¡Hola!

Comenzamos el año con una edición de Voluntarios en Acción dedicada a la visita del Esperanza a la Argentina. Un gran número de voluntarios pudieron participar de los Open Boats, por lo que seguramente esta edición les traerá un montón de lindos recuerdos. Sin embargo, para quienes no pudieron estar presentes, les dejamos un pequeño resumen de lo que fue un intenso mes de trabajo en Mar del Plata, Rosario y Buenos Aires a bordo de este emblemático barco. ¡Que lo disfruten!
 
Febrero 2016
 
                                                                                                        por Rosario (Bahía Blanca)
 
El Esperanza pasó por la Argentina con un objetivo muy claro: denunciar la gran problemática ambiental que sufre el país. Los bosques de Argentina se encuentran en peligro. Nuestros bosques nativos están desapareciendo a una escala tan grande que nos encontramos en emergencia forestal. Es por eso que uno de los barcos emblema de Greenpeace vino a concienciar sobre la problemática, tocando puerto primero en Mar del Plata, luego en Rosario, y finalmente en Buenos Aires.

A pesar de la lluvia y el calor, fueron miles las personas que lo visitaron día a día en los tres puertos. Luego de pasar por la carpa de registro, los visitantes se encontraban con un túnel sensorial, ¿de qué? ¡De un bosque! Así, pudieron ver, escuchar y palpar las cosas a su alrededor tal como si se encontraran dentro de uno. Con reguladores de temperatura y humedad, plantas y sonidos de las aves autóctonas del lugar, esta pequeña experiencia sin dudas fue la mejor bienvenida.

A medida que iban pasando por las diferentes estaciones recibían, de parte de los voluntarios y miembros del staff, charlas informativas acerca del trabajo de Greenpeace en su campaña por los bosques. Además, podían ver imágenes de la destrucción de los bosques nativos, y sacarse su propia fotografía como activistas usando, por ejemplo, los cascos de los jaguares. Los videos informativos y la experiencia de cada uno de los voluntarios logró enriquecer aún más la experiencia de los visitantes.

Luego de pasar por las diferentes carpas, y una vez recibida la charla sobre seguridad, los visitantes podían abordar al barco y recorrerlo a medida que avanzaban por cuatro estaciones diferentes. En estas estaciones, ubicadas en el hangar, en la proa, en la popa, y en el puente de mando, entre otros sectores, se los informaba acerca de muchas cuestiones vinculadas al Esperanza y a Greenpeace pero, sobre todas las cosas, se les hacía saber la vital importancia que tiene para nosotros la contribución de la gente.

Los Open Boats transcurrieron durante casi 30 días, todos ellos de mucha intensidad. A pesar de los inclemencias del tiempo, logramos que más de 20.000 personas tuvieran la grata experiencia de visitar el Esperanza, de involucrarse un poco más con la Organización, de conocer nuestro verdadero trabajo, y de vernos a todos nosotros recibirlos con nuestras convicciones en su máxima expresión.

Todo esto se logró gracias al gran trabajo del staff, de los voluntarios y, por supuesto, también de la tripulación. Entre todos logramos que estos Open Boats fueran una experiencia inolvidable, tanto para los visitantes, como para nosotros mismos.

El Esperanza vino para alertar sobre el peligro de la deforestación en Argentina pero, además, vino para unir a todos los que hacemos Greenpeace a lo largo y ancho del país, para acercar a las personas a nuestro trabajo cotidiano por el medio ambiente, y para darnos la certeza y la esperanza de que debemos seguir luchando incansablemente por un futuro mejor.
 
 
 
                                                       Por Xiomara y Natalia (Bogotá)
 
Ellos son Nany Palazzini, Gera Fernández, Sol Vargas, Manu Zalazar y Ema Almirón, algunos de los voluntarios de Córdoba, Rosario y Buenos Aires que dieron charlas en el Esperanza. Acá nos cuenten cómo vivieron la experiencia:
 
  1. ¿Qué charla te tocó dar en el Barco? ¿Cómo fue la relación con los visitantes? ¿Pudiste interactuar con ellos, responder sus preguntas?
     
Sol: Me toco dar la charla del Hangar. La relación con los visitantes fue muy buena, ya que venían con una sonrisa enorme a pesar de la espera de hasta 5 horas. Pude interactuar con ellos perfectamente y responder todas sus preguntas.
 
