Greenpeace alerta sobre la ausencia de controles para regular la inclusión de transgénicos en los alimentos.
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DF, México —
Con una compra de productos de marcas que podrían contener transgénicos, Greenpeace denunció frente a las puertas de un supermercado que ninguna dependencia gubernamental monitorea los transgénicos que ingresan a México, por lo que nuestros alimentos pueden contener tanto los organismos genéticamente modificados autorizados por la Secretaría de Salud como los no autorizados o incluso aquellos que son desarrollados con fines industriales o farmacéuticos.
De acuerdo con informes obtenidos por Greenpeace, ninguna autoridad
competente supervisa qué tipo de transgénicos están entrando a México y
si son aptos para consumo humano. Activistas de la organización
repartieron a los consumidores volantes, etiquetas e información sobre
los transgénicos.
Documentos obtenidos por Greenpeace en agosto pasado (1) revelan que
las secretarías de Salud, de Agricultura, y de Hacienda no están
supervisando qué tipo de transgénicos entran al país y mucho menos si
éstos son aptos para consumo humano porque ninguna lo considera su
responsabilidad:
· Salud respondió a través de la Comisión Federal
para la Prevención de Riesgos Sanitarios (Cofepris) que sólo "tiene
atribuciones sobre la importación de productos alimenticios procesados,
no participa en la regulación de las importaciones de granos" y que
quien tiene las atribuciones necesarias es la Sagarpa.
· Sagarpa a través del Servicio Nacional de Sanidad,
Inocuidad y Calidad Agroalimentaria respondió que es "responsable de la
regulación de los organismos genéticamente modificados de uso agrícola
destinados a la liberación experimental, programa piloto y comercial,
situación que se traduce a los permisos de siembra de organismos
genéticamente modificados de uso agrícola. Por lo que no verifica que
los embarques de maíz de importación no contengan maíz transgénico
Bt10. Por lo anterior, de acuerdo a la LBOGM le corresponde a la
Secretaría de Salud, la regulación de los OGM destinados al consumo
humano".
· Hacienda, integrante de la Cibiogem, respondió que:
"ha venido trabajando en el desarrollo de capacidades y en la
implementación de la Ley de Bioseguridad recientemente publicada (18 de
marzo de 2005), sin embargo, aún no se cuenta con la infraestructura
que permita llevar a cabo el análisis y detección de productos
genéticamente modificados" y que "se está trabajando" para practicar
los análisis que permitan el adecuado control y vigilancia de los
productos transgénicos.
"Es escandaloso que las autoridades mexicanas no tengan claro a quién
corresponde vigilar las importaciones de granos y que se echen unas a
otras dicha responsabilidad. Ante esta ineptitud, los mexicanos no
podemos estar seguros de que los alimentos que ponemos en la mesa de
nuestras familias estén libre de transgénicos, incluso de variedades no
aptas para consumo humano o no aprobados en nuestro país. Esto agrava
el de por sí ya inaceptable hecho de que estemos consumiendo
transgénicos sin decidirlo", dijo Areli Carreón, coordinadora de la
campaña de consumidores de Greenpeace México.
"Las marcas que tenemos aquí hoy no desconocen esta situación. La
posibilidad de que en sus productos se estén empleando transgénicos no
aptos para consumo humano es una realidad y ellas deben decirnos qué
van a hacer al respecto. Se trata de algo que podría afectar sus
utilidades y por supuesto a los consumidores", dijo Carreón,
mostrando productos de Maicena, Kellogg's y Maseca.
"Urgimos a todas las empresas productoras de alimentos a establecer
mecanismos para verificar qué tipo de granos están usando para elaborar
nuestros alimentos, para evitar el uso de transgénicos en sus
productos, especialmente ante el hecho de que no hay control de las
fronteras y no se sabe qué riesgos podrían tener los transgénicos a la
salud. Si la autoridad no ha querido o no ha podido establecer
mecanismos para darle seguridad y certidumbre a los consumidores, las
compañías fabricantes deben actuar urgentemente y eliminar el uso de
estos riesgosos transgénicos en los alimentos", dijo Carreón.
"Los transgénicos son organismos modificados en el laboratorio que se
usan irresponsablemente como alimento, pues no se ha podido comprobar
que no causarán daños a la salud o al medio ambiente. Si a esto le
sumamos que a México pueden entrar cualquier tipo de transgénicos, sin
ninguna supervisión, control, ni monitoreo postventa; los consumidores
estamos en riesgo de comer transgénicos inseguros, no aprobados e
incluso no comestibles", concluyó Carreón.
Ineptitud histórica
Desde el 5 de julio de 2004, Marcelo Signorini, gerente de análisis
epidemiológico de Riesgos de la Cofepris, declaró que no hay forma de
saber cuántas toneladas de granos transgénicos entran de manera ilegal
al país: "No tenemos un sistema de monitoreo y vigilancia en las
aduanas del país, que verifique el origen de estos productos. En México
no se vigila la entrada de Organismos Genéticamente Modificados
(OGM); las autoridades aduanales no saben diferenciar un producto
natural de uno modificado" (2).
Sara Heinen, ministra consejera para asuntos agrícolas de Estados
Unidos en México, confirmó esto al afirmar que "las autoridades
mexicanas y estadounidenses están diseñando un plan piloto para
rastrear las 6 millones de toneladas que entran al país" (3) lo que
significa que mientras ese plan piloto se diseña e implementa los
consumidores mexicanos estamos en riesgo de consumir transgénicos no
aprobados para consumo humano sin que ninguna autoridad se entere
siquiera.
Para más información comunicarse con
Cecilia Navarro (teléfonos 5530 21 65 ext. 220 y 04455 5172 9869),
Areli Carreón (5530 2165 ext. 119 o 044 55 2669 2957) o visitar la
página www.greenpeace.org.mx
Notas al editor
1) Se anexan copias de los oficios COFEPRIS/1/0RI 3O3 /05; SAT folio 0610100117905; oficio de Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria folio 0821000003605 obtenidos mediante la Ley de Transparencia.
2) Ver la nota completa en http://www.elasesor.com.mx/mex287/noticia1.html
3) "Quieren rastrear maíz", Reforma 18 de noviembre, 2005.