Caso Monsanto: Greenpeace solicitó al gobierno que sancione a la semillera por liberar maíz transgénico ilegal

Noticia - 20 enero, 2004
Lo hace en momentos en que la empresa anuncia su retiro de la soja. Para greenpeace, esta maniobra apunta a presionar al gobierno para aprobar el maiz rr y quitar a los pequeños productores su actual derecho a guardar semilla

A través de una carta, Greenpeace Argentina le solicitó este martes al secretario de Agricultura, Miguel Campos, la aplicación de sanciones a la semillera norteamericana Monsanto por la liberación ilegal del maíz RR GA21, resistente al glifosato.

El pedido se realiza en momentos en que la empresa anuncia su retiro del mercado de la soja, en una estrategia para presionar a la aprobación del maíz transgénico. Esta clase de maíz ha sido aprobada en Estados Unidos, pero se encuentra prohibida en Europa, lo que le permitió a la Argentina ganarle mercados a ese país.

"Esta operación ilegal fue descubierta por Greenpeace en mayo del 2001 y al día de hoy el gobierno argentino no ha tenido el coraje de penalizar a la firma norteamericana", sostuvo Emiliano Ezcurra, de la campaña de Biodiversidad de Greenpeace.

La organización ambientalista consideró además que Monsanto practica un doble discurso, al decir en Gran Bretaña de lo que no se anima a quejarse en la Argentina: en declaraciones al programa “Farming Today”, de la radio británica British Broadcasting Corporation (BBC), un representante de Monsanto, el Dr. Colin Merrit, acusó a la Argentina de que sus sistemas de regulación son deficientes.

"Los mecanismos regulatorios de la Argentina han empeorado particularmente en los últimos años", señaló el funcionario de la corporación norteamericana. Para Greenpeace, estas declaraciones son una “burla cruel” hacia la Argentina, ya que la empresa que violó esos mismos mecanismos de regulación, poniendo en riesgo las exportaciones argentinas de maíz y a la salud de los consumidores en nuestro país.

ANTECEDENTES
En ese entonces, la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación había admitido esta situación en un escueto comunicado, señalando que se había detectado un organismo transgénico ilegal, pero prefirió no citar ni a la empresa ni al evento transgénico. Además, el organismo oficial había indicado que “se abocó a la ubicación de todos estos materiales procediendo a su intervención y posterior destrucción”.

Monsanto había distribuido clandestinamente a varios productores semillas de maíz RR durante la ExpoChacra 2000. El gobierno nunca pudo determinar dónde está cada lote contaminado, por lo que nunca fue creíble que haya destruido ese maíz. Luego, a principios de 2002, se confirmó la denuncia al encontrarse en Suiza rastros de ese maíz transgénico en productos alimenticios.

Monsanto había puesto en peligro toda la producción de maíz exportable de la Argentina, ya que este evento no está aprobado por la Unión Europea. Pero el gobierno de Fernando de la Rúa no hizo nada por sancionar a la empresa.

Hasta esa denuncia, la Argentina era un país que estaba libre de esta variedad, que se encuentra prohibida en Europa. Fue por esta razón que el país logró quitarle ventas de maíz a Estados Unidos (donde sí está aprobado). Haber evitado este transgénico no solo protegía nuestro ambiente sino que fue económicamente muy conveniente.

Argentina se había asegurado la compra por parte de más de un millón de toneladas de maíz, porque la Argentina era libre de maíz RR.

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