Preocupa la postura de los países de Latinoamerica frente a la reunión sobre cambio climático

Noticia - 13 junio, 2000
Las oficinas nacionales y regionales de Greenpeace, Amigos de la Tierra, el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales y más de 50 organizaciones latinoamericanas se oponen al uso de la región como área de depósito del dióxido de carbono emitida desde los países industrializados.

Morsa en el flujo de hielo; tour de Greenpeace investigando los efectos del cambio climático. Tamaño: 1000x683. Peso: 198Kb.

Más de cincuenta organizaciones de América Latina se opusieron a la inclusión de los Ilamados "sumideros" de carbono entre los mecanismos de inversión que podrían realizar los países industrializados en el Tercer Mundo, y que serán motivo de discusión la semana próxima en la VI Conferencia de las Partes del Convenio sobre Cambio Climático, que auspicia la ONU.

Así lo hace notar un documento recientemente enviado a las delegaciones de los gobiernos de la región que participarán de las negociaciones sobre cambio climático, en la Haya (Holanda). El texto fue firmado por más de cincuenta organizaciones no gubernamentales (ONGs) dedicadas a la protección del ambiente y de la economía de la región.

La Sexta Conferencia de las Partes de la Convención sobre Cambio Climático (COP6) tendrá lugar entre los días 13 y 24 del corriente mes. La misma será una reunión crucial para definir asuntos que hacen a la puesta en vigencia de las obligaciones que les corresponden a los países industrializados para reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero causantes del cambio climático.

El documento señala que "algunos de nuestros gobiernos están tratando en el momento de hacer acuerdos con algunos países industrializados -especialmente los Estados Unidos- para poner nuestros bosques y nuestra tierra a su servicio y ayudarlos a no cumplir con su reducción de emisiones". Para las ONGs, es un error favorecer el uso de los "sumideros" ya que no aseguran la conservación de los bosques, ni resuelven el problema del cambio climático en el planeta.

Según las organizaciones firmantes, el primer problema que plantean los "sumideros" es que debilitan el esfuerzo para reducir el uso de combustibles fósiles. Por el contrario, su propósito es permitir que los países industrializados "cumplan" con sus compromisos de reducción de emisiones sin realmente reducirlas en la medida acordada.

Además, según el diagnóstico de los expertos de estas ONGs, las plantaciones de monocultivos de árboles de rápido crecimiento realizadas a gran escala -uno de los "sumideros" favoritos de muchos negociadores- "constituyen una grave amenaza a los bosques y a los pueblos que los habitan. En la región este tipo de plantaciones ya han demostrado ser causa de deforestación. Bosques primarios y secundarios han sido eliminados y sustituidos por monocultivos de árboles".

El documento señala también que "este tipo de plantaciones han impactado en la vida de la gente y sus recursos, incluyendo pérdida de biodiversidad, disminución en los cursos de agua, empobrecimiento del suelo y la apropiación de las tierras de las comunidades locales".

Según las organizaciones firmantes, para algunos gabiernos del Norte los "sumideros" son un mecanismo que a muy bajo costo les permite evitar tener que cumplir con las compromisos de reducción de sus emisiones. Por su parte, algunos gobiernos del Sur lo ven como una forma de ganar algún dinero por la venta de sus servicios de "basureros" de carbono, lo cierto es que las inversiones en tecnologías limpias serían mucho más importantes, pero eso representa un mayor costo para los países industrializados.

La forma de reducir el uso de combustibles fósiles es reemplazarlos lo antes posible por fuentes de energía ambientalmente limpias y renovables. Este cambio es técnicamente viable, pero poderosos intereses -como la industria petrolera- y un número de gobiernos de los países industrializados se oponen a éste enfoque, sosteniendo que resultaría demasiado caro.

La actual ronda de negociaciones sobre el clima parece hasta ahora estar más centrada en los sumideros que en la reducción de las emisiones de carbono, los derechos igualitarios a la atmósfera, la eficiencia energética o la adopción de energías renovables, limpias y de bajo impacto, que es de lo que se debería estar discutiendo.

La Convención sobre Cambio Climático parece haberse olvidado de que su tarea es asegurar que las futuras generaciones hereden un planeta digno de vivir y han reducido las discusiones a meros costos y beneficios para las empresas, dicen las ONGs.

Muchos gobiernos de la región parecen estar más propensos a aceptar unas migajas de los países industrializados -a cambio de convertir a sus países en basureros de carbono- que a exigirles que cumplan con sus compromisos para evitar el desastre climático anunciado. El documento de estas entidades señala que los gobiernos deben entender que la Convencion sobre Cambio Climático no es un mercado para comercializar créditos de carbono, sino un foro para abordar un problema real que ya está afectando a miles de personas y del que depende el futuro de la estabilidad de los ecosistemas de cada región del planeta. "Deben entender que el futuro de la humanidad no es negociable", afirma el texto.

(1) En 1997, los gobiernos de los países industrializados finalmente se comprometieron a reducir sus emisiones mediante un acuerdo internacional: el "Protocolo de Kioto". Pero simultáneamente se introdujo el denominado "Mecanismo de Desarrollo Limpio" (MDL) a fin de evitar cumplir esos incluso insuficientes compromisos. Este mecanismo no es más que un permiso para contaminar. En lugar de cortar las emisiones, ellos podrían "compensar" dichas emisiones implementando proyectos en otros países. La presión por incluir los "sumideros" en este mecanismo significará poder realizar proyectos con bosques, plantaciones forestales y suelos, los cuales, se afirma, actuarían como "sumideros de carbono". Estas actividades poseen enormes dificultades para asegurar un beneficio real para la mitigación del cambio climático y por el contrario generará incentivos para destruir bosques nativos. (2) Las organizaciones firmantes son de la Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay, Nicaragua, Venezuela, Uruguay, Mexico, Costa Rica, Ecuador y Colombia. (3) Disponibles en estos contactos el documento completo de la declaración de las organizaciones no gubemamentales de la región.