Greenpeace denuncia, en el marco de la Gira de las Energías que lleva a cabo por el interior del país, que Salamanca es una "ciudad-veneno" debido a las emisiones contaminantes de la industria
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León, Guanajuato, México —
Activistas de Greenpeace desplegaron una manta gigante con la leyenda “El CO2 mata” en la central termoeléctrica de la CFE ubicada en Salamanca, ampliamente conocida por sus altas emisiones de tóxicos y de gases de efecto invernadero, que han convertido a ese poblado en uno de los más contaminados del país
Las termoeléctricas como ejemplo de las formas que no se deben promover en el país para generar energía por su contribución al cambio climático fue el tema de la tercera parada de la Gira de las Energías que Greenpeace lleva a cabo en el país. Esta gira busca señalar que una verdadera “reforma energética” debe reducir la dependencia de México a los combustibles fósiles como el petróleo e incrementar el uso de energía limpia y renovable, descartando la nuclear y las grandes hidroeléctricas y termoeléctricas.
Activistas de Greenpeace desplegaron una manta gigante con la leyenda “El CO2 mata” en la central termoeléctrica de la CFE ubicada en Salamanca, ampliamente conocida por sus altas emisiones de tóxicos y de gases de efecto invernadero, que han convertido a ese poblado en uno de los más contaminados del país.
El objetivo de la Gira de las Energías es exponer las fuentes de energía que general contaminación y emisiones de CO2 y las alternativas que permiten disminuir la emisión de este gas, principal causante del cambio climático. Antes de Salamanca, Greenpeace señaló a la central nuclear Laguna Verde como ejemplo de falsa solución al cambio climático, que no se debe promover, y a la energía geotérmica -Los Humeros, Puebla- como ejemplo de una energía limpia cuyo uso debe incrementarse en la actual matriz energética del país.1
Para presentar las imágenes sobre la central termoeléctrica de Salamanca (CTS), difundir los impactos de este tipo de energía y abordar el tema del cambio climático; Greenpeace organizó en León, Guanajuato, el foro “Cambio climático: retos y soluciones”, en el que se discutió la situación ambiental del estado, y en particular de Salamanca, como tema prioritario.
Salamanca es una de las ciudades más contaminadas del país, pues a la contaminación generada por la termoeléctrica, se suman las emisiones de azufre de la refinería Antonio M. Amor y de las empresas que elaboran plaguicidas. Informes recientes señalan que la refinería es responsable de cerca del 55 por ciento de las emisiones de dióxido de azufre, mientras que la termoeléctrica -la cuarta más importante del país-, es responsable del 45 por ciento restante.
“No solamente hablamos de emisiones de dióxido de azufre, sino también de otros compuestos contaminantes y de efecto invernadero como monóxido de carbono (CO), dióxido de carbono (CO2) y óxidos de nitrógeno (N2O)”, dijo Jorge Escandón, coordinador de la campaña de clima y energía de Greenpeace.
El cambio climático también tiene impactos muy localizados en Guanajuato como la desertificación, que podría alcanzar a 50 por ciento del estado para el 2025 o la dificultad en el acceso al agua, sobre todo para el corredor Salamanca-León2.
Por otro lado, el estudio Salamanca, diagnóstico y alternativas de solución del gobierno federal3 reconoce que esa entidad es una “ciudad-veneno”, pues sus habitantes respiran más partículas suspendidas y óxido de azufre que los del Valle de México o Guadalajara. También señala que la contaminación del lugar provoca muertes prematuras, bronquitis crónica y crisis de asma entre los habitantes, de los que los principales afectados son los niños de 0 a 14 años y los adultos mayores de 65.
“El estado de Guanajuato y Salamanca en particular podrían evitarse todos estos impactos a la salud y al medio ambiente si revolucionaran la forma de generar la electricidad que necesita. Por ejemplo, se pueden aprovechar masivamente los desperdicios de la actividad porcícola para generar biogás y así producir energía reduciendo el uso de la proveniente de la termoeléctrica”, señaló Gustavo Ampugnani, director de campañas de Greenpeace México.
Cabe señalar que el gobierno estatal4 dio inicio este año a la instrumentación de un programa de ahorro de energía en dependencias estatales y aseguró que va a generar 100 proyectos de ahorro de energía, entre ellos un parque eólico, un centro de innovación y desarrollo tecnológico de energía renovable y un catálogo de proyectos de diversificación y eficiencia energética.
“No sólo esas intenciones deben materializarse como política pública sin dilación, sino que Guanajuato debe impulsar una [r]evolución energética que le dé un papel preponderante a la producción de electricidad con energías limpias, como la solar, el biogás o la minihidráulica. El uso de estas opciones deben dejar de ser experiencias piloto para pasar a convertirse en política pública de generación de energía, a nivel estatal y federal”, concluyó Escandón.