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Lo que fueron los barrios de Nueva Orleáns.

Lo que fueron los barrios de Nueva Orleáns.

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DF, México — A pesar de que desastres naturales como el tsunami ocurrido en el sureste asiático en diciembre del año pasado y el huracán Katrina, que afectó a la ciudad de Nueva Orleáns hace sólo unos días, demuestran la importancia de proteger ecosistemas como los manglares y los bosques para prevenir y minimizar los impactos de este tipo de fenómenos, el gobierno mexicano permite y fomenta la destrucción de estos ecosistemas.

"Durante el tsunami en el sureste asiático se demostró que  en los lugares donde habían manglares bien conservados  los daños materiales y las pérdidas de vidas humanas  fueron menores. Ahora, durante el huracán Katrina, se  evidencia que la destrucción de los humedales y los  bosques incrementan los riesgos de sufrir inundaciones.  Sin embargo el gobierno mexicano permite la destrucción  de los manglares al modificar y dejar sin efecto la norma  que los protegía (NOM- 022) y promueve la deforestación al  destinar un apoyo insignificante, de apenas 0.11 por ciento  del presupuesto, a los bosques", explicó Alejandro Calvillo,  director ejecutivo de Greenpeace.

De acuerdo con estudios de la Fundación MS  Swaminathan, de India, después del tsunami de diciembre  pasado, sólo en Thirunal Thoppu, en el estado hindú de  Tamil Nadu, los manglares impidieron que murieran  ahogadas 172 familias de pescadores, ya que se  encontraban en buen estado y en la extensión suficiente  para minimizar el impacto de este fenómeno geológico.  Casos similares se reportaron en otras zonas del sureste  de Asia por lo que, de haberse conservado en buen estado,  los manglares podrían haber  salvado la vida a miles de  personas en toda la región. En el caso del huracán Katrina,  también se ha identificado la destrucción de los manglares  y humedales como un factor que agravó sus efectos  negativos.   

"Los manglares son uno de los ecosistemas más  amenazados del mundo y México no es la excepción ya  que, aunque de acuerdo con información oficial existen 886  mil 760 hectáreas de manglares, estos desaparecen a un  ritmo de casi 10 mil hectáreas por año. A pesar de esto y  de la importancia de estos ecosistemas, en mayo de 2004  la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales  modificó de manera ilegal la NOM- 022- Semarnat- 2003  relativa a la protección de humedales costeros en zonas de  manglar, dejándola sin efecto. Esta modificación establece  que mediante el pago de una compensación económica es  posible omitir las prohibiciones que establecía la norma con  el fin de proteger al manglar. ¿Cómo se pueden compensar  los daños materiales y pérdidas humanas que ocasionan  los huracanes y tsunamis a los que nuestro país está  expuesto?", cuestionó Héctor Magallón, coordinador de la  campaña de bosques y selvas de Greenpeace.

Ciudades costeras como Ensenada, Cabo San Lucas, La  Paz, Guaymas, Campeche, Ciudad del Carmen,  Manzanillo, Acapulco, Zihuatanejo, Puerto Vallarta, Lázaro  Cárdenas, Cozumel, Cancún, Mazatlán, Tampico,  Coatzacoalcos y Veracruz, que se encuentran a menos de  cinco kilómetros de la costa, son susceptibles de sufrir  huracanes y tsunamis y su vulnerabilidad aumenta con la  destrucción de los manglares y humedales.  

Otro factor que agrava la vulnerabilidad a fenómenos  meteorológicos, como huracanes, es la deforestación. Los  bosques y selvas, frenan la velocidad y la fuerza del agua  de lluvia por lo que promueven la infiltración de agua al  subsuelo, impiden la erosión y el deslave de los suelos,  regulan el flujo de agua a los arroyos y ríos y evitan que los  cuerpos de agua presas se azolven. Todos estos factores  reducen las posibilidades de que ocurran inundaciones  graves en las tierras bajas  como consecuencia de un  aumento en la precipitación ocasionada por los huracanes,  como ocurrió en Nueva Orleáns.

"México tiene la quinta tasa de deforestación más grave del  planeta y esto es promovido por el gobierno federal al dejar  en el abandono al sector forestal, a pesar de haber  declarado a los bosques y el agua como un asunto de  seguridad nacional. Sin embargo, sólo se destina el 0.11  por ciento del presupuesto a promover la conservación de  los recursos forestales. Es decir, a los bosques se les  destinan los mismos recursos que a proyectos como el de  Enciclomedia (alrededor de mil 900 millones de pesos), lo  que mantiene en el abandono a 36 millones de hectáreas  de bosques que son susceptibles de ser degradados por la  tala ilegal y finalmente convertirse en pastizales y tierras de  cultivo. Todo esto incrementa las posibilidades de deslaves  e inundaciones en las tierras bajas, entre otros efectos  negativos", continuó Calvillo.

Los bosques y selvas de México cubren la cuarta parte del  territorio nacional, albergan una gran biodiversidad,  capturan tres cuartas partes del agua que se consume en  nuestro país y evitan la erosión, deslaves e inundaciones.  Debido a esto la Organización de las Naciones Unidas para  la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que el valor  total de todos los beneficios ambientales que brindan los  bosques y selvas de nuestro país asciende a 136 mil 770  millones de pesos por año. Esta cifra equivale a casi 70  veces el presupuesto que el gobierno federal ha propuesto  que se destine al sector forestal en 2006.  

"Por si esto fuera poco, los recursos que el gobierno  destina a los bosques están mal encausados ya que  alrededor del 60 por ciento están dirigidos a apoyar la  reforestación, el combate a incendios y a plantaciones  forestales comerciales, programas que no han detenido la  deforestación. En tanto, la promoción del manejo forestal  sustentable y el apoyo a comunidades y ejidos (dueños de  80 por ciento de los bosques) recibe menos del 20 por  ciento de los recursos. Aún así, la Semarnat se atreve a  decir que la deforestación en nuestro país se ha reducido a  la mitad. Esto es sin duda la más grande mentira ambiental  de este sexenio y una irresponsabilidad", agregó Magallón.

"Los hechos recientes en Asia y Nueva Orleáns  demuestran, una vez más que los bosque (y el agua), sí  son un asunto de seguridad nacional. Si Vicente Fox y su  gobierno quieren ser  congruentes con este hecho  incuestionable, deben de pasar del discurso a los hechos.  Por eso, el presupuesto destinado a apoyar el manejo  forestal sustentable se debe incrementar en al menos  8 mil  millones y la modificación a la Norma Oficial Mexicana 022,  relativa a la protección de humedales costeros en zona de  manglar, debe derogarse para que regrese a su forma  original. De no hacerlo así, todos los mexicanos pagaremos  con pérdida de biodiversidad, escazes de agua, pérdida de  suelos, deslaves, inundaciones y vidas humanas", concluyó  Calvillo.

Más información con Cecilia Navarro al 5530-2165 ext. 220 o en www.greenpeace.org.mx.
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