FÁBRICAS DE CÁNCER: Estatuas típicas de Buenos Aires protestan contra la contaminación.

Noticia - 5 febrero, 2002
Greenpeace reclama acciones urgentes para proteger la salud de la gente.

Fábricas de cáncer: Estatuas típicas de Buenos Aires protestan contra la contaminación.

A través de una llamativa protesta de Greenpeace, las estatuas de Buenos Aires amanecieron con un barbijo que las protege de la contaminación para reclamar por la prohibición de la incineración de residuos patogénicos de la ciudad. La organización ecologista señaló una vez más la importancia de que la Legislatura porteña apruebe este proyecto de ley y así evitar la contaminación con las cancerígenas dioxinas. Los caminos alternativos a la incineración, según el gobierno porteño, representan también un ahorro para las arcas de la ciudad.

Las estatuas de la Ciudad de Buenos Aires amanecieron con barbijos en sus caras en una llamativa protesta realizada por los militantes de Greenpeace en reclamo por la sanción de la ley que prohibe la incineración de residuos patogénicos en la ciudad y prohíbe a los hospitales municipales la contratación de empresas que empleen esta tecnología para el tratamiento de los residuos allí generados.

 
Los miembros de la organización ecologista colocaron además una máscara en la conocida estatua del Gral. José de San Martín, en la plaza del mismo nombre, junto con un cartel dirigido a los legisladores porteños que dice “Eviten más cáncer, prohíban la incineración”.

Tal como informa Greenpeace, está internacionalmente aceptado que la incineración de residuos patogénicos libera al medio ambiente sustancias cancerígenas denominadas dioxinas. Sin embargo, los hospitales de la ciudad siguen enviando diariamente sus residuos para incinerar en el conurbano, desconociendo el impacto ambiental y sanitario que produce esta tecnología.

Según el Convenio de Estocolmo, recientemente firmado por la Argentina y un centenar de países más, los incineradores de residuos emiten dioxinas al medio ambiente. Las dioxinas son compuestos altamente perjudiciales para la salud y la más tóxica de ellas, fue clasificada por la Organización Mundial de la Salud como un cancerígeno humano seguro.

“Es importante que los Diputados aprueben de una vez esta ley. No hay razones para seguir permitiendo la emisión al ambiente de sustancias cancerígenas cuando esto puede evitarse” , manifestó Verónica Odriozola, de Greenpeace Argentina. “Cuanto más demoran su aprobación, más contribuyen a la contaminación y a los problemas de salud de la gente. Esta ley ya ha sido discutida y cuenta con el consenso de todos los sectores técnicos involucrados. Sería absolutamente incomprensible que esta ley no se aprobara en la próxima sesión”, expresó.

El Gobierno de Aníbal Ibarra ha manifestado coincidir con los objetivos del proyecto de ley ya que comprenden los peligros de la incineración. Según la Dra. Silvia Ferrer, Coordinadora del Programa de Gestión de Residuos de la Secretaría de Salud del Gobierno porteño, “el tratamiento de los residuos de los hospitales municipales realizado en los mismos establecimientos por personal propio y con tecnologías distintas de la incineración representaría un importante ahorro en el presupuesto de salud porteño”.

El proyecto de ley que ya lleva varios meses en discusión en la Legislatura porteña tiene la firma de los Diputados Beatriz Baltroc (ARI), Juliana Marino (Peronismo Independiente) y Miguel Doy (Forja 2001).

Esta semana, los representantes de Greenpeace entregarán, además, a todos los Diputados de la Ciudad, un almanaque del año 2002 que incluye las fotos de las estatuas porteñas con los barbijos y una leyenda que reza “La Incineración enferma Buenos Aires”. “Es un llamado de atención sobre la importancia de aprobar la ley sin más demoras. Es tiempo de prohibir la incineración”, concluyó Verónica Odriozola.