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Acción de Bosques y selvas contra la deforestación en México

Acción en contra la deforestación en México.

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Lagunas de Zempoala, México — Greenpeace exigió hoy al gobierno de México que asuma como una prioridad la defensa y el cuidado de bosques y selvas. Como parte de su demanda, los ambientalistas se trasladaron a una de las zonas del país más afectadas por la deforestación: la Sierra de Zempoala, en Huitzilac-Ocuilan, Estado de México, donde desplegaron una gran señal de "SOS".

México vive una situación de emergencia ante la acelerada y dramática desaparición de sus bosques y selvas. A pesar de que en las últimas cinco décadas la superficie forestal se redujo a la mitad, lo cual pone en riesgo a muchos otros recursos como la captación de agua, el gobierno mexicano permanece indiferente. La falta de políticas públicas claras y coherentes en este sector ocasionan que cada año, según estadísticas oficiales, México pierda 785 mil hectáreas de bosques y selvas. Lo anterior significa que cada minuto desaparece una superficie boscosa del tamaño de dos canchas de futbol. Según la FAO, esta es la quinta tasa de deforestación más grave del planeta, sólo superada por las de Brasil, Indonesia, Sudán y Zambia.

Por este motivo, Greenpeace exigió hoy al gobierno de México que asuma como una prioridad la defensa y el cuidado de bosques y selvas. Como parte de su demanda, los ambientalistas se trasladaron a una de las zonas del país más afectadas por la deforestación: la Sierra de Zempoala, en Huitzilac-Ocuilan, Estado de México. Ahí, en Ocoyotongo, un paraje de 100 hectáreas totalmente devastado por talamontes, colocaron una gran señal de "SOS".

"La falta de una política clara de conservación y buen uso de los recursos forestales en nuestro país ha provocado una pérdida alarmante de nuestros bosques en los últimos 50 años" afirmó Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques y selvas de Greenpeace. "De continuar así, el gobierno será responsable de que en los próximos sesenta años desaparezcan todos nuestros bosques y selvas", añadió Alejandro Calvillo, director de Greenpeace México.

Apoyos para deforestar. La principal causa de esta situación son las políticas públicas que durante décadas han promovido la tala de los bosques para convertirlos sobre todo en pastizales para el ganado, así como en terrenos agrícolas. Sin embargo, la pérdida del recurso forestal no se ha traducido en bienestar social. La promoción de la ganadería sólo ha beneficiado a un número relativamente pequeño de comunidades e individuos, mientras la agricultura ha sido practicada por campesinos pobres que fueron desplazados de las tierras más aptas para la siembra. En conjunto, estas dos actividades provocan el 82 por ciento de la deforestación, de acuerdo con estimaciones de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).

"El campo es el sector más abandonado de nuestro país, ya que en los últimos años se le han disminuido drásticamente los apoyos. Además, en el ámbito comercial se ha visto fuertemente golpeado por el incremento de importaciones de productos altamente subsidiados, como el maíz, o de procedencia ilegal, como la madera. Mientras no exista una política congruente de apoyos al campo, y en especial al sector forestal, nuestros bosques (y la gente que vive en ellos) seguirán siendo la víctima", agregó Magallón.

Sentados en la ilegalidad. Otra importante causa de la pérdida de bosques y selvas es la tala ilegal, causante del 8 por ciento de la deforestación, que también es promovida por el gobierno al comprar madera obtenida de manera ilícita en nuestro país o importada de países como Brasil, Indonesia o Gabón. Entre 2000 y 2002 se importó triplay de Indonesia por un valor de 62 millones de dólares y se calcula que el 80 por ciento de la madera de ese país es obtenida ilegalmente. Se estima que hasta 70 por ciento de la madera que se comercializa en México proviene de bosques explotados en forma ilícita.

"Si en verdad quiere resolver el problema de la deforestación en nuestro país, el gobierno debe impulsar una política de compras ambiental y socialmente responsable", afirmó Alejandro Calvillo. "En lugar de gastar más de mil millones de pesos durante 2003 en productos fabricados con madera seguramente obtenida de manera ilegal y destructiva, debería invertir ese dinero en comprar madera de comunidades que hacen un buen manejo de sus bosques. Sólo apoyando a estas comunidades se pueden salvar nuestros bosques y selvas".

