Avanza en la Legislatura Porteña la Ley de Gestión Integral de los Residuos Sólidos Urbanos

Noticia - 11 julio, 2005
Dictamen de la Comisión de Ecología al Proyecto de Ley de Basura Cero.

La Comisión de Ecología de la Legislatura porteña aprobó el dictamen del proyecto de ley de “Basura Cero” que, de este modo, ya cuenta con un texto consensuado que deberá ahora ser refrendado por la Comisión de Obras Públicas.

El proyecto –firmado el viernes pasado- contempla una modificación estructural del modelo de gestión de los residuos sólidos urbanos y prevé un cronograma decreciente de los volúmenes de residuos que se entierran en los rellenos sanitarios hasta llegar a cero en 2020.

En su artículo primero, el proyecto contempla adoptar “como principio rector para la problemática de los residuos urbanos el modelo de ‘Basura Cero’”, una estrategia ya adoptada por numerosas ciudades en el mundo, que consiste “en la aplicación de programas integrados en un sistema global que incluye la maximización del tratamiento y reciclaje de los residuos, la disminución de los desechos domiciliarios e industriales y la fabricación de productos para ser reutilizados o reciclados”.

Además, el proyecto prohibe la incineración como método de tratamiento de los residuos urbanos, al menos hasta que se haya alcanzado la meta del 75 por ciento de reducción de la basura que se vuelca a los rellenos sanitarios, prevista para 2017.

Según el cronograma aprobado, la reducción de basura a disposición final será del 50 por ciento al 2012, del 75 por ciento al 2017 y la prohibición de reciclabes y aprovechables al 2020.

El proyecto fue firmado por los diputados Juan Manuel Velasco (ARI), Mirta Onega (Compromiso Social); Marcelo Godoy (Frente Compromiso para el Cambio) y Rubén Angel Devoto (Movimiento por un Pueblo Libre) del interbloque de izquierda.

En rigor, la iniciativa se denomina “Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos” y promueve, entre otras cuestiones, la instalación de plantas de compostaje para tratar los residuos orgánicos y biodegradables de Buenos Aires, la sanción de una ley de envases que promueva la vuelta a las botellas de vidrio y la puesta en marcha de un programa de reciclaje y reutilización de materiales a escala urbana.

De aprobarse, la ley se convertiría en el marco jurídico desde el cual romper con el actual sistema de gestión de residuos que se basa en la recolección y la disposición final en rellenos sanitarios de las casi cinco mil toneladas diarias de basura que producen los porteños.

Para alcanzar estos objetivos, la ley prevé la puesta en marcha de una serie de medidas destinadas a reducir la generación de basura, promover la utilización de productos mas duraderos o reutilizables; fomentar la separaión y el reciclaje de productos reciclables especialmente papel, cartón y vidrio y la separación y el compostaje y/o biodigestión de residuos orgánicos.

La norma también incorpora un criterio conocido como “Extensión de la responsabilidad del productor”, un concepto por el cual se extiende “la responsabilidad de los fabricantes por sobre todos los productos que fabrican mas alla del punto de venta, obligándolos a hacerse cargo del reciclaje o la disposición final de sus productos”.

BASURA CERO EN EL MUNDO
Numerosas ciudades del mundo han adoptado el programa de “Basura Cero” como enfoque para abordar el tema de la gestión de residuos sólidos urbanos. California, por ejemplo, tiene aprobado una ley que ordena que las ciudades y condados del Estado redireccionen el 50 por ciento de los residuos que son enviados a los rellenos sanitarios. San Francisco, por su parte, estableció un objetivo del 75 por ciento para el 2010.

También en los Estados Unidos, en el Estado de Washington, se adoptó el objetivo de “Basura Cero” en 1998, apuntando a reciclar un 60 por ciento de toda la basura generada en 1998.

En el Reino Unido, el Concejo de Bath and North East Somerset, adoptó un objetivo de “Basura Cero” para, en un plazo de seis años, “mantener la reducción de la basura y el reciclado como una estrategia central del Concejo”.

Programas similiares también han sido adoptados por ciudades de Australia, Canadá, Filipinas, la India y Japón.