Carta de Greenpeace a la Presidente Cristina Fernández de Kirchner por Cumbre del G20

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Noticia - 1 abril, 2009
Greenpeace solicita a los líderes del G20 una decisión conjunta para enfrentar la depresión económica y el cambio climático en forma simultánea.

Greenpeace desplegó sobre el puente de la Bahía de Guanabara en Río de Janeiro, Brasil, un cartel con la leyenda “Líderes mundiales: el clima y las personas primero”, en un claro mensaje a los líderes de los países desarrollados que se reunirán en Londres en la Cumbre del G20 para discutir la crisis económica mundial.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, 31 de marzo de 2009

Presidencia de la Nación Argentina

Sra. Presidente Cristina Fernández de Kirchner

Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto

Sr. Canciller Jorge Enrique Taiana

Estamos viviendo un momento decisivo en la historia contemporánea. La economía mundial atraviesa un tiempo en el que la desregulación financiera, la especulación y el crecimiento económico sin límites que beneficia solo a unos pocos sectores, han colocado a las naciones del mundo en una gran recesión económica. Al mismo tiempo, la amenaza del cambio climático se torna cada vez más clara y son ya evidentes los impactos de la acumulación de las emisiones de CO2 en la atmósfera, generando el incremento en el nivel del mar; provocando el derretimiento de glaciares y masas de hielos permanentes, poniendo en crisis ecosistemas esenciales, incrementando la pobreza, causando la extinción de especies y generando escasez de agua y alimentos.

En este contexto, es necesario recordar que mientras los líderes del G20 pueden representar al 85% de la economía global, sus acciones y decisiones afectarán a los 172 países no representados en esta cumbre, muchos de los cuales son lo más pobres y más vulnerables a la crisis económica y al cambio climático.

El ya reconocido "Informe Stern: sobre la Economía del Cambio Climático"(1), el más acabado y completo estudio llevado a cabo en relación al costo económico del cambio climático, ha estimado en un 20% del PBI mundial el costo de los impactos del cambio climático. Esto significa que las consecuencias de este caos climático pueden costar mucho más que la Gran Depresión y las dos guerras mundiales juntas- a lo que debemos sumar el costo en vidas humanas y daños de ecosistemas y extinción de especies. Por lo tanto, es claro que si los líderes del G20 están pensando en cómo enfrentar la actual crisis económica mundial, generar una economía estable y crear fuentes de trabajo estables, ambas crisis -la económica y la climática- deben enfrentarse simultáneamente.

Como contraparte, Nicholas Stern estima que abordando de inmediato el cambio climático e invirtiendo en tecnologías que aporten a la disminución de las emisiones de gases que provocan el calentamiento global, solo se necesitaría una pequeña fracción de ese costo total: solo 1 o 2% del PBI mundial. La forma más rápida y eficiente de generar fuentes de trabajo, dar impulso al crecimiento económico sustentable, brindar seguridad y estabilidad económica y social para todos los habitantes del planeta, es afrontar la actual recesión económica mundial y el cambio climático de manera conjunta y sin más demoras.

Los líderes del G20 tienen una inédita oportunidad de enfrentar la recesión económica y el cambio climático simultáneamente. Es una oportunidad que no puede desaprovecharse. Como primer paso, los líderes del G20, EEUU, la Unión Europea y los demás países con altos ingresos de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (ODCE) deben comprometer al menos un 1% de su PBI para hacer sustentables sus economías y deshacerse de subsidios y otros incentivos económicos a actividades y tecnologías que contribuyen al cambio climático. El resto de los países representados en el G20 deben hacer todo lo que esté a su alcance para evitar continuar en la vía de un desarrollo sucio basado en combustibles fósiles y cambiar a un futuro energético sustentable (energías renovables y eficiencia energética).

Hace solo unos pocos años atrás podíamos suponer que el límite de calentamiento global de 2 grados, por encima de los niveles preindustriales, podía salvarnos del caos climático.

A la luz del Cuarto Informe de Evaluación del IPCC y las más recientes investigaciones científicas, esta suposición ya no es tal. Una actualización del conocido grafico "Reasons of Concerns"(2), realizado recientemente, hace este dramático mensaje claro y transparente. Al mismo tiempo el crecimiento de las emisiones globales en los años recientes ha seguido las peores predicciones y nos están conduciendo a un aumento de 6 grados.

