Van y vienen. No se quedan quietos. Pintan banners, salen a la calle, juntan firmas, diseñan, se reúnen, piensan ideas, madrugan, trasnochan y no paran un minuto. Si tuviéramos que elegir una expresión para definirlos ésta sería: “¿Te ayudo?”. Así son nuestros voluntarios, una infinita fuente inspiración y aprendizaje para todos.

Mira esta foto: una señora de Mar del Plata (Argentina) abraza a un voluntario de Greenpeace agradeciéndole por nuestra labor.

 

 

¿No lo dice todo? ¿Qué emociones te transmite?

Lo más fuerte de la foto es que muestra el contacto, el abrazo, la conexión de dos personas que se unen por un bien común más grande porque se sienten parte de un todo que las excede y al que es necesario proteger.  La relación, el vínculo, la conexión con el otro, es uno de los elementos más importantes del voluntariado. Y este valor está cada vez más desgastado en nuestras sociedades modernas, consumistas y tecnológicas. Sin embargo, es necesario recuperarlo porque reconforta, hace bien.

 

Es difícil expresar con palabras todo lo que significan los voluntarios para nosotros: eternos guerreros en la lucha por el cambio.Todos podemos hacer algo para que el planeta esté mejor y para contribuir al futuro de todos. Y esto es lo que nos demuestran nuestros voluntarios día a día. Ponen el cuerpo y dejan el alma en cada actividad que realizan y lo hacen porque se sienten parte del cambio y creen profundamente en él. Crean lazos con la comunidad y se comprometen con ella porque eso redunda en mayor bienestar para la naturaleza y las personas.

 

Creen que un mundo mejor es posible sólo a través de las acciones concretas y se esfuerzan por integrar sus proyectos personales con la tarea altruista de aportar a la construcción de un planeta más verde y en paz.

 

Por estos y muchos otros motivos es que los admiramos y les agradecemos el trabajo que realizan por el medioambiente y las personas.

 

¿Te gustaría sumarte como voluntario? ¡Haz click aquí!

 

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¡FELIZ DÍA, VOLUNTARIOS!