Activista argentino rechaza acusaciones de "alargar la muerte de Ballenas"

Noticia - 14 enero, 2006
La organización ambientalista sostuvo que la única forma de evitar el sufrimiento de los cetáceos es detener los arpones que se disparan con granadas contra las ballenas. Greenpeace logró documentar como las ballenas son asesinadas, pesadas y trozadas por los buques factorias japoneses.

Barco ballenero embistió a nave de Greenpeace

Greenpeace rechazó hoy las acusaciones realizadas por el Instituto de Investigación en Cetáceos de Japón (IIC), que acusó a la intervención de los activistas de causar una muerte más lenta a los animales.

En su comunicado, el IIC declara que "un análisis de las estadísticas  indica que el tiempo de agonía se incremente drásticamente cuando  Greenpeace se coloca entre la ballena y el arpón".

El argentino Nicolás Schifman, líder de la expedición, afirma que "las mentiras del IIC no terminan allí y sus disparatadas afirmaciones para defender la  matanza de ballenas llegan al colmo de establecer que arponear mil ballenas es ciencia o el asegurar que cuentan con la aprobación de la Comisión Ballenera Internacional y que el pequeño buque de Greenpeace trató de chocar al gigantesco buque factoría Nisshin Maru”.

"Ahora se suma culpar a Greenpeace por el sufrimiento de las ballenas", declaró Schifman, de la campaña Oceános de Greenpeace Argentina a bordo del Esperanza.

"La realidad es que la única forma de detener esta brutal matanza en los mares del sur es dejar de disparar arpones con granadas en sus puntas dentro de los cuerpos de las ballenas", continuó Schifman.

Ni bien una ballena es penetrada por el arpón, los activistas de Greenpeace se retiran inmediatamente para reagruparse y luego regresar a obstaculizar la carga de la ballena muerta al buque factoría Nisshin Maru donde, después de medida y pesada, la ballena se troza y empaqueta para el mercado.

"Hoy el helicóptero de Greenpeace capturó imágenes de la lenta y dolorosa agonía de una ballena minke arponeada y no había nadie de Greenpeace bloqueando la línea del arpón, lo cual demuestra que el sufrimiento de las ballenas arponeadas es parte de la rutina en esta matanza que, ridículamente, Japón denomina científica", aseguró Rosario Espina, coordinadora de la campaña de Océanos de Greenpeace Argentina.

Además, el IIC acusó a Greenpeace de no reconocer los componentes no letales de la investigación que ellos realizan en el Santuario Ballenero Austral (donde se lleva a cabo la matanza).

"Francamente, cuando un barco armado de arpones con granadas en sus puntas apunta a una ballena, Greenpeace prefiere darle a la ballena el beneficio de la duda y defenderla de una muerte segura y no asumir que estos supuestos científicos, en un repentino cambio de actitud, disparen un dardo tranqulizante", concluyó Espina.

Por su parte, Greenpeace ofreció asistencia al Instituto para terminar con las técnicas letales utilizadas en la investigación. Además Greenpeace con gusto pondrá a disposición del gobierno japonés sus buques y sus inflables para asistir a la flota ballenera si se deciden a conducir un programa de investigación de ballenas no letal con la promesa de que no más  ballenas morirán dentro del Santuario Ballenero Austral.

Pero la posición de Japón está lejos de ser conciliadora, ya que difundió la posibilidad del envío de una flota aérea militar armada para proteger a los buques balleneros y presiona a sus vecinos Australia y Nueva Zelanda, históricos opositores a la caza comercial de ballenas, a que colaboren en la defensa de su flota asesina.

Greenpeace desplazó sus barcos Artic Sunrise y Esperanza al Mar Subantártico, donde están persiguiendo buques balleneros e impidiendo la matanza de casi 1000 ejemplares desde fines  de diciembre. El domingo pasado, el Artic Sunrise fue embestido intencionalmente por el  buque factoría Nisshin Maru, pero no lograron inutilizarlo y continua navegando para impedir la matanza.

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