Jessica Licette Cuastuza cuenta qué se siente participar en una acción de Greenpeace. En esta ocasión se refiere específicamente a la actividad de la semana pasada en Plaza Bolívar para pedirle a los senadores de la comisión séptima que voten a favor de la salud y en contra del asbesto. Sus palabras son emocionantes. ¡Sigue leyendo!

El pasado 19 de septiembre tuvimos la oportunidad de participar en una acción que Greenpeace Colombia en conjunto con voluntarios de Greenpeace Argentina, realizó en pro de la prohibición del asbesto en la fabricación de materiales de construcción en nuestro país.

Infórmate más sobre el asbesto y nuestra campaña para su prohibición, haciendo click aquí.  

Esta intervención fue particularmente innovadora para nosotros los voluntarios colombianos, quienes cada vez tenemos un interés más acentuado en que las acciones que acompañen a las campañas, tengan esa índole de ímpetu y si se quiere, de provocación, entendiéndose esta como un llamado de atención serio a la comunidad y en especial a las entidades responsables de tomar las decisiones al respecto. La actividad de este día fue diferente porque consistió en escalar y desplegar una enorme bandera colombiana con el mensaje: “Senadores: ¡Colombia sin asbesto ya!”, sobre dos de los mástiles dispuestos en plena Plaza de Bolívar de Bogotá, epicentro histórico, cultural y político de nuestro país y circundada entre otros por el Congreso de la República, lugar en donde en contados días se revisará el Proyecto de Ley “Ana Cecilia Niño” que busca precisamente la prohibición del asbesto.

Pídele a los senadores que voten a favor del proyecto de Ley Ana Cecilia Niño para prohibir el asbesto, haciendo click aquí:

Nos reunimos muy temprano esa mañana para los preparativos, división de roles e instrucciones; durante esas horas pudo sentirse una atmosfera llena de expectativa, quizás por prever una posible respuesta o bloqueo de la Policía y porque en general, cada voluntario percibe y elabora una idea de lo que puede suceder. Luego nos trasladamos a la Plaza en donde rápidamente nos dispusimos, viendo como poco a poco los transeúntes se detenían con curiosidad para observar lo que estaba sucediendo. Allí permanecimos alrededor de dos horas de pie, estáticos, acompañando con carteles alusivos y rodeando a los escaladores, con el sol de mediodía sobre nuestras cabezas, pero convencidos de que manifestarnos en pro de esta causa es fundamental y marca un precedente por donde quiera que se le mire. La hora de la actividad fue propicia, puesto que es una franja horaria de alta confluencia y por lo mismo, muchos bogotanos y turistas tuvieron la oportunidad de acercarse, preguntarnos qué era el asbesto, por qué estábamos allí, etc.Incluso varios aprovecharon la ocasión para llevarse su fotografía de recuerdo con la gran bandera desplegada y el mensaje de Greenpeace de fondo.

El arribo de miembros de la Policía no se hizo esperar, varios de ellos con un tono hostil y despectivo. Fue algo difícil de manejar internamente para muchos de nosotros, pues su objetivo era anular la actividad; encontrarlos era una posibilidad, pero cuando se está directamente frente a los hechos, los ánimos empiezan a caldear…es la naturaleza humana. Por fortuna, estos sentimientos generados comienzan a neutralizarse, porque recordamos que Greenpeace es ante todo una organización pacifista, razón por la cual tenemos la enorme responsabilidad de brindar nuestro ejemplo y de responder con la mayor de las diplomacias siempre y en todo lugar.

 Lograr la ejecución pacífica de la actividad, llevar un mensaje puntual dirigido al Senado de la Republica, pero sobre todo, transmitir a la población mensajes de esta naturaleza, son repercusiones altamente valiosas que acciones así  dejan a su paso; poder compartir con un público que en la mayoría de los casos no tiene conocimiento sobre la existencia de esta problemática, explicar el mensaje de fondo, difundir lo que es en verdad una sustancia como el asbesto y cuáles son sus nefastas consecuencias, son labores que como grupo debemos seguir realizando. El poder está en el conocimiento y por eso mismo, la difusión y alcance que podamos darle a nuestras campañas y en general a las situaciones que emporios industriales y políticos quieren seguir ocultando, deben seguir siendo nuestra causa y nuestra motivación principal y permanente.

Agradecemos a Greenpeace por hacernos parte de sus luchas y de sus ideales. Juntos podemos seguir visibilizando lo que otros quieren ocultar y con lo que arrasan todo lo que esté a su paso. Seguiremos firmes y convencidos de que no actuar y callar no son los caminos. Atreverse, alzar la voz y resistir, son en esencia los pilares de todo cambio, así que como bien lo citaJosé Marti, “Vale más un minuto de pie, que una vida de rodillas”.

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