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A los pies de una estatua dedicada a Miguel Hidalgo ubicada en la 
ciudad de Tijuana, Greenpeace expresó su rechazo a las plantas 
de gas natural licuado que se pretenden instalar en la frontera para 
suministrar energía a EUA.

A los pies de una estatua dedicada a Miguel Hidalgo ubicada en la ciudad de Tijuana, Greenpeace expresó su rechazo a las plantas de gas natural licuado que se pretenden instalar en la frontera para suministrar energía a EUA.

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Tijuana, México — Tijuana, Baja California.- Porque la única manera de asegurar nuestra independencia energética es mediante la promoción de las energías renovables, integrantes de Greenpeace México descalificaron los proyectos de gas natural licuado (GNL) para Baja California, porque no corresponden a las necesidades locales y representan un riesgo para su seguridad, además de ser una amenaza para la soberanía territorial y energética de México.

Para representar de manera simbólica esta crítica, activistas de la organización ambientalista eligieron la estatua dedicada a Miguel Hidalgo, máximo representante histórico de la Independencia de México, ubicada frente al palacio municipal de Tijuana. Los activistas subieron al monumento y a los pies prócer, colocaron un cartel que decía: "Independencia energética" y en el basamento una manta que demandaba "Energías renovables ¡ahora!". Esta exigencia fue reforzada por rehiletes colocados alrededor de la estatua, en representación de los aerogeneradores que transforman la fuerza del viento en energía eléctrica. Por la tarde, los activistas de Greenpeace se manifestaron en Costa Azul, a 23 kilómetros de Ensenada, en el sitio donde Sempra intenta instalar una planta regasificadora, lugar en el que pintaron consignas en contra del gas y a favor de las energías renovables.

Estas demostraciones pacíficas se unen al rechazo local a los proyectos de construir plantas de regasificación de gas natural licuado (GNL) en el municipio de Ensenada y en las Islas Coronado, al igual que en Sonora, Michoacán y Tamaulipas.

Con estos proyectos perderíamos la oportunidad de realizar una verdadera transición hacia una producción energética limpia, eficiente y renovable, como lo propicia el aprovechamiento de las energía renovables (solar, eólica y geotérmica, entre otras).

Sobre las tuberías colocadas en el predio de Sempra/Shell, Greenpeace 
expresa su rechazo a las plantas de regasificación.

Sobre las tuberías colocadas en el predio de Sempra/Shell, Greenpeace expresa su rechazo a las plantas de regasificación.

Conviene recordar que, hasta hace poco, el GNL no aparecía entre las prioridades energéticas de México. Tan es así que los proyectos de GNL no figuraban en la Prospectiva Energética 2001-2006 ni en el Plan Nacional de Desarrollo. Repentinamente, gobiernos estatales y el gobierno federal cedieron ante la presión de las corporaciones multinacionales para autorizar la construcción de cinco terminales de GNL en territorio mexicano, dos de ellas en sitios frágiles de Baja California", afirmó Alejandro Calvillo, director de Greenpeace México.

La versión oficial sostiene que estos proyectos atenderán las necesidades energéticas del norte de México, sin embargo, para justificarlos, se ha sobreestimado la demanda de energía en la región al tiempo que se ha pretendido ocultar que el principal objetivo de estas plantas es abastecer al mercado estadounidense de California. Además, se han omitido los elevados riesgos por accidente o por un eventual ataque terrorista. En el documento recién publicado por Greenpeace, Gas natural licuado. El fin de la independencia energética, se muestra que en 2007 Baja California usaría menos del 1% del combustible que producirían las gaseras. Lo cierto es que con estos proyectos México adoptaría el papel de maquilador energético de Estados Unidos, pues el gas y la electricidad producidos por estas plantas serán exportados hacia ese país, el más contaminante del mundo", explicó Arturo Moreno, coordinador de la campaña de Energía y Cambio Climático.

Activistas de Greenpeace y organizaciones de Tijuana y Ensenada 
protestan pacíficamente en las instalaciones de Sempra/Shell, en Costa 
Azul, contra la instalación de plantas de gas natural licuado.

Activistas de Greenpeace y organizaciones de Tijuana y Ensenada protestan pacíficamente en las instalaciones de Sempra/Shell, en Costa Azul, contra la instalación de plantas de gas natural licuado.


Los objetivos de empresas promotoras de las plantas regasificadoras, Sempra, Shell y Chevron-Texaco, son claros: evitar leyes ambientales estrictas, reducir gastos en la protección de buques de GNL, eludir la oposición americana a que se instalen este tipo de plantas en las costas de California y obtener el control de gran parte del mercado en el noroeste de México y el sur de California.

Greenpeace tambien difundió parte de la historia negra de estas compañías. Un breve recuento de daños ambientales, violación de derechos humanos y engaños financieros en los que han incurrido, da un panorama de los diversos riesgos que representan estas poderosas corporaciones. Por ejemplo Shell, durante la construcción de un gasoducto en Bolivia, afectó un área de 6 millones de hectáreas de bosque, en el cual habitan 178 comunidades indígenas y campesinas; en Sao Pablo, Brasil, fue acusada de contaminar el agua potable y de causar problemas de salud incluyendo cáncer, infertilidad y enfermedades respiratorias; en Manila, Filipinas, ha enfrentado disputas legales debido a su pozos petroleros; en Nigeria, se coludió con el Estado para reprimir a los miembros del 'Movimiento de la Gente Ogoni por la Sobrevivencia" que defendía sus derechos sociales y ambientales. Aunque la lucha de este pueblo no había sido violenta, la reacción oficial fue brutal, arrestando a los líderes y masacrando a la gente. Shell admitió que solicitó la intervención del Estado para asegurar sus operaciones e incluso se sabe que facilitó armamento.

Chevron y Texaco, antes de unirse en un solo conglomerado, también cometieron un sinnúmero de abusos. En Ecuador está en curso desde octubre del 2003 un juicio promovido por 30,000 personas que acusan a Chevron de contaminar severamente vastas extensiones de la selva amazónica. De ahí que, actualmente, el pueblo ecuatoriano de Sarayacu se oponga a que CGC-Chevron realice la explotación petrolera en sus territorios. Incluso en California, esta empresa posee una de las peores fuentes de contaminación del agua, el aire y la tierra, la refinería El Segundo. Texaco también ha contribuido a discriminación y extinción de pueblos ecuatorianos como los tetetes y los sansahuari, a partir de que instaló campos petroleros en su terriotrio. Es responsable de daños irreparables a los pueblos indígenas siona, secoya, cofán, quichua y huaorani a quienes ha provocado un sinnúmero de enfermedades e incluso los ha desplazado de su territorio, afectando su forma de vida y su cultura milenaria.

Con el gas, estas empresas buscan acrecentar su poderío. Sempra aspira a controlar la distribución de gas natural en todo el sur de California y en los estados mexicanos de Baja California, Sonora, Chihuahua y Durango. Los efectos del control monopólico ya fueron demostrados en el verano de 2000, en California, cuando ante la ausencia de competidores los precios del gas natural subieron en 700%. A este hecho se le conoce como "el robo más grande a los consumidores de energía en los Estados Unidos".

Para finalizar, Greenpeace subrayó la importancia del potencial de energía renovable en la región y en particular la geotermia, el sol y el viento de Baja California

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