Las organizaciones informaron que la siembra de 250 millones de arbolitos en 2007, que inicia este 12 de julio, no mitigará la acelerada deforestación y que sólo servirá para reforestar 250 mil hectáreas, mientras que cada año se pierden entre 500 y 600 mil hectáreas de bosques (1). Esto es peor si se considera que la Comisión Nacional Forestal (Conafor) reconoce que del total de árboles plantados sólo sobrevivirá 50 por ciento (2) lo que significa que sólo se reforestarán 125 mil hectáreas, menos de la cuarta parte de lo que perdemos cada año.
“En la actual administración gubernamental vemos un desproporcionado acento a las acciones de siembra de arbolitos, cuando las regiones forestales del país requieren acciones urgentes en otros rubros que contribuyan a resolver los problemas de la expansión de la ganadería y fruticultura sobre terrenos forestales, así como de la tala clandestina. Las regiones forestales requieren hoy día el compromiso de la sociedad y del gobierno para poder aprovechar el enorme potencial que tienen los bosques de México, para fortalecer la economía local y contribuir al desarrollo rural. La siembra de arbolitos es positiva pero está muy lejos de contribuir de una manera seria a resolver la crisis que se vive en el sector forestal. En México actualmente un conjunto de 700 comunidades y ejidos ha conformado sus propias empresas forestales y han demostrado capacidad de poner en marcha esquemas de manejo forestal sostenible y de conservación de bosques. Creemos que la política forestal de México debe de valorar la enorme experiencia que han desarrollado estas comunidades y dar prioridad en sus acciones para fortalecer estos procesos. Creemos que las reforestaciones son útiles sin embargo es indispensable que éstas estén vinculadas a procesos locales de ordenamiento territorial y manejo forestal con una amplia participación y compromiso comunitario”, señaló Iván Zúñiga, del CCMSS.
“Nos preocupa el enfoque de la actual política forestal. México tiene 56 millones de hectáreas de bosques, lo cual constituye un enorme capital natural de los mexicanos. Este valioso recurso requiere un compromiso gubernamental serio que permita lograr su conservación y uso sustentable. Sin embargo, la meta del principal programa forestal es sembrar arbolitos en 3 millones de hectáreas para finales de este sexenio (3), lo que significa que cada año se tendrían que plantar ¡mil millones de arbolitos! Esto es irreal. Además, es imposible argumentar que la reforestación 'compensa' lo que se deforesta, ya que lo que se pierde cada año son bosques desarrollados que albergan una gran biodiversidad, captan agua, mitigan el cambio climático (4) y nos protegen contra sus efectos; en cambio, las zonas reforestadas no ofrecen ninguno de estos beneficios, ya que las plantas son pequeñas, a veces no son adecuadas para la región en la que se siembran y un gran porcentaje no sobrevive”, explicó Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques y selvas de Greenpeace.
“El 80 por ciento de los recursos forestales de México están en manos de 8 mil ejidos y comunidades forestales de los cuales 2 mil 417, es decir el 30 por ciento, cuentan con un plan de manejo forestal sustentable (5) por lo en esas áreas prácticamente no hay deforestación (6). Este tipo de planes de manejo y la organización comunitaria permiten que comunidades indígenas como Nuevo San Juan Parangaricutiro generen empleos directos y beneficios para toda la comunidad, eviten la tala ilegal en su territorio y se reforeste cuando los bosques no se regeneran por sí mismos. La política forestal debe tomar en cuenta C C M S S estas experiencias y buscar que un mayor número de comunidades avancen en el manejo sostenible de sus bosques por eso nos preocupa que este año, Proárbol sólo destine el 20 por ciento de sus recursos a apoyar este tipo de proyectos, cuando ésta debería ser su prioridad, ya que resolvería el problema de la tala ilegal, el deterioro de bosques, el combate a los incendios y la deforestación en su conjunto”, concluyó Patricia Arendar, directora ejecutiva de Greenpeace.
De acuerdo con el CCMSS y Greenpeace, el Proárbol debería atender las siguientes prioridades:
- Fortalecer los procesos comunitarios de manejo forestal sustentable e incorporar a todos los bosques y selvas de nuestro país.
- Modificar las políticas de conservación de los bosques y permitir una mayor participación de las comunidades locales en la planeación e implementación de las estrategias de protección.
- Ampliar los apoyos financieros y técnicos para incorporar al mercado legal a todas las comunidades con recursos forestales económicamente viables.
- Fortalecer el mercado de madera producida en México mediante la compra gubernamental de madera proveniente de comunidades forestales certificadas por el buen manejo de sus bosques naturales.
- Simplificar los trámites para obtener las autorizaciones para el aprovechamiento forestal sustentable, combinar esquemas de certificación de buen manejo forestal, tanto en la producción como en la cadena de comercialización (un ejemplo exitoso es el sello FSC, promovido por Smart Wood).
- Aplicar acciones policiales de inteligencia en la zonas críticas de tala ilegal para “aumentar el riesgo y costo de las actividades ilegales”, como lo plantea la estrategia del gobierno federal.
- Dado que de los bosques obtenemos dos terceras partes del agua que consumimos, es necesario establecer mecanismos para que los dueños de los bosques se vean compensados por proteger estos ecosistemas y, con ello, nuestra fuente del agua.
De acuerdo con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en México se producen entre 5 y 7 millones de metros cúbicos de madera ilegal cada año (7), casi lo mismo que se produce de de manera legal, 7 millones de metros cúbicos. Para Greenpeace el programa “Cero Tolerancia” anunciado por Calderón, no es la solución para acabar con la tala ilegal que sufren nuestros bosques. La estrategia de los operativos “sorpresa” para detener a los taladores en flagrancia arroja mínimos resultados porque sólo son detenidos talamontes de menor rango y, en muchos casos, campesinos o indígenas inocentes, mientras que los líderes siguen en libertad. Por ello, es preciso que las autoridades desarticulen las bandas de talamontes que actúan en la zonas críticas de tala ilegal de todo el país.
Más información: Raúl Estrada (Greenpeace) tels. 04455-2746-3236 y 5530-2165 ext. 120 o en www.greenpeace.org.mx y con Sergio Madrid (CCMSS) tels. 5661-8574, 5662-3546 o en www.ccmss.org.mx