El contrato del INVAP con Australia implica la importación de residuos nucleares a la Argentina

El contrato del INVAP con Australia implica la importación de residuos nucleares a la Argentina.

Noticia - 10 octubre, 2000
Greenpeace denuncia que se viola la Constitución Nacional

Acción sorpresa en la central nuclear de Ascó (Tarragona)

La organización ecologista Greenpeace denunció hoy que el acuerdo entre la firma INVAP de Río Negro y el Gobierno de Australia para la construcción de un reactor de investigación en ese país incluye la importación de residuos radiactivos hacia la Argentina.

“Esto constituye una violación a la Constitución Nacional ya que la misma prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos nucleares” explicó Juan Carlos Villalonga, Coordinador de la Campaña de Energía de Greenpeace Argentina. “La Constitución Nacional en su Artículo 41 es clara en la prohibición de este tipo de importaciones”.

El INVAP ganó una licitación pública en Junio de este año para construir un nuevo reactor de investigación en Australia, en Lucas Heigths, una localidad ubicada a 35 kilómetros de la ciudad de Sydney. Dicho contrato recibió gran difusión pero nunca se habían conocido los detalles de la contratación.

Para Greenpeace esta situación significa violentar la Constitución Nacional y además, intenta comprometer al país a realizar determinado tipo de procesamiento de residuos nucleares que aún no han sido evaluados ni aprobados por los organismos específicos. En ese sentido, cabe recordar que la Ley Nacional 25.018, aprobada en 1998, establece los criterios para diseñar un plan de manejo de residuos radiactivos. Dicha ley establece la necesidad de definir un “Programa Nacional de Gestión de Residuos Radiactivos” que debe ser aprobado por el Congreso Nacional y eso aún no ha ocurrido. “Como se puede ver, el contrato del INVAP es un compromiso que excede las normas vigentes en Argentina”, agregó Villalonga.

El INVAP ya había sido denunciado por Greenpeace en el año 1997 debido a que puso en funcionamiento en la Provincia de Río Negro, en sus laboratorios de Pilcaniyeu, una “facilidad crítica”, un reactor experimental, sin contar con los permisos que la ley nacional sobre la Actividad Nuclear exigía para ese tipo de emplazamiento. “La política del hecho consumado es característica del accionar del INVAP”, señaló el vocero de Greenpeace.

La gestión del combustible gastado del reactor de Lucas Heights ha sido un punto conflictivo en Australia. Recientemente ante una consulta del Senado de ese país, la autoridad nuclear de Australia (ANSTO) señaló a los miembros del Senado sobre la cláusula que asegura que el combustible gastado no será almacenado ni reprocesado en territorio australiano.(1)

Según consta en los requisitos del contrato que el INVAP ha acordado con el Gobierno Australiano, de acuerdo al “Principal’s Project Requirements”, el contratista debe garantizar que el combustible gastado no debe permanecer en Australia de manera indefinida ni temporaria ni tampoco puede ser reprocesado en ese país.

Esta denuncia está siendo realizada también por la organización ambientalista FUNAM, de Córdoba, y organizaciones ambientalista de Australia, las que han estado realizando investigaciones y reclamando por una apertura informativa de las condiciones de la contratación.

Greenpeace ha enviado una nota a las autoridades del INVAP para conocer las condiciones exactas en que ha sido negociado el contrato para la construcción del reactor nuclear de Lucas Heights en Australia. Según las autoridades del INVAP, ese organismo presentó una propuesta para que el combustible retorne a la Argentina para su procesamiento para ser luego enviado nuevamente a Australia bajo la forma de residuos de nivel intermedio.

(1) El combustible a utilizar en el reactor es una mezcla de silicio-uranio. Una vez quemado en el reactor, ese residuo contiene radioisótopos de altísimo riesgo como el estroncio-90, cesio-137 y Plutonio-239.