. La preside el exdiputado Enrique de la Madrid Cordero, hijo del expresidente De la Madrid. http://www.delamadrid.org.mx/.
ANTAD representa a 100 cadenas de tiendas (47 de autoservicio, 18 departamentales y 15 especializadas). ANTAD colabora en forma constante con organismos cúpula como CANACO, CCE, COPARMEX y CONCAMIN.
Consejo Nacional Agropecuario, el organismo que agrupa a 56 empresas socias de agroindustriales y prestadores de servicios agrícolas como Arancia, Alpura, Bachoco, Chilchota Alimentos, Cigarrera La Moderna, Del Monte, Domecq, Savia, Gruma, Bimbo, Grupo Campi, Matacapán Tabacos, Minsa, Grupo Viz, Hérdez, Jugos del Valle, Lala, Nestlé, Pilgrim's Pride, Sigma Alimentos y Tyson de México, entre otras.
Notas.
1. El 18 de octubre Greenpeace México hizo público el citado reporte. La versión oficial fue del mismo fue publicada el 8 de noviembre en la página electrónica de la CCA. Esta versión es idéntica excepto por tres modificaciones de redacción, que no alteran su sentido y por el agregado de un anexo con comentarios de los tres gobiernos de la región.
2. Se anexa la carta.
3. Por ejemplo, el supermercado Sainsbury's de Inglaterra declaró en agosto del 2001 que el etiquetado no ha generado costo extra a los consumidores y detalla cómo se pueden minimizar los costos con una correcta planeación por parte de la empresa.
4. De acuerdo a la National Corn Growers Association de Estados Unidos (a la que pertenecen los principales exportadores de maíz a México) el 60% de su producción no es transgénica. Para ver un gráfico visite: http://www.ncga.com/WorldOfCorn/main/productionData3.htm.
Para más información llamar a Cecilia Navarro a los teléfonos 5530-2165 ext. 120 o 04455-5172-9869.