Soja transgénica: Greenpeace acusó a Monsanto de “chantajear" al Gobierno Argentino con su anuncio de irse del país

Noticia - 19 enero, 2004
Greenpeace denunció que la verdadera intención del gigante norteamericano de los transgénicos es quedarse con una parte de los beneficios del productor local y legalizar el maíz transgénico RR, liberado clandestinamente a principios de 2001

Greenpeace acusó este martes a la empresa norteamericana Monsanto de “chantajear” al gobierno nacional en un intento desesperado para que apruebe la liberación del maíz transgénico RR y quitarle al productor agropecuario la libertad de guardar semillas de soja RR.

“El anuncio es falso, es un chantaje... Monsanto dice que se va del país porque existe el mercado ilegal. El argumento es de una inconsistencia absoluta, dado que fue la misma empresa norteamericana la que liberó en forma ilegal el maíz transgénico GA21 resistente al glifosato. Las autoridades reconocieron la veracidad de nuestra denuncia, pero hasta ahora Monsanto no recibió ninguna penalidad”, dijo Emiliano Ezcurra, coordinador de la campaña de Biodiversidad de Greenpeace.

La organización le solicitó al secretario de Agricultura Miguel Campos que actúe con toda la severidad posible y que penalice a Monsanto por esta liberación ilegal descubierta a principios de 2001.

“La cadena de impunidad con la que se benefició Monsanto durante el gobierno de De la Rúa fue escandalosa: la empresa violó el marco regulatorio argentino en materia de transgénicos al liberar el maíz RR. Increíblemente, ahora busca que la actual administración lo apruebe”, afirmó Escurra.

El verdadero problema de Monsanto, y que no quiere explicitar, es que la Ley de Semillas argentina le permite al productor guardar una parte de su cosecha para resembrar en la campaña siguiente, sin perder rendimiento ni pagar derechos de propiedad intelectual al semillero.

Este es el caso del trigo y la soja, en el que la naturaleza juega a favor del productor, porque no puede hacer lo mismo con el maíz o el girasol, donde la semilla es híbrida y necesariamente tiene que comprar la semilla todos los años.

La ley de semillas argentina favorece a pequeños y medianos productores, que no son los que originan este mercado negro que atormenta a Monsanto. Un pequeño productor no tiene estructura ni tampoco interés en seleccionar lotes para hacer semillas en vez de venderlas como grano. Las semillas requieren diferentes condiciones de cosecha y almacenamiento, algo que un productor chico no puede hacer.

"Monsanto ataca directamente al pequeño productor y presiona al gobierno para que se olvide de la ilegalidad en la que la compañía estuvo involucrada con el Maíz RR GA21 y se lo apruebe lo antes posible. Este híbrido evitaría a Monsanto no solo que el productor se guarde semilla para la próxima cosecha sino mejorar las ventas de su herbicida estrella, el glifosato, dado que como todo cultivo RR debe ser utilizado con ese herbicida", dijo Ezcurra.

“En momentos en que la Argentina comienza a dar signos de recuperación económica, Monsanto agita los fantasmas del 2002 desparramando miedo hacia la comunidad internacional y los productores a través de sus declaraciones de mala fe”, señaló el dirigente de Greenpeace.

"Monsanto sigue actuando irresponsablemente. En 1996 presionó para la entrada de la soja transgénica en la Argentina, lo hizo con la bandera de la lucha contra el hambre, el beneficio a los productores y al ambiente; ahora que los números no le cierran, Monsanto quiere cambiar las reglas del juego y muestra su verdadera intención: el dominio a través de las patentes, la herramienta perfecta para que los productores siempre dependan de ´estar al día´ con Monsanto en el pago de las regalías", agregó.

Luego de siete años de adopción de la soja transgénica, la Argentina ha visto desaparecer miles de hectáreas de bosques y gran parte de su divesidad agrícola bajo los monocultivos de soja, con record de fumigación del glifosato en nuestro suelo, incremento en el desempleo rural y concentración de la tierra. "Claramente las cifras del boom de la soja no son todas positivas. Ahora los pequeños productores verán restringida su ´luna de miel´ con la soja ya que Monsanto busca quitarles para siempre la posibilidad de guardar semillas libremente", concluyó.

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