Greenpeace denuncia la venta no informada de Alimentos Transgenicos.

Noticia - 20 julio, 2000
La entidad presentó a Knorr como caso testigo.

Greenpeace denuncia la venta no informada de Alimentos Transgenicos.

Greenpeace denunció este jueves que la empresa Refinerías de Maíz está vendiendo partidas de un producto de marca Knorr que contienen organismos genéticamente manipulados (OGMs), según lo confirma un análisis genético de un laboratorio independiente. La entidad reclamó a la firma que informe en sus etiquetas, tal como lo hace Knorr en Europa, la calidad genética de sus productos.

Los OGMs, conocidos mundialmente como comida Frankenstein, son aquellos organismos a los que se les ha injertado un gen extraño para generar propiedades ajenas a su estructura natural. Con esta técnica se trasladan, por ejemplo, genes de una planta a un animal o viceversa. No es posible calcular los riesgos sobre la salud. Entidades médicas han llamado la atención sobre alergias y resistencia antibiótica relacionada con la ingesta y liberación al ambiente de los OGMs.

"En el Reino Unido y en Bélgica, Knorr dice que sus productos no contienen organismos genéticamente manipulados, pero en la Argentina no sólo no se informa al consumidor si no que se los incluye a escondidas en alimentos de venta masiva, como el caso del producto Fideos con salsa Bolognesa", señaló Emiliano Ezcurra de Greenpeace.

Sospechando que Knorr en la Argentina estaba ocultando la procedencia de sus ingredientes, se realizaron a cuenta de Greenpeace, análisis de ADN en el laboratorio Genetic ID de los Estados Unidos. Los expertos encontraron rastros de soja genéticamente manipulada correspondiente al evento transgénico Soja RR (línea 40-3-2) patentada por la corporación Monsanto.

Simultáneamente, la misma marca publicitaba en Europa que sus productos están "libres" de OGMs, asegurando a los consumidores que no corrían ningún riesgo al ingerir los productos de marca Knorr.

Integrantes de la organización ecologista formaron una fila con los ojos vendados, teniendo cada uno un plato y una cuchara, esperando que un activista vestido como Frankenstein les sirviera alimento proveniente de una olla gigante con la inscripción "Knorr Experimento Genético".

"No podemos permitir que elijan por nosotros, que se ponga en riesgo innecesario a la salud y al medio ambiente. Por lo tanto, Greenpeace le exige a Knorr que etiquete de inmediato sus productos, y que anuncie, tal como lo hace en Europa, su voluntad de no utilizar OGMs", concluyó Ezcurra.