Ema: Me tocó dar la charla en el puente en los 4 Open Boats que presencié. La verdad que todos los visitantes que acudieron a este fantástico encuentro llenaron de luz al Esperanza, así que estoy muy agradecido por ello. Pude interactuar con ellos ya que el puente tiene muchos aparatos de navegación y siempre surgían preguntas.
 
Nany: Al comienzo estuve de locutora, guiando a las personas desde las carpas hacia la charla de seguridad. Luego me asignaron dar la charla del hangar. Fue sumamente motivador, tanto el trabajo en equipo que logramos con los demás compañeros, como así también la reacción de la gente. Es increíble, después de 5 horas como máximo de hacer cola bajo las condiciones climáticas que tocaran, la gente llegaba a la penúltima charla (hangar) con una sonrisa, súper atenta y predispuesta. En varias ocasiones, ya sea cuando me tocaba dar la charla a mí o a mis compañeros, la gente participaba y se sacaba todas las dudas, nos brindaban su apoyo, pedían sacarse fotos, o se nos acercaban emocionados agradeciéndonos.

Gera: En la ciudad de Mar del Plata me tocó dar la charla en el puente de mando, lugar donde se gobierna el barco. La relación con los visitantes ha sido excelente, se aguantaron el calor, el frío, la lluvia y el tiempo de espera; fueron unos verdaderos activistas arriba del barco. He tenido innumerables interacciones con los visitantes, ellos relatándome sus experiencias dentro del barco, y yo las mías como voluntario. En la ciudad de Rosario participé cumpliendo el rol de prensa junto a dos compañeras, pero como se necesitaban manos terminé haciendo de todo un poco, como organizando la fila, brindando alimento y agua a mis compañeros, armando y desarmando las carpas del evento.

Manu: Estuve en el Open Boat de Mar del Plata, los primeros dos días, y los 4 OB de Buenos Aires. Di las charlas del hangar y del helipuerto. Aunque había muchos datos técnicos, en ambas charlas siempre dedicamos algunos minutos para contar nuestras experiencias personales y trasmitir lo que se siente ser parte de Greenpeace. La gente escuchaba atentamente, respetuosa y, cuando se animaban, preguntaban, sobre todo cuando hablábamos de los riesgos que asumimos los activistas durante las acciones. Contestábamos en primera persona para que entiendan que somos personas comunes, que estamos convencidos de lo que estamos haciendo y que estamos dispuestos a afrontar lo que sea por la causa, sabiendo que muchas personas nos apoyan.
 

 
  1. ¿Recordás alguna anécdota sobre tu participación en el Open Boat?
     
Nany: ¡Sí, tengo muchas! Durante un descanso tratamos de entablar una charla en inglés con dos de los tripulantes del barco. Éramos 5 voluntarios tirando frases entrecortadas en inglés y castellano conjuntamente con ellos, ¿se lo imaginan? Terminamos a las risas. ¡¡Tengo que poner en práctica el idioma urgente!! Jajaja.

Sol: Recuerdo las caras tan atentas escuchando y las lágrimas de algunas personas que nos devolvían un gracias inmenso por nuestra labor como activistas. De la mano de eso siempre venía la pregunta: ¿me puedo sacar una foto con ustedes y con el escudo? 
 
Manu: El primer finde en Buenos Aires hizo mucho calor, con más más de 6 horas de fila, y el primer sábado hubo gente que llego a las 5.30 am para entrar. Al enterarme, comencé a preguntarle a todos los grupos el tiempo de espera. Todos y cada uno de ellos contestaba orgulloso la cantidad de horas que había esperado bajo el sol, sin haber almorzado, con chicos chiquitos, personas mayores, gente que vino desde muy lejos. Todos con una sonrisa. Ver a tanta gente agradecida y contenta por estar ahí me emocionó, y en más de una charla se me quebró la voz. No me quedaba más que agradecer el aguante. Les contaba que verlos a la cara era ver la cara de todas las personas que nos apoyan, y que íbamos a recordarlos a todos durante nuestras acciones y trabajo diario para saber que no estamos solos, que somos miles defendiendo el medio ambiente.
 