Greenpeace informó que trece de cada cien árboles que se cortan en nuestro país ya están certificados por el FSC (Forest Stewardship Council, o Consejo de Manejo Forestal) garantizando que no provienen de la tala ilegal o destructiva y que las comunidades que los obtuvieron hacen un manejo "ambientalmente responsable, socialmente beneficioso y económicamente viable" de sus bosques.

Malabares con las cifras. Otro claro ejemplo de la falta de seriedad del gobierno y de sus políticas con respecto a los bosques es el manejo de las cifras de la deforestación. En 2001, la Semarnat informó a los medios de comunicación que la tasa de deforestación era de 1.2 millones de hectáreas por año. Poco después, al presentar el "Programa Nacional Forestal 2001-2006", esa cifra se redujo a la mitad: 600 mil hectáreas por año. El 1 de diciembre de 2003, durante su informe de actividades ante el Congreso de la Unión, Vicente Fox afirmó: "Sembramos más de lo que se deforesta... [ya que] en los últimos tres años hemos regenerado 550 mil hectáreas". Es decir, para el presidente Fox la tasa de deforestación era menor a 200 mil hectáreas por año. Sin embargo, ese mismo mes, la Semarnat daba a conocer el "Informe de la situación del medio ambiente en México, 2002", donde consignaba que cada año se pierden 785 mil hectáreas de bosques y selvas. No obstante, la cifra "oficial" sigue siendo de 600 mil hectáreas.

Recurso de recursos. En todo el mundo, la pérdida del hábitat ocasionada por la deforestación es la principal causa de extinción de especies, ya que los bosques y selvas son los ecosistemas terrestres más diversos. Este hecho se agrava en México ya que es uno de los países con mayor diversidad biológica en el mundo, pues alberga 10 de cada cien especies conocidas en el planeta. Actualmente, 2 mil 368 especies de plantas, hongos, mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces (4.5 por ciento de todas las especies conocidas en México) están en peligro de desaparecer.

Otras víctimas de la deforestación son las personas que viven en bosques y selvas de nuestro país. En su mayoría son pobres y dependen del entorno para mantener su nivel de vida; al desaparecer las zonas boscosas se ven forzados a emigrar a las ciudades o a Estados Unidos. En 1995, el Banco Mundial afirmaba que 18 millones de personas vivían en los bosques de nuestro país. En 2001 reportó una cifra sustancialmente menor: poco más de 10 millones de habitantes. Es decir, entre 1995 y 2001, por cada hectárea de bosque deforestado casi dos personas abandonaron sus tierras.

Junto con los bosques se pierde un elemento indispensable para la vida: el agua. De toda el agua que consumen los mexicanos, dos terceras partes son captadas en los bosques y las selvas de nuestro país. La desaparición de esos ecosistemas agrava la escasez de este vital recurso e incrementa la erosión del suelo por efecto del viento y la lluvia, lo cual propicia deslaves de tierra e inundaciones en las tierras bajas.

Paraje Ocoyotongo, Estado de México... un caso, un país

· Se encuentra a tan sólo cinco kilómetros de las lagunas de Zempoala, en la Sierra de Zempoala, Hutzilac-Ocuilan, una de las nueve "zonas de ingobernabilidad" según la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).
· Tiene una superficie de 100 hectáreas, que se encontraban cubiertas por bosque de oyamel.
· El paraje pertenece a la comunidad de San Juan Atzingo, municipio de Ocuilan, Estado de México.
· Tras ser talado ilegalmente, el año pasado los talamontes (provenientes de otras comunidades) incendiaron el paraje y abandonaron siete mil metros cuadrados de madera.
· Después de esto, los miembros de la comunidad de San Juan Atzingo (con apoyo de la Profepa) cercaron el paraje, plantaron pinos, hicieron brechas cortafuegos y cordones de retención de suelo.
· A pesar de esto, los talamontes siguen extrayendo madera de este lugar.

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