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Un ejemplo de lo anterior es Baja California, que obtiene el 40 por ciento de su suministro eléctrico mediante energía geotérmica que obtiene de Cerro Prieto. Esta planta produce 720 MW y su potencial es de 1,500 MW. Por otro lado, las sierras de La Rumorosa y la de San Pedro Mártir son sitios idóneos para aprovechar la energía eólica. La Rumorosa cuenta con un potencial de al menos 500 MW. A lo anterior se suma la intensa irradiación solar que recibe esta entidad.
"Resulta lamentable que algunos sectores políticos mantengan una visión miope que no les permita apreciar los beneficios, las ventajas y la rentabilidad de las energías renovables. Éstas no sólo reducen los impactos ambientales, también fortalecen nuestra independencia energética, impulsan la diversificación de las fuentes de energía, abaratan el suministro en regiones apartadas y fomentan el desarrollo regional", señaló Alejandro Calvillo, director ejecutivo de Greenpeace México, en conferencia de prensa a bordo del Arctic Sunrise.
"A pesar de todas estas ventajas de las energías renovables, nuestro sector energético no está respondiendo a las necesidades y retos del siglo XXI. El futuro es de las energías renovables. El viento, el sol, las corrientes de agua, el calor del planeta y la materia orgánica son recursos que debemos aprovechar, porque los tenemos en abundancia, son amigables con el ambiente y nos permitirán generar crecimiento económico. Además, su uso contribuiría a evitar el cambio climático", comentó Arturo Moreno, coordinador de la campaña de Energía y Cambio Climático.
Desgraciadamente, el gran potencial de las energías renovables está siendo desperdiciado por falta de voluntad política y una serie de barreras que impiden aprovecharlas.
Por un lado, los precios de los energéticos no reflejan su costo real pues la generación de electricidad tiene impactos ambientales y sociales que no están incluidos en el precio final, aunque son asumidos por la población que finalmente paga por la remediación de suelos, agua y aire, o por el tratamiento médico. De esta manera, las alternativas más contaminantes -petróleo, carbón y gas- compiten con ventaja contra las renovables.
Además, quienes toman las decisiones de electrificación rural siguen privilegiando la extensión de la red, muchas veces porque esa es la capacidad técnica de la que disponen. Es cierto que los proyectos de energías renovables tienen altos costos de inversión inicial pero también reportan bajos costos de operación. Por lo mismo, requieren de mejores condiciones de financiamiento, para lo cual sería necesario el respaldo gubernamental.
A ello se suma que los proyectos de aprovechamiento de energías renovables se enfrentan de manera absurda a costos mayores de desarrollo que los convencionales a partir de combustibles fósiles. Esto se debe, entre otras razones, a que: 1) aunque los proyectos de energías renovables sean pequeños, tienen que cumplir el mismo conjunto de trámites que proyectos de mayor escala; 2) las evaluaciones de impacto ambiental son más complejas, y 3) hay poca experiencia y alta discrecionalidad para este tipo de evaluaciones.
Asimismo, el marco regulatorio en materia energética impone severas limitaciones. Por ejemplo, como las energías renovables están clasificadas como intermitentes, un pequeño productor independiente sólo recibirán pagos por la energía que economiza, que en el mejor de los casos equivale al costo del combustible evitado, pero no compensa la amortización del capital invertido. En el caso de las plantas eléctricas, no se reconoce que las energías renovables podrían ser un elemento de regulación del voltaje y para reducir las pérdidas, lo cual garantizaría la confiabilidad del sistema eléctrico.
Greenpeace México senaló que está promoviendo una ley para impulsar el desarrollo de energías renovables, que entre otras cosas considere como elementos centrales:
Diversificación energética. El sistema energético mexicano tiene escasa diversidad, depende del petróleo y próximamente pretende basarse en el gas, recurso que no poseemos. Esto lo hace frágil, sujeto a las variaciones en los precios internacionales de los hidrocarburos y a la disponibilidad de estos combustibles, situación que no se presenta con las energías renovables.
Desarrollo de tecnología. No es necesario importar tecnología. En México existe la capacidad industrial para producir la mayoría de los elementos (materiales, equipos y sistemas) necesarios para generar electricidad a partir de energías renovables. El aprovechamiento de las renovables también ayuda al desarrollo de una industria nacional especializada y de exportación. Desde hace más de 20 años, el país cuenta con centros de investigación y desarrollo que poseen los más altos niveles de conocimiento tecnológico y donde se desarrollan proyectos de aprovechamiento de renovables.
Impactos ambientales. La generación de electricidad a partir de combustibles fósiles genera grandes emisiones de contaminantes y un elevado consumo de agua, situaciones incompatibles con el desarrollo sustentable y los compromisos asumidos en acuerdos internacionales, como el Protocolo de Kioto.
Electrificación rural. Más de cinco millones de mexicanos no tienen este servicio. En su mayor parte se trata de comunidades apartadas, alejadas de la red de suministro. Su enlace a la red convencional es mucho más caro que abastecerlas con energías renovables.
Desarrollo regional. Las energías renovables son locales. Los potenciales del viento, de los ríos y de la radiación solar en cada región permiten un uso específico de estas energías y potencia el desarrollo local. Es el caso del viento en Oaxaca y Baja California, la biomasa (materia orgánica) en Durango, las minihidráulicas en Puebla y la energía solar en Baja California.
Al finalizar la conferencia, el Arctic Sunrise abrió sus puertas para que el público en general conociera este barco por dentro y apreciara una exposición acerca del cambio climático. Las puertas del barco también estarán abiertas este lunes, de 10 a 13 horas y de 15 a 17. La entrada es libre.
(1) Existe una clara aceptación de las energías renovables en México, desde octubre de 2001, la Comisión para la Cooperación Ambiental de América del Norte (CCA), en colaboración con la Comisión Nacional de Ahorro de Energía (Conae), encargó una encuesta a Gallup México. Se entrevistó a cien de los mayores consumidores de electricidad en México (según la carga máxima). Se incluyó a empresas siderúrgicas, cementeras, papeleras, mineras, automotrices y de sustancias químicas El 94% mostró disposición para comprar más electricidad de fuentes renovables. El 90% aceptaría que el gobierno tomara medidas para hacer obligatoria la compra de energía renovable. Más de la mitad de las empresas pagaría una suma adicional, 10% en promedio, por una energía más "verde". http://www.cec.org/files/PDF/ECONOMY/breceda_es.pdf.