¡El Esperanza en acción!

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Noticia - 9 octubre, 2011
Felipe Vallejo nació en Ecuador y desde chico soñó con trabajar en Greenpeace. Hoy es miembro de la tripulación que navega el Océano Pacífico en una campaña para proteger el atún, una especie que, por la pesca irresponsable, está al borde de la extinción. Felipe comparte con nosotros sus experiencias a bordo del Esperanza, uno de los míticos barcos de Greenpeace. Ésta es la segunda entrega ¡No te lo pierdas!

¡Hola, Aquí estoy transmitiendo desde el Esperanza nuevamente! Les cuento que como éste es un barco grande, donde convivimos más de 30 personas, todos hacemos de todo. Aunque tengas una posición definida, cuando se te necesita para otra cosa tienes que estar disponible. Esto va desde el capitán hasta los voluntarios y va desde cosas como la limpieza diaria o ayudar en la cocina hasta pilotear los botes o hacer guardias a medianoche.

Por la mañana temprano, después de desayunar, nos repartimos las tareas de limpieza a bordo del barco. Y en esto participan hasta los periodistas que a veces nos acompañan (ahora tenemos dos, de Nueva Zelanda) que  Después cada uno va a su respectiva función, algunos a la oficina, otros a los talleres, otros a la sala de máquinas o al cuarto de control, otros a llenar los tanques de buceo, otros a pintar carteles o al puente a montar guardia de observación (buscar barcos pesqueros con los binoculares), etc.

Adrián, panameño de 33 años, es el primer oficial de navegación.

Api, de 25 años, es voluntario de Fiji, asistente de cocina.

Rigoberto, panameño y segundo ingeniero a bordo.

Pero cuando encontramos un blanco y decidimos hacer una protesta, las rutinas quedan de lado y todos nos ponemos en acción. Así sucedió el otro día.

Mientras navegábamos el Pacífico Sur, encontramos un pesquero taiwanés usando un palangre, un arte de pesca en el que se tiende una línea principal (¡en este caso tenía 160 km. de largo!) de la que cuelgan miles de anzuelos con carnada. Después de algunas horas se saca para ver qué ha caído. Con este método hay muchísima pesca incidental y además de la especie dirigida - el atún - mueren tiburones, tortugas, aves marinas y más.

Por eso, cuando vimos al pesquero decidimos bajar los botes para protestar y solicitarles que salieran de este área. Como los camarógrafos estaban en el helicóptero a mí me tocó tripular uno de los botes y filmar y tomar fotografías. Transcurrieron 8 horas en el agua hasta que el capitán nos invitó a revisar sus registros y bodegas de pesca, en los que comprobamos que casi todo estaba en orden. Afortunadamente tampoco encontramos aletas de tiburón, una desagradable escena que casi siempre vemos en estos barcos. Amy -nuestra voluntaria taiwanesa - le informó al capitán sobre nuestra campaña para que estas zonas se conviertan en reserva marina.

Para que se den una idea, sólo en esta zona del Pací­fico hay casi 6.000 de estos barcos que pronto están llevando a la extinción a muchas especies marinas. Esto tiene que parar o en pocos años no habrá nada más para pescar. Aquí les dejo el corto video que hice durante la acción y al final la imagen que salió en muchos medios de prensa de Taiwan. Espero que viéndolo sientan un poco más de cerca lo que sentimos los que tenemos la suerte de estar aquí en el Esperanza.

¡Hasta la próxima!

Un abrazo,

Felipe.

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