China: Empresas alimenticias rechazarán a los transgénicos

Noticia - 18 julio, 2003
El rechazo a los transgénicos se expande en el mercado alimenticio más grande del mundo. 32 empresas anunciaron que no venderán estos organismos en sus alimentos. Serias implicancias para la Argentina

China: Empresas alimenticias rechazarán a los transgénicos

Treinta y dos empresas productoras de alimentos con base en China anunciaron hoy que se comprometen oficialmente a no vender alimentos con ingredientes transgénicos en ese país. Es la primera vez que los grandes productores de alimentos adoptan este compromiso en el país que ostenta el mercado alimentario más grande del mundo. El anuncio tendrá implicancias para la Argentina.

Las compañías comprometidas a eliminar los ingredientes transgénicos de sus productos incluyen marcas de renombre mundial, como Wyeth, Mead Johnson, Wrigley y Lipton, las que también mantienen esta política en otros países. A nivel local, la lista incluye compañías productoras de salsa de soja en el sur de China, como Pearl River Bridge, Lee Kum Kee y Amoy, así como la reconocida productora de jugos de soja Vitasoy (1).

“Esta es la primer ola de compañías que públicamente anuncian su compromiso en China. El gobierno de este país está tomando en serio el derecho de sus consumidores. Los productores de alimentos que no acompañen esta creciente tendencia mundial de rechazo hacia los transgénicos y decidan utilizarlos en China, tendrán dos opciones: etiquetar sus productos como transgénicos y enfrentar el rechazo de los consumidores, o arriesgarse a violar las normativas", dijo Daniela Montalto, de Greenpeace Argentina (2).

China es el cuarto productor mundial de soja. El gobierno de este país avanza en el refuerzo de su legislación para el etiquetado de transgénicos y de inspecciones. Las autoridades ya han enfatizado que los productores que expendan alimentos con ingredientes transgénicos sin estar etiquetados, serán penalizados. Por otra parte, la normativa china introducida en Marzo prohíbe la siembra de soja transgénica en el Noreste de China, y esto representa una muy buena noticia para estas 32 empresas que no utilizarán soja transgénica.

“Ni Europa, ni China, ni los 50 países ratificantes del protocolo de Bioseguridad,  se harán cargo de los errores de una política agropecuaria irracional en Argentina, que ni siquiera reparó en la segregación de los cultivos, a pesar de haber recibido advertencias desde la Sociedad Rural Argentina. Es necesario, y dada la evidencia de los hechos, el replanteo de las decisiones tomadas hasta ahora en materia agrícola. Continuar abrazándose a los transgénicos será más de lo mismo”, dijo Daniela Montalto, de la campaña de biodiversidad de Greenpeace Argentina, que asiste a las negociaciones de la OMC en México.

“El rechazo a los transgénicos no es sólo de la Unión Europea. China, el mayor mercado de alimentos del mundo, acompaña esta tendencia. La Argentina no puede continuar haciendo oídos sordos a esta realidad. Es lamentable que se haya ignorado las advertencias que, desde 1997, está formulando Greenpeace y otras organizaciones”, agregó.

“La Argentina no puede seguir siendo un monocultivo de soja transgénica. Hoy la situación de vulnerabilidad para la producción nacional es clara, y la pregunta es ¿quién querrá comprar la soja transgénica que Argentina irracionalmente produce?”, preguntó Montalto (3)

Por otra parte, la Argentina acompañó a los Estados Unidos en su demanda contra la Unión Europea ante la OMC (Organización Mundial de Comercio) por sus restricciones hacia los transgénicos. En un claro intento para forzar la aceptación de los transgénicos en los cultivos y en los platos de los consumidores, la administración de George Bush inició una guerra contra la biodiversidad mundial. Hasta ahora la Argentina, sólo ha quedado enfrentada a quien es su principal cliente comercial en materia de exportaciones (4).

Este movimiento de los Estados Unidos también pretende atentar contra la implementación del Protocolo de Bioseguridad de Cartagena, que permitirá a los países ratificantes del mismo exigir información sobre la presencia de transgénicos en las importaciones que realicen, e incluso rechazar su ingreso sobre la base del principio precautorio. Greenpeace continuará exigiendo a la Cancillería Argentina que retire su apoyo a la demanda de Estados Unidos (5).

(1) 32 empresas enviaron su confirmación por escrito sobre su compromiso de no utilizar organismos transgénicos para sus productos comercializados en China.

(2) De acuerdo a una encuesta realizada por la Universidad Zhongshan en diciembre de 2002, el 86 % de los encuestados demanda el etiquetado de los productos con ingredientes transgénicos, y el 56 % evitaría consumirlos si tuvieran la oportunidad de elegir.

(3) China, según publicado en diario Clarín el pasado 7 de julio, representa actualemente, el segundo destino en importancia comercial para las exportaciones argentinas.

(4) La Argentina ha mantenido inclusive una política "espejo" en la liberación de transgénicos (la de no liberar los no autorizados en Europa) para proteger así sus exportaciones. La Argentina aumentó sus exportaciones de maíz a la UE, ganando gran parte del mercado que Estados Unidos perdió por sus variedades transgénicas.

(5) Para Greenpeace EE.UU. quiere imponer su política unilateral vulnerando los mecanismos de legalidad previstos por la comunidad internacional y tomar el control de la cadena alimentaria global desde los campos hasta el plato, poniendo en riesgo el ambiente, la biodiversidad y la seguridad alimentaria. Ver más en:

Documento "La guerra de Estados Unidos contra el Sur y la Biodiversidad".