Activistas de Greenpeace condenados a un mes de cárcel por defender el clima.

Noticia - 18 marzo, 2011
Un tribunal belga dio a diez activistas de Greenpeace una sentencia de cárcel suspendida un mes y una multa por haber participado en una acción para defender el clima en diciembre de 2009. Esta desicisón está fuera de proporción en relación a la protesta pacífica que realizaron y, por ello, se está considerando un recurso de apelación.

Activistas reclaman libertad de expresión frente al juicio a los defensores del clima de la Cumbre de Copenhague.

La acción tuvo lugar durante una cena de gala ofrecida en diciembre 2009 a los jefes de Estado y líderes políticos europeos, justo antes de su salida de la Cumbre del Clima de Copenhague de la ONU. Diez activistas de Greenpeace llegaron a la entrada del edificio en Bruselas donde se celebraba la reunión. Tres de ellos se presentaron en la alfombra que daba la bienvenida a los líderes sosteniendo caretles con un mensaje claro dirigido a los políticos para que salven el clima.

El tribunal consideró que las diez personas eran culpables de "falsifcación de documentos" estableciendo que habían utilizado identificaciones falsas para burlar la seguridad en la Cumbre. Pero eso nunca sucedió. De hecho, los activistas se encontraban en coches mostrando el logotipo de Greenpeace y algunos incluso llevaban identifiaciones de la organización. Al igual que en muchas protestas pacíficas el éxito dependía del ingenio y de la suerte.

Un miembro del staff de Greenpeace que se enfrentaba a los mismos cargos y a una acusación adicional fue absuelto por el tribunal. Él no participó en la acción y fue acreditado oficialmente como periodista en la Cumbre. Las once personas que comparecieron ante los tribunales son de Bélgica, Francia, Países Bajos y el Reino Unido.

Recientemente, otros activistas de Greenpeace enfrentaron una persecución política por haber realizado por acciones pacíficas en Dinamarca, Japón y  en Bélgica.

El enjuiciamiento injustificado y desproporcionado a la protesta pacífica es contrario a normas internacionales tales como el derecho a la libertad de expresión y de reunión. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo deja en claro que el papel de las organizaciones no gubernamentales como Greenpeace es crucial para los asuntos de interés público, tales como la salud y el medio ambiente.