Esto significa que, tanto en los acuerdos que el G20 adopte, así como en las próximas negociaciones relativas a la crucial reunión sobre cambio climático a realizarse en Copenhague, se debe asumir que:

o Para prevenir el caos climático, el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero y la temperatura global deben ser detenidos tan pronto como sea posible y revertido en una tendencia decreciente. Un calentamiento de hasta 1.5 grados encima de los niveles preindustriales puede conducirnos a peligrosos, irreversibles e inaceptables impactos para los seres humanos y la naturaleza; y

o Las reducciones de emisiones deben ser más grandes y rápidas que las previamente pensadas. El crecimiento de las emisiones globales debe ser detenido hacia 2015, revertido y colocado en una tendencia decreciente antes de 2020 y declinando tan cerca de cero como sea posible en 2050.

Esto significa que algunas acciones concretas a ser abordadas deben ser:

o Concluir que para prevenir el caos climático los países industrializados, como grupo, deben reducir sus emisiones en conjunto en un 40% en relación a niveles de 1990 para el 2020.

o Acordar la magnitud de los fondos que los países industrializados proporcionarán para la financiación en adaptación y en mitigación en países en vías de desarrollo.

Greenpeace cree que la cantidad total de los fondos que se necesitan para adaptación, protección de bosques y promoción de tecnologías limpias necesita ser de al menos €110 mil millones anuales.

o Ningún nuevo mecanismo de mercado debe incluir el uso de los créditos de compensación por bosques y selvas. Los esfuerzos para reducir las emisiones por deforestación y degradación (REED) deberían conducir a asuntos específicos relacionado con bosques y selvas incluyendo permanencia, escape; biodiversidad y los derechos indígenas y otras comunidades tradicionales dependientes de los mismos.

La actual crisis económica no puede ser vista de forma separada del crecimiento del caos climático. Todas las acciones y discusiones acerca de cómo rescatar a la economía global proporciona a los líderes mundiales la oportunidad de plantear el desarrollo de iniciativas económicas basados en la reducción de gases de efecto invernadero y contribuir de esta manera a la generación de trabajos basados en una economía sustentable.

Por el contrario, pretender sostener un futuro en base a energías fósiles nos profundizará la crisis climática haciendo que los problemas económicos de hoy sean triviales en comparación a los que tendremos en el futuro a causa del cambio climático.

La oportunidad de actuar con determinación es ahora.

Agradecemos a Usted por prestar atención a este crucial problema. Deseamos que estellamado de Greenpeace sea además tenido en cuenta de cara a las negociaciones internacionales que se llevaran a cabo de cara a Copenhague en diciembre de este año.

Juan Carlos Villalonga

Director Político

Greenpeace Argentina

 

Martín Prieto

Director Ejecutivo

Greenpeace Argentina

 

(1) El "Informe Stern sobre la Economía del Cambio Climático" (Stern Review on the Economics of Climate Change) publicado en octubre del 2006, fue encargado por el gobierno del Reino Unido al economista Sir

Nicholas Stern, un antiguo miembro del Banco Mundial. El documento advierte sobre los posibles impactos económicos del cambio climático en caso de no controlarse el nivel de emisión de los gases de efecto invernadero. El Informe Stern propone la posibilidad de reducir las emisiones mediante una mejora de la eficiencia en el uso de la energía, la introducción de cambios en la demanda de productos, generando una mayor conciencia de la necesidad de consumir productos de baja emisión de carbono y la adopción de tecnologías más limpias en los sectores de la energía, calefacción y transporte. Asimismo, hace especial hincapié en la necesidad de estrategias políticas firmes que motiven estas medidas y destaca la importancia de generar una respuesta internacional basada en una visión compartida respecto a los objetivos y el marco en el que actuar.

(2) Joel B. Smith, Stephen H. Schneider, Michael Oppenheimer, Gary W. Yohe, William Hare, Michael D. Mastrandrea, Anand Patwardhan, Ian Burton, Jan Corfee-Morlot, Chris H. D. Magadza, Hans-Martin Füssel, A. Barrie Pittock, Atiq Rahman, Avelino Suarez, and Jean-Pascal van Ypersele: Assessing dangerous climate change through an update of the Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) "reasons for concern". Proceedings of the National Academy of Sciences. Publicado enfebrero 26 de 2009,doi: 10.1073/pnas.0812355106.

http://www.pnas.org/content/early/2009/02/25/0812355106.full.pdf

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