Greenpeace denuncia la destrucción de los bosques escenificando un incendio en el Parque Rivadavia

Miles de árboles de todo el mundo "ardieron" en el día de acción mundial de Greenpeace contra la destrucción de la Amazonia

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Noticia - 29 abril, 2006
Greenpeace denuncia la destrucción de los bosques escenificando un incendio en el Parque Rivadavia

Miles de árboles de todo el mundo "ardieron" en el día de acción mundial de Greenpeace contra la destrucción de la Amazonia

Greenpeace simuló un incendio forestal que destruiría virtualmente al Parque Rivadavia, ubicado en el centro geográfico de la ciudad de Buenos Aires.  

Los voluntarios de Greenpeace rodearon varios árboles del parque con unos grandes paneles que simulaban llamas. El objetivo es denunciar la destrucción de los bosques del planeta, donde los incendios son un grave problema en nuestro país y en varias partes del mundo.

Este acto se ha repetido en multitud de ciudades de todo el mundo para llamar la atención sobre la “época de incendios” que se avecina, sobre todo en los bosques del norte de Argentina y en la selva tropical Amazónica, durante la cual millones de hectáreas de selva son quemadas para ser transformadas en cultivos de soja y zonas de pastoreo para el ganado.

Además de la pérdida de bosques y biodiversidad, la estación de los incendios provocará la emisión a la atmósfera de enormes cantidades de gases invernadero.

La acción se desarrolla simultáneamente en ciudades de Australia, Papúa-Nueva Guinea, Hungría, República Checa, Holanda, Alemania, Argentina, Brasil, Estados Unidos y Canadá, donde los activistas demandan la protección de los últimos bosques.

En 2002 se calculó que quedaban en el país alrededor de 33 millones de hectáreas de bosque, pero por año se transforman 250 mil, con lo cual la pérdida es contundente. Sobre todo en el Chaco Seco donde el 70% del bosque fue eliminado por la expansión agrícola. El Chaco Húmedo y la selva pedemontana de las Yungas forman parte también de la lista de áreas amenazadas.

La Selva Misionera alberga la más alta biodiversidad del país, pero sólo queda un 7% de la superficie original, y la mayor parte se encuentra en nuestro país, ya que en Paraguay y Brasil ha sido prácticamente destruido. A la destrucción del bosque para conversión en tierra de cultivo se le suma el reemplazo de selvas por forestaciones implantadas, para uso industrial.

“De los bosques no solo obtenemos una serie de bienes y servicios indispensables para nuestra supervivencia, como alimentos vegetales y animales, maderas, medicamentos y muchos productos más, sino que también juegan un papel fundamental en la regulación climática, el mantenimiento de las fuentes y caudales de agua y la conservación de los suelos. Por ello, las selvas y demás bosques son posiblemente el patrimonio natural más importante pero también el más amenazado y depredado por la mano del hombre”, señaló Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Biodiversidad de Greenpeace Argentina.

Grandes empresas productoras y exportadoras de soja como Cargill, Bunge y ADM son responsables de la creciente demanda de nuevas áreas para cultivar soja. La mayoría de esta soja es utilizada para la alimentación de los pollos, cerdos y vacas que componen la dieta de los países occidentales. Algunas de las mayores empresas productoras de pollos en Europa están usando esta soja importada directamente de la Amazonia. Mucha de esta carne de pollo termina en restaurantes de comida rápida como Kentucky Fried Chicken y Mc Donald´s .

Greenpeace sostiene que el uso de los recursos debe tener un carácter ordenado y sustentable, involucrando participativamente a las comunidades locales. Se deben proteger muestras representativas de cada ecosistema, utilizar sustentablemente los recursos naturales y restaurar los bosques y selvas destruidos y degradados.

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