Protesta de vecinos y Greenpeace en Bahía Blanca por la contaminación que genera la empresa Belga Solvay.

Noticia - 6 diciembre, 2000

Greenpeace dio a conocer los resultados de las nuevas muestras tomadas en la planta de Solvay Indupa en Bahía Blanca y manifestó que esta empresa sigue contaminando, no obstante las denuncias realizadas hace dos años por esta organización ambientalista.

Los resultados de las muestras señalan que la planta ha venido descargando metales pesados y compuestos organoclorados directamente al ambiente. Greenpeace ha monitoreado la planta en 1996, en 1998 y en este año. Los resultados indican que se siguen descargando metales pesados, como el mercurio; y compuestos organoclorados que son muy tóxicos, como el hexaclorobenceno. Las muestras de este año revelan la presencia de cloruro de vinilo, uno de los compuestos para la fabricación del PVC.

Además de estos tóxicos, que son empleados deliberadamente para producir cloro y PVC, otros trabajos han documentado la emisión de dioxinas y furanos en este tipo de industrias. Estos compuestos, conocidos como contaminantes orgánicos persistentes, quedan por largo tiempo en el ambiente, se acumulan en la grasa de los animales, contaminan los alimentos y terminan en los cuerpos de los bebés a través de la leche de las madres.

"Estamos aquí en solidaridad con la gente de Ingeniero White para enviarle a Solvay Indupa un mensaje muy claro: que paren de contaminar", dijo la bióloga Verónica Odriozola, especialista en tóxicos de Greenpeace. Según la experta, "en esta planta comienzan también los enormes problemas ambientales y sobre la salud que origina el PVC durante su producción, su empleo y su disposición final. Estos contaminantes son directamente vertidos al ambiente, e impactan en el ecosistema, en los niños y en las futuras generaciones".

"Queremos que Solvay Indupa deje de contaminar o se vaya de esta localidad", dijo por su parte Alejandro Díaz, Presidente de Vecinos por la Vida, una organización de vecinos de Ingeniero White, a pocos kilometros de Bahía Blanca, en el sur de la provincia de Buenos Aires.

La acción se desarrolla en momentos en que los gobiernos de más de 120 países negocian en Johanesburgo (Sudáfrica) los términos de un convenio para eliminar tóxicos como el HCB, las dioxinas y los furanos. "Las negociaciones se cierran, pero la contaminación sigue", dijo Odriozola al presentar los resultados con la comunidad withense.

Bahía Blanca es la cuarta escala en Argentina de la nueva gira contra la contaminación que Greenpeace está realizando desde hace dos semanas. Además de apoyar el reclamo de las poblaciones locales que defienden su derecho a no ser envenenados por las industrias, la gira de Greenpeace pide al Presidente Fernando de la Rúa la adopción de un Plan Nacional de Vertido Cero, impulsando la sanción de dos leyes que permitan llevar a cero los vertidos tóxicos a los cursos de agua. "Si estas leyes se aprobaran, las empresas como Solvay Indupa se verían obligadas a reducir los tóxicos que emplean y por lo tanto las emisiones al ambiente se reducirían", manifestó Odriozola.

SOLVAY: UNA OSCURA HISTORIA EN AMÉRICA LATINA

Solvay lleva un pésimo historial de faltas ambientales en Latinoamérica.
En la Argentina, ya en 1998 Greenpeace denunció públicamente y en la justicia a la planta de Solvay Indupa por descargar mercurio y compuestos clorados en el ambiente.

En agosto pasado, una explosión en un caño de esta planta causó el escape de gas de cloro en Bahía Blanca. Debido a que el viento corrió hacia el océano, la gente no se vio directamente afectada.

En Brasil, en 1998, Greenpeace reveló descargas directas de mercurio y organoclorados en el río adyacente a una de sus plantas. Además, la organización ambientalista la denunció ante la Justicia por ser la fuente de contaminación de dioxinas en partidas de leche alemana, detectadas en marzo de 1998. Como resultado de la investigación, Solvay Brasil debió firmar en diciembre de 1999 un documento legal en el que se compromete a limpiar el sitio.