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La deforestación tropical es responsable de alrededor de una quinta parte de las emisiones totales de gases de efecto invernadero, lo que representa una cantidad superior a la emitida por el sector mundial de transportes.
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México seguirá perdiendo sus bosques a un ritmo de 600 mil hectáreas
por año (1), debido a que el gobierno federal enfoca la política
forestal del país en la reforestación y no en combatir la
deforestación, y de este modo, aumentará el desabasto de agua en
diversas zonas del país, se incrementarán los efectos del cambio
climático (2) y se agravará la pobreza de millones de personas que
viven en los bosques mexicanos, dijo Greenpeace.
Aunque sobreviva el 100 por ciento de los árboles plantados en las
campañas de reforestación promovidas por Proárbol, esto no ayuda a
resolver la problemática que enfrentan los bosques de nuestro país, ya
que estas campañas están encaminadas a “restaurar” y “reponer” las
zonas deforestadas y no a atender las causas de fondo que provocan la
acelerada pérdida de nuestros bosques.
“Mientras la política forestal de esta administración mantenga como
prioridad del Proárbol a los programas que promueven la plantación de
arbolitos, continuará la tala ilegal y nuestros bosques seguirán
desapareciendo. México tiene el quinto lugar en deforestación en el
mundo. Esta situación empeora cada vez más las condiciones de vida de
12 millones de personas que habitan en zonas forestales y agravará la
pobreza en esas regiones. Por más que se planten millones de árboles y
aunque la tasa de sobrevivencia sea del 100 por ciento, se agudizará la
grave crisis que viven nuestros bosques”, explicó Héctor Magallón,
coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace.
La crisis de nuestros bosques se caracteriza por una alta tasa de
deforestación, un mercado en el que 50 por ciento de madera que se
extrae proviene de la tala ilegal (3) y una enorme importación de
productos forestales que representa el 80 por ciento del déficit
comercial nacional. Esta problemática es generada por la falta de
oportunidades y apoyos para que la gente que vive en las regiones
forestales aproveche de manera sustentable sus recursos (madera,
resinas, hongos, etc.), por lo que se ve orillada a convertir las áreas
boscosas en tierras de cultivo o pastizales para ganado, o a talar los
árboles para obtener recursos de la venta de madera.
“El año pasado, Proárbol anunció que se plantaron 250 millones de
arbolitos y que para este año se plantarán 280 millones. Aunque
sobreviva el 100 por ciento de los árboles plantados, eso sólo alcanza
para `recuperar´ entre 250 y 280 mil hectáreas, eso es menos de la
mitad de los bosques que perdemos cada año (4). Más aún, los terrenos
reforestados no constituyen bosques y no lo harán hasta después de
varias décadas o hasta cientos de años. Las áreas donde se han plantado
millones de arbolitos no brindarán en el corto plazo los servicios
ambientales que ofrecen los bosques que estamos perdiendo y para cuando
lo hagan, ya habremos perdido la totalidad de los recursos forestales
que aún tenemos. Además, pagar un peso con 70 centavos por cada árbol
plantado a las personas que participan en este programa de
reforestación no ayuda a resolver su pobreza”, continuó Magallón.
La tasa de sobrevivencia de los árboles plantados en las campañas de
reforestación es de alrededor del 10 por ciento, así lo reconoció el
propio secretario de medio ambiente, Juan Elvira (5) y concuerda con
los datos preliminares de un estudio que lleva a cabo Greenpeace sobre
los resultados de las campañas de reforestación impulsadas y
financiadas por Proárbol durante 2007; este estudio estará listo en los
primeros días de septiembre.
“El secretario de medio ambiente presume que la ONU le otorgó un
reconocimiento a México por sus esfuerzos en reforestación. Sin
embargo, el reconocimiento del organismo internacional se basa en los
datos que la misma Comisión Nacional Forestal (Conafor) le dio y no en
un análisis de campo de los resultados de las campañas de reforestación
del Proárbol”, dijo Magallón.
Durante 2007, los programas destinados a promover las plantaciones
forestales comerciales y la reforestación recibieron 2 mil 300 millones
de pesos (mdp), de los 4 mil 123 millones de pesos asignados a
Proárbol. En 2008, este presupuesto se incrementó a 2 mil 664 millones
de pesos. En cambio, los programas que promueven el Manejo Forestal
Sustentable (MFS) recibieron el 14 por ciento de estos recursos, lo que
ha tenido como consecuencia que sólo el 15 por ciento de la superficie
forestal de nuestro país se encuentre bajo esquemas de MFS.
“Mientras la gente no valore sus bosques, y vea una ventaja en
mantenerlos en pie y en buen estado de conservación, no habrá manera de
detener la deforestación y no habrán árboles que alcancen para
recuperar nuestros bosques, los cuales pueden desaparecer en el
presente siglo. Es preciso que la política forestal dé un mayor impulso
a los programas que promueven el MFS por parte de las comunidades y
ejidos, que en conjunto poseen 80 por ciento de los recursos forestales
del país (6), en vez de darle prioridad a la reforestación. No es tarde
para corregir el rumbo, por lo que exhortamos al presidente Felipe
Calderón a recapacitar y priorizar el MFS”, concluyó Magallón.
Más información con Raúl Estrada en los tels. 04455-2746-3236 / 04455-33-96-46-54 y 5687 9595 ext. 120, email: raul.estrada@mx.greeenpeace.org o en www.greenpeace.org.mx
Notas:
1.“Assessing Land Use⁄ Cover Changes: a Nationwide Multidate Spatial Database for Mexico”, Mas et al, International Journal of Applied Earth Observation and Geoinformation, 5, 2004: 249-261; FAO, State of Forestry in Mexico, 2000.
2.Al menos 14 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero de nuestro país provienen de la deforestación. “México, tercera comunicación nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático”, Instituto nacional de Ecología, Secretaría de Medio Ambiente, 2006.
3.“Programa de Combate a la Tala Clandestina, 2004”, Profepa, 2004.
4.La propia Conafor reconoce que las campañas de reforestación no contribuyen a detener la deforestación. Durante una entrevista, el coordinador de conservación y restauración de Conafor, Vicente Arriaga, declaró: “no nos confundamos en el sentido de que reforestamos para contrarrestar la deforestación. Sería como intentar llenar un barril sin fondo, si es que el proceso de deforestación activa no se frena”.
5.Periódico Excélsior, 29 de enero de 2008, primera plana y pag 15.
6.Estudios realizados por el Instituto de Geografía (UNAM) en Quintana Roo y Guerrero, demuestran que en zonas donde comunidades y ejidos llevan a cabo un MFS la tasa de deforestación es menor a la de las ÁNP. “Los bosques comunitarios de México. Logros y desafíos”, David B. Bray y Leticia Merino, 2004.