Ema: La anécdota que me llevo es que mi madre pudo subirse al barco y escuchar la charla con mucho orgullo ya que no solo hablábamos sobre los instrumentos de navegación, sino que también contábamos una pequeña historia sobre Greenpeace y su acción en el Atolon de Mururoa, por allá en 1995. Hace 6 años que realizó acciones en Greenpeace Argentina, y cada vez que me iba mi madre se ponía mal, tenía miedo y hasta me decía que no vaya, pero después de escuchar la historia, ver lo que es GP, saber qué hacen sus activistas por la causa y por el mensaje que quieren dar, todos estos sentimientos se le fueron, y comenzó a sentir confianza y orgullo.
 
Gera: Si, recuerdo a dos señoras de 90 años que, con mucha dificultad, subieron escalón por escalón para llegar a nuestra estación de charlas y, agradecidas enormemente por lo que estábamos haciendo, recuerdo la frase de una de ellas: “ustedes tienen la conciencia que a nosotros nos faltó”. Otra anécdota fue conocer a un capitán tan humilde y compañero como Daniel, siempre tan amable con todos.

 
  1. ¿Qué vivencias te dejó el Open Boat? ¿Sentís que esta experiencia impactó en tu rol como voluntario?
     
Gera: Las vivencias fueron buenas. En este tipo de eventos resalta el trabajo en equipo y la buena predisposición del voluntario (¡pasamos por todos los climas!). No ha impactado, sino que ha reforzado mis valores hacia Greenpeace.

Manu: Todas estas experiencias no hacen más que enseñarte que somos muchos trabajando para esto, que formamos parte de un equipo gigante, que somos miembros de una ONG que hace 40 años que es fiel a sus principios. Para muchos participar de esto fue un sueño cumplido, para mí lo fue.

Sol: Me dejó la vivencia del trabajo en equipo. Gracias a todos salieron los OB como salieron, cada uno con su particularidad, todos distintos y con mucho encanto de lo que es el trabajo de los voluntarios y de las cosas que podemos llegar a hacer cuando aunamos nuestras fuerzas y voluntades. Sí impacto, ¡¡¡como toda cosa grosa que hacemos!!! Claramente en el buen sentido.
 
Ema: La llegada del barco tuvo mucha repercusión en Argentina y mucha más para su grupo de acciones, ya que tuvimos la suerte de embarcar y entrenar en el barco. Esto llevó a que el equipo de escalada y de náutica trabajen juntos por primera vez, dando una mayor unión para lo que es GP Argentina. Conocí cientos de voluntarios nuevos y, de seguro, esto impactó positivamente en mi rol como voluntario ya que me da más fuerza para seguir con esta locura por muchos años más.
 
Nany: Vivencias me dejo muchas, como así también experiencia. Es increíble lo que un sentimiento de lucha puede provocar cuando nos juntan a todos y ese sentimiento se comparte. Me llevo el trabajo en equipo de nosotros, los voluntarios, como así también la atención y el compañerismo de los tripulantes que nos abrieron la puerta de su casa. También la lealtad de la gente para con nosotros y las ganas de querer cambiar. Ni hablar lo que te produce estar en el Esperanza, todavía no encuentro una palabra que lo describa. Todo tipo de actividad que te alimente el sentimiento te ayuda a mejorar y crecer como voluntario y activista. Debemos recordar por qué estamos acá y por qué nace Greenpeace. Somos voluntarios, reclamando pacíficamente el desastre ambiental que está sucediendo en diferentes partes del mundo. Greenpeace tiene que volver a las acciones no violentas. ¡¡Vamos los voluntas, que trabajando en equipo podemos!!
 
 

"El trabajo de nuestros voluntarios en todos los Open Boat fue sobresaliente. Sus caras de alegría y entusiasmo, bajo el sol de Rosario y Buenos Aires o la lluvia de Mar del Plata, funcionaron como aliciente para quienes nos visitaron. Asociar a casi 2.100 personas en todo el tour no hubiera sido posible sin el trabajo, la amabilidad y el ánimo de todos ellos. Sea en alguna carpa o en las pasarelas del barco, a las 8 de la mañana o las 12 de la noche, siempre encontré a un voluntario feliz.
 
En lo personal y desde el área de Fundraising quiero agradecerles por dar aquello que es más valioso que el dinero: entregarse uno mismo, su tiempo, su cuerpo y su alma. El trabajo de los voluntarios, al igual que el apoyo económico de nuestros socios, son fundamentales para Greenpeace. Solo juntos como equipo lograremos salvar el planeta. ¡Muchas gracias a todos!"
 
 
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