Greenpeace usó una aplanadora para eliminar miles de lamparitas

Noticia - 31 enero, 2008
Exigimos la prohibición total de lamparitas incandescentes en el año 2010

Greenpeace usó una aplanadora para eliminar miles de lamparitas incandescentes.

Greenpeace reclamó hoy la total eliminación de las lámparas incandescentes para 2010, como primer paso para desarrollar un programa nacional de eficiencia energética que trascienda el “voluntarismo” al que se ha venido apelando desde el Gobierno Nacional.

Nuestros activistas destruyeron hoy con una aplanadora
miles de lámparas frente ante el Ministerio de Planificación y la Casa Rosada, para reclamar una ley nacional que prohíba la comercialización de las lámparas incandescentes a inicios del 2010.  

“La eficiencia energética es la respuesta más rápida a la demanda de energía en el actual contexto de escasez en el suministro y es el camino más eficaz para reducir las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) a la atmósfera, y así mitigar las graves consecuencias del cambio climático, dijo Rosario Espina coordinadora de la Campaña contra el Cambio Climático de Greenpeace.  

Entre las principales razones para reclamar la eliminación de las lámparas incandescentes del mercado, se destaca la rapidez con que se puede generar un ahorro en la demanda energética que puede ayudar a evitar el agravamiento de la crisis y a la vez estar eliminando un artefacto ya obsoleto y que produce un derroche de energía que resulta irracional en el actual contexto energético.

Además significa incorporar, en el mediano y largo plazo, medidas de eficiencia energética con tecnologías disponibles y que reemplazan eficazmente la iluminación convecional. Las lámparas de bajo consumo ofrecen la misma iluminación, pero consumen un 75 por ciento menos de energía.  

“Con la misma contundencia con que la aplanadora hoy sacó de circulación estas miles de lámparas incandescentes, creemos que así debe actuar el Gobierno y el Congreso Nacional para eliminar la totalidad de este tipo de lámparas, las que son una verdadera irracionalidad desde todo punto de vista” explico Espina.    

Las lámparas de bajo consumo tienen un alto potencial de ahorro que en muchos casos no representan un costo adicional y debido a la corta vida útil de las lámparas a reemplazar y a que la tecnología eficiente se halla disponible en el mercado, la sustitución puede realizarse en plazos relativamente breves.  


Asimismo, un programa progresivo de reemplazo de bombitas sólo a nivel residencial permitiría disminuir el consumo de energía eléctrica en una cantidad similar a la que representa actualmente la generación de la  Central atómica de Atucha I.  

“Canadá, Australia, Irlanda, Venezuela, Cuba y Nicaragua son algunos de los países que ya han establecido una fecha límite para la venta lámparas incandescentes”, sostuvo Espina.  

Greenpeace presentó su informe “Eficiencia Energética, Primer Paso”, que fundamenta las razones por las cuales la eliminación de las lámparas incandescentes es el primer paso necesario para avanzar hacia una política de eficiencia energética más amplia y así reducir la dependencia de los combustibles fósiles y mitigar los impactos del Cambio Climático Global.  

Las mil lámparas destruídas en nuestra protesta fueron reemplazadas por una cantidad similar de lámparas bajo consumo que fueron donadas a las organizaciones APAER (escuelas rurales), MOCAR (Movimiento de Cartoneros), Responde (pueblos rurales) y el Comedor los Piletones, quienes se encargarán de distribuirlas en los sectores que menos recursos para realizar un reemplazo de lámparas de manera inmediata.

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