“El árbol negro” se llevó el Premio Greenpeace a la Mejor Película Ambiental

Noticia - 20 noviembre, 2018
Buenos Aires, 17 de noviembre de 2018 - Este sábado 17 de noviembre en la Ceremonia de Premios No Oficiales del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, se entregó por segundo año consecutivo el Premio Greenpeace a la película que mejor refleja el cuidado del medioambiente y la no violencia, valores que la organización defiende en todo el mundo. En esta edición, el film ganador fue el documental “El árbol negro” de los directores Máximo Ciambella y Damián Coluccio, que tiene como protagonista a una comunidad Qom.

La película ganadora retrata y sigue la vida de la comunidad, sus costumbres, su respeto por la naturaleza, y su lucha por proteger su cultura. “Además de mostrar la situación actual del pueblo Qom, atravesado por conflictos por sus tierras e intentos de suprimir su cultura y economía, la película va mucho más allá. A partir de la leyenda del árbol negro -que le da nombre al film- y al seguir el día a día del protagonista Martín Barrios, se puede ver con claridad la mixtura entre el reclamo por sus derechos y la relación con lo ancestral y la naturaleza”, dijo Marcelo Piñeyro, presidente del jurado también conformado por las actrices Elena Roger y Romina Gaetani. Es un orgullo entregarle el Premio Greenpeace a un film de tanta calidad, con tan buena dirección y fotografía, y que retrata el respeto por la tierra y todo lo que nos da”.

Es la segunda vez consecutiva que la organización ambientalista entrega este reconocimiento. Greenpeace, además, cuenta con presencia en otros festivales internacionales de cine como San Sebastián, donde desde 2015 entrega el premio Lurra (Tierra, en Euskera) a la producción audiovisual que refleje los valores de defensa del planeta y la paz.

A lo largo de nuestras vidas aprendimos a dejarnos llevar por el cine y a ilusionarnos a través de las películas. El cine es un poderoso creador y amplificador de mensajes, y la lucha medioambiental merece llegar a todos los públicos, concluyó Fernando Avellaneda, de Greenpeace.