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En el momento en el que un representante de la sociedad civil expuso al consejo de ministros de la CCA la necesidad de que sea hecho público de inmediato el informe elaborado por ese organismo sobre los impactos de la contaminación del maíz mexicano por transgenes, representantes de las organizaciones se pusieron de pie vestidos con camisetas de diversos colores que por el frente decían "¿Qué ocultan?" y por atrás "No más maíz transgénico" y exigieron que se tomen medidas para detener la contaminación del maíz, especialmente para que cesen las importaciones de maíz transgénico procedentes de Estados Unidos.
"El maíz es la vida de México. La CCA ha elaborado el estudio más caro, polémico y participativo de su historia, sobre el maíz transgénico. Los gobiernos de México, Canadá y Estados Unidos han pospuesto la publicación de ese estudio sin explicarle a los ciudadanos las razones para tomar esa decisión y se han reservado el derecho a decidir si lo dan a conocer o no, pese a que es vital para los mexicanos. El consejo de ministros no tiene derecho a ocultarnos esta información, porque fue pagada por los ciudadanos. La CCA no puede justificar su existencia ni su misión si permite que su trabajo sea acallado. Pedimos se explique inmediatamente el estado que guarda la decisión del consejo sobre este tema... Hemos demandado algo concreto y demandamos respuesta puntual y sin ambigüedades en este mismo momento por los ministros", concluyó Pablo Uribe, del Cemda, quien habló en nombre de las organizaciones y los ciudadanos ahí reunidos.
Las organizaciones presentes en el recinto exigieron la publicación del informe de inmediato y pidieron que se detengan las importaciones de maíz transgénico procedente de Estados Unidos, y declarar todo el territorio como una reserva de maíz. Las organizaciones campesinas de Puebla repartieron entre la concurrencia tortillas de maíces criollos. También los ministros y el secretariado de la CCA recibieron tortillas nativas y granos de colores de maíz.
En el momento de responder, la representante del ministerio de medio ambiente de Canadá, Norin Smith, dijo que su país sí espera que el informe de la CCA se haga público cuanto antes. Por su parte, Michael Leavitt, administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) ni siquiera comentó el tema, pues como Greenpeace dio a conocer hace dos semanas, fue precisamente el gobierno estadounidese el que impidió que el 7 de junio se hiciera público en la Ciudad de México, como estaba acordado.
Por su parte, el secretario mexicano del ambiente, Alberto Cárdenas, presionado por los asistentes dijo que el informe de la CCA sobre el maíz se encontraba en revisión y que cuando el secretariado tuviera su versión final lo entregaría a la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad y Organismos Genéticamente Modificados (Cibiogem). Esta respuesta le hizo llevarse una rechifla más de los asistentes quienes le dijeron que la Cibiogem era controlada por las empresas de transgénicos y que la Semarnat era la dependencia que debía detener las importaciones de maíz. En respuesta a eso, Cárdenas -quien dijo ser el mismo un "hombre de maíz"- reconoció que México es centro de origen del maíz, que hay 55 razas y que hay que protegerlas, pero que no somos autosuficientes y que hay que "estudiar las oportunidades que la biotecnología ofrece" y que hay que estudiar "cómo podemos declarar zonas de reserva de maíz", frases ambas que lo hicieron llevarse nuevos abucheos de la concurrencia.
Entre las peticiones que le hicieron los concurrentes a Alberto Cárdenas se encuentran: apoyar a los campesinos mexicanos en vez de promover las importaciones de maíz, exigir a Estados Unidos la segregación de granos convencionales de transgénicos y declarar todo el territorio -no sólo zonas de reservas- área protegida para el maíz. Finalmente, Cárdenas tuvo que corregirse y en vez de sólo pasarle el informe a la Cibiogem señaló que "el informe será desde luego público, en cuanto tengamos los tiempos listos".
"Es una aberración lo que el secretario Cárdenas menciona acerca de crear algunas reservas de maíz en México. De acuerdo con diversos genetistas del maíz, en nuestro país podemos encontrar maíces y parientes silvestres a lo largo de todo el territorio. Los únicos sitios en los que ellos estarían de acuerdo en hacer experimentos serían las islas del país, en las cuales no hay maíces. El secretario tiene que aceptar que tiene la obligación de proteger esta riqueza biológica de manera integral y que no puede secundar el pésimo trabajo de la Secretaría de Agricultura, la cual está poniendo en riesgo la seguridad y la soberanía alimentaria de los mexicanos al poner en riesgo la especie de maíz", afirmó Liza Covantes, coordinadora de la campaña de Ingeniería Genética de Greenpeace México.
Otras peticiones ciudadanas
Además de la petición sobre el tema del maíz, las organizaciones demandaron: a) enfocar mayores esfuerzos a tener un manejo integral de cuencas, especialmente en el caso de la cuenca Lerma Chapala y b) reformar el Acuerdo para la Cooperación Ambiental de América del Norte (ACAAN) y la CCA, a fin de reducir el burocratismo, aumentar la participación de la sociedad civil y mejorar los mecanismos de transparencia y de aplicación efectiva de las leyes ambientales.
Para mayor información, comunicarse con Cecilia Navarro, a los teléfonos 0155-5172-9869 o con Gerardo Moncada 5530-2165 ext. 112 o visitar la página www.greenpeace.org.mx.